Lactancia·Ser múltiples

Dar el pecho puede ser una tortura

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Ilustración de Pep Monserrat, ‘Esforzarse vale la pena’.

Poner este título en el mundo blogger de crianza respetuosa y natural puede hacer que las Teat nazis me quemen. Este término lo acuñó la humorista americana Tina Fey en su libro ‘Bossypants’, un libro autobiográfico donde habla de su lactancia fallida (72 horas). Amén de sentirse decepcionada con ella misma, sintió que decepcionaba al mensaje de la sociedad. Que la teta es lo mejor es algo indiscutible, pero ninguna madre es una criminal por usar leche de fórmula, indistintamente de sus circunstancias. A quien Fey llama ‘nazis de la teta’ es a aquellas madres de clase media-alta occidentales que se sienten superiores en su lactancia materna exclusiva sobre aquellas que han abandonado/desistido/optado.

Si tienes tarifa plana y un bebé en camino, Internet te puede convertir en una de ellas. Existen innumerables blogs sobre crianza, lactancia materna exclusiva, consejos de amamantamiento, La Liga de la Leche… el empoderamiento de la lactancia en las redes es asombroso y ninguna futura mamá escapa de su influencia y lo tentador de sus foros. Yo fui una de ellas. Después de dar el pecho a Fresa hasta su destete natural, hacer colecho, porteo y demás bondades de la crianza con apego, miraba con altivez a aquellas que no pasaban de la semana de lactancia. Las consideraba vagas, remilgadas, cómodas y egoístas. Así de feo. Pero los mellizos me devolvieron, gracias a Dios, a la Tierra y me hicieron ver una cara de la lactancia menos amable. Mi actitud ahora es mucho más respetuosa y me avergüenza haber tachado de irresponsables a las mamás que optaron por la fórmula.

Elegí lactancia materna exclusiva para mis mellizos pese a los consejos de matronas y enfermeras que me aseguraban que era ‘algo muy difícil’. Y funcionó: pese a la cesárea, tenerlos enganchados a la teta hizo que la leche subiera en dos días y, con la misma fortuna que con Fresa, no tuve mastitis, grietas, ni sangrado. Era muy pesada con el agarre de los bebés pero no engañemos a ninguna primeriza: dar el pecho duele [COSA QUE PREFIEREN NO CONTARTE], imagina si son dos en tándem. No duele siempre, evidentemente, pero las primeras semanas son de aúpa y hasta que la lactancia se establece con dos personajes succionando… tu vida es un poema. Los dos primeros meses y medio, fueron para mí una tortura. De madrugada metía la frase ‘dar el pecho es un infierno’ en los motores de búsqueda para encontrar consuelo. Lloraba cuando llegaba la noche y me había pasado horas y horas sentada, expuesta, alimentando a Limón y Mandarina hasta el infinito, sin siquiera ir a hacer pipí. Era yo un poema de Quevedo, érase una mujer a unos pechos pegada, éranse unos pechos ‘superlativos’. Por las noches, podía dar teta cada veinte minutos y, con dos, no es ta fácil como dormir con el pecho descubierto y dejarlo tomar: hay que rotarlos. Levantarse y rotarlos. Con cesárea.

Me pasaba el día hambrienta, solo pensaba en comer y me mareaba continuamente. Tenía vértigos día y noche. Tuve que empezar a tomar hierro además de las vitaminas, no estaba durmiendo, me estaban comiendo viva y el dolor de espalda era inenarrable. Y ocurrió que empecé incluso a mirar mal a los bebés, a llenarme de miedo por despertarlos y que me pidieran teta OTRA vez. Les temía. Y mi marido, que me ama, me pedía por favor que dejara el pecho porque lo mejor para el bebé no es la leche materna, sino una madre sana y feliz. Una madre angustiada con dos cántaros no es mejor madre que una mamá con biberón descansada y contenta.

Introdujimos leche de fórmula a la noche para poder descansar al menos dos horas seguidas, aún conociendo la frase de ‘la lactancia mixta es el inicio del destete’. Y debo decir que a día de hoy estoy agradecida de que mis hijos no mostraran gran interés en la leche de fórmula ni en la comodidad del biberón. Había que forzarlos así que… seguí con la teta. Y cuando pasaron los tres meses y muchas crisis de lactancia, después de oír repetidamente: estos niños se quedan con hambre, todo empezó a ser más sencillo. Con cuatro meses distanciaban algunas tomas un poco más y ahora con cinco, aunque sigan prefiriendo pecho cada 90 minutos (tiempo en que tarda en digerirse la leche materna), a veces prefieren el sueño y aguantan dos horas sin teta.

Ahora agradezco haber persistido, pero esta lactancia no tuvo un inicio sencillo y me planteé abandonar repetidas veces. Me sentía culpable por ello y es injusto que sean las propias madres las que generen esa sensación de ansiedad, esa sensación de incumplimiento de los deberes de una buena madre. Dar el pecho puede ser un tormento y hemos de ser empáticos con la situación personal y mental de cada mujer.

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10 comentarios sobre “Dar el pecho puede ser una tortura

  1. Totalmente de acuerdo. La empatía con la madre es algo que brilla por su ausencia. Como madre primeriza claro que me encantaría dar de mamar, y si me pongo a pedir, quiero que sea sin dolor, grietas ni molestias…pero quién sabe lo que me depara el futuro. Bastante tienes con la montaña de inseguridades que te vienen como para encima el resto te critique. Pero siendo sincera, todos criticamos! Tu experiencia ayuda a saber que con perseverancia sí que se puede! pero por supuesto que depende de cada madre, su estado ánimo y estado físico…son tantas cosas! Un abrazo y gracias por compartir tu experiencia.

