Gestión de tiempo·Minimalismo

¿Qué tienen que ver la compasión y la productividad?



Nombras la gestión de tiempo y piensas en listas, ordenadores, aplicaciones, relojes, bolígrafos pero siempre desde el yo: mi yo más productivo, mi yo más organizado, mi yo más efectivo. ¿Has pensado alguna vez en la gestión de tiempo del otro? Es más, en cómo interactúan tu manera de manejar el tiempo y la de las personas que te rodean. Probablemente no y no te culpo. Nos han instado a mejorar nuestro rendimiento sin tener en cuenta el rendimiento ajeno, nuestra relación con el mismo o nuestro papel en la vida del otro.

Empiezo a cansarme de esa voces insistentes que recuerdan que estamos solos, que hablan del individualismo como consecuencia del progreso mientras yo solo veo gente y más gente allá donde voy. Uno de los miedos más recurrentes en el ser humano es el de la soledad, un sentimiento moderno y bien reciente en la historia de la humanidad teniendo en cuenta que somos seres sociales por naturaleza y hemos convivido como tribu durante millones de años. Ahora educamos a nuestros hijos como islas: tienes que formarte, adquirir más conocimientos, escalar en tus metas y, en suma, ser mejor. Se nos olvida decirles entre tanto que tienen que formarse para ayudar, adquirir más conocimientos para compartirlos y escalar para alcanzar con nuestro bien y nuestro don a más personas. Ser mejor en favor de los demás es lo que aporta sentido al crecimiento personal e intelectual. Ser mejor para tu regocijo es una simpleza.

Muchos de nuestras angustias y enfados provienen de la falta de compasión y entendimiento de la gestión de tiempo del otro. Un día, nuestra pareja no ha hecho aquello que esperábamos. ¿Cómo ha podido dejarlo pasar? ¿Es que no le importa nada lo que le digo? Asumimos que no ha dado entrada a nuestro deseo en su organización del día. Pero tal vez, nuestra pareja no ha sabido gestionarse del modo correcto para introducirlo en su día o tal vez no ha sabido darle el tiempo que merecía. Un día tu amiga ha dejado pasar algo que para tu cabeza era imperativo. Pero, tal vez para ella, no es algo tan prioritario. Un día tu hijo no obtiene los resultados que esperas en sus calificaciones, pero tal vez exiges a tu hijo una habilidad que aún no controla o un nivel emocional que aún no ha sido capaz de desarrollar.

La compasión conduce al perdón y sobre todo nos presenta un segundo plano en el que:

  • a) esperábamos una cosa como cierta

  • y b) esa persona no nos la ha dado

  • lo que nos lleva a c) Lo que para ti es cierto, no lo es es ni debe serlo para el otro.

No somos nadie para juzgar la gestión de las horas del otro, no somos nadie para juzgar sus prioridades y comprender esto eleva las relaciones humanas. No es que tengamos unas expectativas más o menos altas, es que esperamos algo bajo nuestra óptica personal, desde nuestra gestión particular y bajo nuestro orden de prioridades y esto es de todo menos compasivo. No te arrogues la gestión del tiempo del otro porque el tiempo de uno no pertenece más que a ese uno.

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El jueves comenzamos el Seminario de Gestión de Tiempo Minimalista donde abordamos también este asunto. No puedo adherirme a un sistema de organización individualista que omita que somos seres que conviven con otras personas. Tienes dos días para unirte y recibir las lecturas que te abrirán un nuevo horizonte a la priorización desde la sencillez y el desapego.

 

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2 comentarios sobre “¿Qué tienen que ver la compasión y la productividad?

  1. Me ha encantado esta entrada y me ha hecho darme cuenta de muchas cosas tan simples!
    Y yo sin saber verlas…gracias Bea, espero ansiosa el curso

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