Más que madres

Mamá, no dejes de leer

Se asocia tristemente a la mujer en casa con la mujer inculta o falta de inquietudes. Sea por una excedencia, por una baja de embarazo o parto, sea porque la incorporación al mundo laboral una vez tienes hijos es una batalla campal… sea por lo que sea, todas las mamás nos hemos visto en casa (y aún nos vemos) por más tiempo del que nuestros profesores de universidad nos depararon. Por muy modernos que nos veamos, aún se menosprecia al ama de casa, y quien más prodiga las acusaciones son las propias mujeres, defendiéndose muy hombres por tener una jornada completa y pasar estragos con la conciliación. Hace falta un buen cerebro para estar fuera y también para quedarse dentro. Trabajes fuera o en casa, este post te será de utilidad y motivación.

Ser la constante referencia de tus hijos en casa, tanto a nivel logístico como emocional y educativo, es toda una responsabilidad que la población está pasando por alto. No se trata de dar de comer con gracia y salud a los niños o vestirlos con los calcetines parejos. Una madre en casa es un referente cultural muy fuerte. Y dado que a día de hoy, nuestra generación es una generación formada (y sobrecualificada), tenemos la sartén por el mango a la hora de hacer grandes a nuestros hijos.

Una madre culta es un zorro atento a corregir las deformaciones del lenguaje propias de los niños, repitiendo con cariño la misma frase pero en su orden gramatical correcto. Es la grúa que da orientación a las primeras letras en espejo de los niños y que graba en la cabeza de sus hijos la forma correcta de escribirlas. Una madre con inquietudes deja que su hijo haga preguntas sin dar la respuesta con inmediatez, amén de hacerle preguntas, aunque no siempre pueda responderlas (a Dios gracias).

Las tareas que se desarrollan en casa, son más elevadas de lo que a un primer vistazo se estima: educación, alimentación, higiene, modales, biología… nunca subestimes tu poder.

Es por ello, por dicha responsabilidad, que toca ponerse las pilas. Estar actualizada, estar involucrada y, en especial, llena de imaginación. Una mente huera no sabe inventar un cuento de la nada (Fresa me dice: ‘Mamá, cuéntame un cuento con la boca‘), una mente sin inquietud no sabe crear un juego un día de invierno, una mente sin formación no podrá responder las miles de preguntas con las que te abordarán tus hijos. Miles.

Comprométete con la palabra en cualquiera de sus formas: libros en papel, libros en digital, artículos, cuentos, revistas, post… escojas lo que escojas, comprométete y sé firme con este punto. No digas que tus hijos no te dejan tiempo de leer. No digas que ellos mismos se boicotean porque no me lo creo. No tienes que leer un Quijote diario, una página son ya cientos de palabras con contenido. De hecho, te lo adelanto ya, no tienes que leerte el Quijote (el mundo seguirá donde estaba y que me perdone mi hermana filóloga). Lee lo que te infunda pasión, lo que te queme de curiosidad. Lee cosas prácticas e inutilidades bellas. Pero lee.

Si estás embarazada, todos los tiempos que tu cuerpo pide reposo pero tu mente no quiere dormir, son ideales para activar tu mente entre líneas. Si acabas de parir, ten un libro a mano junto al cojín de lactancia porque podrás sacarle mucho partido a las infinitas horas de lactancia a demanda. A la noche, cuando todos duermen y la casa parece otra, lee. En los tiempos muertos, lee. En vez de encender la tele, lee. Y junto a tus hijos, lee. No en todos los momentos de juego de mis hijos intervengo. A veces estoy sentada junto a ellos, comenzamos a desarrollarlo y después se olvidan de que estoy allí. Y leo. Hasta que alguien dice: Mamá, mira.

Como este es un blog minimalista, te diré que lo ideal es enfocar tus lecturas (sobre todo si son intermitentes como súper mami que eres) en un solo libro. Pero dentro de la idoneidad, te diré que yo no lo hago porque a veces la curiosidad es más fuerte y no todos los momentos invitan a todo tipo de libro. Culpable. Sin embargo, intento no leer dos libros a la vez del mismo género para no confundir contenidos. Por ejemplo puedo leer una novela, un ensayo, un libro de desarrollo personal, un libro de nutrición… y a cada uno darle su espacio y temporalidad.

Me da igual el método pero por favor, mamá, no dejes de leer. 

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6 comentarios sobre “Mamá, no dejes de leer

  1. Que hermoso artículo Bea! cuan importante es la lectura y aveces no le damos paso.. por lo menos en casa leo bastante pero solo para mí. El otro día le pregunte a mi hijo mayor (14) si sabia que eran los 4 acuerdos toltecas, a raiz de una situacion que se habia presentado con su hermana (4),Enseguida busque un resumen para poder apliarle la mirada sobre la forma en que uno puede responder antre cualquier estímulo, fue un momento enriquecedor, aunque como todo adolescente me miraba de costado. Voy a estar mas atenta a que tipo de lecturas puedo compartir con mi pequeña para enriquecer su lenguaje. Gracias!!!!

  2. Gracias, Aldana. Es precioso que ellos nos pongan a estudiar. Y que leáis en casa. Junto momentos para empaparme de vuestro reality, qué maravilla. Te contesté al correo, espero que te llegara y sigamos en contacto 🙂 Feliz semana

  3. ¿Y si leemos en la pantalla de un móvil? Ahora son súper ordenadores… Cuando leo en papel, sola o con Jaime, tengo la sensación de que lo hago genial y veo resultados (el ya sonríe y sabe donde está su amigo Col, coge sus libros…), pero cuando leo (leemos) en la mini pantalla, cada uno absorto en la suya… tengo la sensación de que no damos buen ejemplo, aunque también estemos cultivándonos y accediendo a un contenido genial. Sensación similar tengo con el Kindle… ¿Qué opinas?

    1. Creo que tienes razón, ellos no entienden lo que haces, solo te ven iluminada por la pantalla. Y eso no se parece a sus libros por mucho que le digamos que es un cuento… Te entiendo bien porque por alguna extraña razón, prefiero leer en papel delante de ellos y dejar el kindle para el metro, las colas o momentos así. Será la conexión con ellos. Será el respeto. Besos bella

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