    1. Tu lo has dicho, todos criticamos y yo misma era así. Menos mal que siempre estamos a tiempo de rectificar. Ojalá tengas suerte y si la vida te lleva por otro camino ya sabes, ‘crianza sin agobios’!, el mejor método

  2. Jolines me ha encantado. Es cierto que somos las propias madres las que juzgamos y no debería ser así. Te admiro, si yo cin uno hay días agotadores no me puedo imaginar con tres, dos de ellos bebes. Animo y estoy de acuerdo con tu marido, lo mejor para los bebés es que su madre este feliz y bien para poderlos atender bien. Un besito muy grande. Yo también cuento la experiencia de mi lactancia en el blog por su te quieres pasar.

    1. Pues fue tan breve que no sé si da para un post! Empezó a jugar y a morderme porque el pecho ya no le interesaba como alimento. La regañé y le hizo menos gracia aún así que dejó de demandar con 9 meses. Nunca se lo negué así que cuando se acordó la dejé probar pero ya no había leche. Cero dramas. Sin embargo los mellizos… van para largo. 22 meses ya.

  3. Ay Dios! Mi caso es complicado. Siempre me plantee dar teta al bebé, más por una situación económica sinceramente (vivo en Venezuela).

    Ahora que nació mi hijo me di cuenta que la lactancia es totalmente distinta a como la pintan en internet. No me da vergüenza decirlo: es una pesadilla!!

    Mi niño solo tiene 10 días de nacido y el peso de la lactancia me aplasta. Primero no se quería pegar y era una tortura para mi verlo llorar. Luego comenzó a pegarse y pensé que todo iba a empezar a pintar bien, entonces la nación del dolor atacó! En principio un dolor soportable pero luego me hacía hasta llorar.

    Debo confesar que le tengo MIEDO a que el bebé se despierte y me pida teta, porq veo al diablo en pantaletas cuando recién se prende (por lo menos ya el dolor dura menos). He leido de todo y visto fotos de posturas en internet; el dolor bajó mucho pero nunca se fue por completo.

    Aparte de todo se queda prendido como 1 hora, con suerte se duerme y se para a la hora u hora y media a volver a pedir. Sin suerte termina llorando y debo darle formula.

    ¿Qué es lo peor de todo? Que tomar la decisión de dejar la lactancia no depende de mi. Tengo una carga prácticamente obligatoria. En mi país no se encuentra la formula para bebés. No hay en ningun supermercado, no hay en farmacias, no hay en ningún sitio. Y si de casualidad de la vida llegas a encontrar va a ser con un revendedor del mercado negro, quien te venderá un pote de 400gr en 500mil bs (el salario mínimo en venezuela por un mes de trabajo son 350milbs) asi que se podrán imaginar que es una opción solo para ricos.

    Ahorita tengo 2 potecitos de 400gr que logré comprar a lo largo de mis 9 meses de embarazo. Y veo con horror como se van acabando poco a poco cada vez que los uso para poder dormir un poco másen madrugada o cuando recurro a ellos cuando el dolor, cansancio o el llanto del.niño pueden más que yo

    En fin, mi triste historia.

    1. Laura, agradezco tanto que nos hagas abrir los ojos con la crianza en otros países… Siento tu dolor y le pido a Dios que la situación os cambie pronto. Es durísimo, tienes razón pero pasado el primer trance, después se acaba el dolor y todo es disfrute. No sé si conoces este video, a mí me ayudó muchísimo para reducir el dolor:


      Al introducir el pecho todo lo posible en la boca del bebé, nos evitamos todo tipo de dolores, agarrones, heridas… etc. Aunque imagino que en tu desesperación ya habrás visto y leído de todo.

      Prueba a contactar con La Liga de la Leche en Venezuela (http://www.llli.org/venezuela.html) estarán encantadas de ayudarte.

      Resiste valiente, contacta con ellos para encontrar alternativas a tu dolor.
      Gracias por comentar y hacerte eco de verdades como puños

  4. Te escribe una que en el embarazo juraba y perjuraba que daría pecho hasta que la nena quisiera. Pues nada más lejos de la realidad y es que tener un bebé te pone los pies en la tierra… Mi niña nació sin ningun interes en la teta, piel con piel y la nena no busca el pecho, se queda dormida y así durante dos días seguidos, al reecer día consigo q se enganche y siento el dolor más horrible del mundo ( despues de haber parido sin epidural), grietas, sangrado, la nena no succiona y pierde tanto peso que no nos dan el alta y nos traen biberones. Al día siguiente la subida de la leche, bultos y dolor el los pechos, el ginecólogo sube a planta para “ordeñarme” y q no acabe en mastitis, es horrible y la nena sigue sin engancharse al pecho. Nos dan el alta con la condición de que al día siguiente volvamos para pesarla y gracias a los biberones gana en un día 150 gr. Y aquí empezaron lostresl meses tortuosos de lactancia mixta, pezoneras, sacaleches, sentirme culpable uno disfrutar de la maternidad. Hasta que en la revisión de los 4 meses la pediatra me dice ” tu hija lo que necesita no es la teta, es una madre feliz” y aqui empezó mi maternidad feliz con biberón y una hija que ya no llora al ponerla al pecho.

    1. Daniela, lamento tu historia pero agradezco que te animaras a hacerla visible. La salud de mamá va primero, y si nuestro corazón está roto, la lactancia no tiene sentido. ‘Misericordia quiero, no sacrificios’
      GRACIAS de verdad, ha sido muy clarificador.

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