Minimalismo

Beneficios del minimalismo con hijos

Son estructuras estáticas de pensamiento el pensar que con los hijos se acaba tu vida y que con los niños, tu casa se desborda de cosas. No he experimentado ni una ni otra. Mi casa está más vacía que cuando vivía yo sola en ella y no he dejado de hacer ninguna de las cosas que quería hacer. Claro que no puedo hacer todo lo que otros hacen, pero no son cosas que yo desee a día de hoy. Cuando alguien se refiera a tus hijos diciendo ‘se te acabó lo bueno‘, sonríe y deja que se lo crean. Si sabes disfrutar de la vida, no dejarás que lo confirmen nunca y no serán más que ideas preconcebidas sobre tener hijos. Ideas pobres de mentes pobres.

Engancharme al minimalismo y apreciar lo esencial para descartar lo innecesario, trajo claridad mental a mi vida. Dedicar menos tiempo al mantenimiento de los objetos que se poseen, no solo deja más horas para el disfrute familiar y conyugal, sino que además, libera tu mente del estrés y de las pequeñas tareas de orden y limpieza. Mi casa se limpia fácilmente, tanto que puedo limpiarla mientras estoy con los niños en ella: pasar un paño enjuagado en vinagre sobre superficies lisas, lleva literalmente unos segundos. Si tuviera mesas llenas de portafotos, estatuillas, papelería y electrónica… la dedicación sería mayor, y mi tiempo se reduciría.

También me ayudó a focalizar, a descreer que la multitarea es el culmen de la productividad y a disfrutar del tiempo con los niños cuando estoy con ellos y del tiempo en soledad cuando ellos no están. Cada necesidad tiene su manera de ser cubierta, cada persona tiene su espacio y cada tarea tiene su momento. Entender que de ninguna manera podía controlarlo todo trajo paz a mi vida (aunque aún estoy asimilándolo).

Tener menos cosas, o sentirse menos apegado a ellas, aumenta la flexibilidad y la movilidad. Viajar es más sencillo, incluso hacer las maletas. Menos cosas en menos espacio. Programamos menos y, salvo los horarios escolares, no dependemos de actividades regladas o extraescolares. Cada día, el mundo.

El minimalismo ha mejorado la relación con mis hijos. Ellos no son lo bien que le queda la ropa o lo gorditos que se ponen. Ellos no son lo bien que salen en las fotos o las hazañas prodigiosas que se cuentan entre madres. Ellos no son objetos de exhibición, son seres libres, frágiles y fuertes a la vez, míos y ajenos, conocidos y extraños. Son una dualidad de la que tengo mucho que aprender y poco de lo que apoderarme.

El minimalismo nos ha enseñado a jugar. A escoger objetos de jugabilidad real, a prescindir de aquello que no perdura o no aporta felicidad a los momentos de expansión. Nos ha enseñado a jugar mejor con menos (y eso que sigo pensando que tienen mucho). Nos ha enseñado a todos a decir adiós sin pesares ni remordimientos. A ser agradecidos a la vida, pero no apegados a lo que ella nos trae.

También nos ha regalado una crianza más relajada. Porque no importa si no comen tanto como marca el contenido de los tarros. Porque no importa si no quieren carro, bañera o cuna: los brazos siempre los quieren.

Recoger es infinitamente más fácil y rápido. Encontrar el descanso es más sencillo. Llegamos al final del día sabiendo que hicimos lo importante, aunque no lo hiciéramos todo. Y somos más agradecidos. Porque lo tangible y lo que no, tiene un valor real que se le devuelve con la palabra gracias.

 

 

 

 

 

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4 comentarios sobre “Beneficios del minimalismo con hijos

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