Minimalismo

Vivir sin mesita de noche

vivir sin

La vida minimalista es plenamente procesual. No hay un final y continuamente hacemos revisión de lo que tenemos y de su uso práctico. Así es que llevaba unos meses barajando la posibilidad de sacar de mi cuarto la mesilla de noche (la de mi lado, sí, soy partidaria de no imponer mis criterios en mi pareja). Después de todo, los dos cajones estaban prácticamente vacíos y podía meter su contenido en otros cajones de ropa igualmente vacíos.

Pero dudaba ¿dónde voy a apoyar las cosas ahora?

Las dudas del minimalista

Escuchando una entrevista a Julio Bevione, escritor y comunicador, resaltaban como dato curioso y minimalista que él no tenía ‘mesa de luz’, cosa que me reafirmó en mis ganas de hacerlo. Ocurría que yo uso las noches para leer mi Kindle en la cama, una vez que los niños duermen y en la mesilla de noche iban a parar demasiadas cosas: la lámpara, mis gafas, mi botella de agua, el biberón de agua de los niños (aunque pasan olímpicamente del agua habiendo teta), el Kindle, los pañuelos de tela, el móvil, el cargador… y hasta juguetes en un descuido. ¡Basta! Además, mi mesa era especialmente pesada y tenía que retirarla continuamente para limpiar.

Algo que me ataba era la luz: si retiro la lámpara, no podré encenderla cuando los niños se desvelen (esto ocurre cada dos horas mínimo). Así fue como acudieron a mí los temores lógicos del humano poseedor:

¿Y si necesito la luz encendida?
¿O y si me apetece leer de noche?
¿Dónde voy a colocar mis libros?
¿Y mis gafas?
¿Qué pasa si tengo sed?
¿O si en invierno necesito un pañuelo para sonarme?
¿Y si y si y si?

El ‘Y si’ es enemigo del desapego y del avance. Nos retiene con futuribles y variables que no hay manera de confirmar pero que inducen al miedo. Le puse fin y probé. Y a día de hoy me encanta mi decisión.

¿Qué supone vivir sin mesilla de noche?

Lo fundamental es que voy a la cama a dormir. Dormir sin más. A decir verdad, hago unos hipopresivos tumbada y después duermo hasta que Limón y Mandarina demanden teta o hasta que Fresa tenga una pesadilla. Esto parece una tontería pero con el soporte de la mesa siempre había algo que hacer, que leer o que consultar. Era fácil que me desvelara y enganchara un libro o mirara el móvil. Esto ha ayudado con mi toque de queda personal, un esfuerzo aún en proceso por acostarme antes y descansar más horas.

Cuando tengo sed, voy al baño a beber del grifo. Cuando los niños tienen sed, maman. Si necesito un pañuelo de bolsillo, lo guardo bajo la almohada (con una vida más responsable dejé de comprar pañuelos de papel desechables y volví a los bordados antiguos). Guardo mis gafas en un pequeño hueco entre la base tapizada de la cama y el cabecero. Y no, no tengo luz. Me levanto y aprovecho la luz de la calle, como un gato y así no desvelamos a nadie más evitando romper los ciclos de sueño de la casa.

¿Dónde están mis cosas ahora?

No tener mesilla me ha despegado del móvil en las horas de descanso. Así, además, tengo que levantarme para apagar el despertador. Aprovecho para leer o investigar otras horas del día y cuando subo a dormir, hago estrictamente eso (aunque reconozco que a veces me tienta un video de Youtube interesante). ¿Y lo que guardaba en el cajón? Lo he trasladado al cajón de mis pantalones, que estaba prácticamente vacío. Allí han ido a parar los calcetines, las braguitas, los sujetadores y las medias porque además, resuelven mi vestuario inferior en un solo cajón: solo abriendo uno, estaré vestida de cintura para abajo. Evidentemente, tener pocas cosas, ayuda a agrupar.

Con este mueble se va otro aparador de mi cuarto de baño pero esto será tema de otro post 🙂

Limpia, resta, elimina, vive, descansa.

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2 comentarios sobre “Vivir sin mesita de noche

  1. Me ha encantado este post!!! Has descrito mi mesita de noche! Yo llevaba tiempo pensándolo también porque en ella hay incluso cosas de mi marido que quito continuamente (reloj, pulsera del gimnasio…) pero voy a mas: en el cajón de ropa interior tengo los aerosoles y pastillas de mi hija y la caja con los sueros monodosis!, así que pensé en vaciar la ropa y agruparla en un cajón y dejar el otro para las medicinas y mis gafas de sol, llaves de casa etc… pero al final eso es acumular también. Mira mi cajón de pantalones está muy despejado (tres
    Azules de distintos tonos, uno gris, uno negro y uno blanco) así que metí ahí mis cinturones y sigue sobrando espacio, voy a plantearme pasar ahí la ropa interior, esto del minimalismo parece un juego!
    Me ha encantado el post (mi bebé de nueve meses también pasa del agua, prefiere teta)

  2. No tengo mesita de noche y tampoco tocador, decidí sacarlos de mi habitación porque quería el espacio que quedaria libre, además los ocupaba muy poco…

    Me gusta saber que no soy la única que me gusta restar muebles que son indispensables para muchas mujeres.

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