Ayudas y trucos·Más que madres

Cómo hacer que tus hijos amen sus cuerpos reales

Charli Howard y Clémetine Desseaux en el instagram de All Woman Proyect

El otro día me sorprendí divagando por internet, está bien, date un respiro me dije. Acabé topándome con el dicen ‘sorprendente’ regreso de Irina Shayk al modelaje tras su parto. Vi fotos en bikini tres semanas después de parir, fotos en lencería y palabras como ‘asombroso’, ‘espectacular’ o ‘sexy’. Seguro que no eran tus palabras más oídas en tus visitas postparto… En estas comencé a indagar y me encontré con la otra cara de la moneda: All Woman Proyect, que hoy deseo que conozcas. Por ti y por tus hijos.

All Woman Proyect es una idea fundada por dos modelos muy reconocidas, Charli Howard y Clémentine Deseaux. Son dos modelos de tallas atípicas en el mundo de la publicidad, son modelos con celulitis y estrías, es decir, son mujeres. Juntas han formado un proyecto por el que a través de campañas publicitarias de grandes marcas como Nike o Desigual, se celebra la diversidad de edades, etnias o forma física. Desean una publicidad sin photoshop aunque, para ser justos, no hacen una publicidad sin maquillaje y buenos focos. No quiero hablarte de esto, sino de nuestros hijos.

Lo que a mí me interesa es que están tomando parte en escuelas, institutos y universidades, organizando eventos, talleres y reuniones para proporcionar a las niñas modelos e inspiración reales, infundiendo autoestima y conformando mujeres fuertes: “Creemos que la grandeza comienza con el amor propio y estamos dedicadas a convencer a toda niña de que puede hacer cualquier cosa”.

El proyecto AWP aspira a hacer que todas las mujeres se sientan representadas: señoras mayores, fisioculturistas, embarazadas… y que cuenten su historia bajo el hashtag #imallwoman. Pero como nuestra mente aún está condicionada, nos creemos que se trata de que las mujeres gordas estén identificadas. Sí, he usado la palabra gorda, está aceptada en el diccionario. ¿Por qué digo esto? porque ‘diversidad’ se refiere a ‘desemejanza’ y en suma, diferencia. Vivimos en un mundo de abundancia con abundantes opciones. Admiramos las variedades de frutas tropicales, la diversidad marina, la flora… y queremos que haya una sola descripción para el ser vivo mujer y el ser vivo hombre. ¿Has visto alguna vez un libro de especies? Como pintora he ojeado muchas de estas virguerías y parece que no se acaben nunca las especies de rosas, insectos, microorganismos, mamíferos… lo que quieras.

Imagina que tuviéramos que hacer un libro con humanos, así bonitos, dibujados, con sus nombres. Sería infinito porque nuestra diversificación es de una riqueza abrumadora. No es que mutemos genéticamente y nos adaptemos cada millones de años: es que cada segundo nace un ser humano único de una madre única en una familia única. No somos un tipo de geranio, somos la perfección de la genética, geranios personalizados que se comunican entre sí.

Pero la publicidad nos muestra una versión de la vida en la que solo existe el mono rhesus cuando hablamos de monos o el gato cuando hablamos de felinos.

Fresa está llevando el proyecto de las estrellas, el espacio y los astronautas en el colegio e hicimos una nave con el orden de los viajeros al espacio, desde las moscas hasta Yuri Gagarin, pasando por Laika. El primer ser vivo en viajar al espacio fueron las moscas. Pero le dije a mi hija: las moscas de la fruta. Y su cara fue la de ¿hay distintos tipos de moscas? Pues esto es: hay distintos tipos de humanos, sí, aunque en la tele no salen todos. De hecho tampoco en la campaña All Woman Proyect, porque las mujeres feas no han aparecido (y sí, he dicho feas, este artículo va camino de ser incómodo).

¿Cómo educar a nuestros hijos en el amor a nuestro físico y nuestras diferencias?

Todo comienza con mamá y papá y por ende tenemos un pilar enorme por construir. Hay sencillos ejercicios para ayudar a desarrollar amor, compasión, aceptación y orgullo de sus propios cuerpos en el futuro:

  • Que no te vean esconder tu cuerpo. En un parque tu hijo levanta tu camiseta y deja ver tu barriga o levanta tu falda y deja ver las varices. Pues bien, no corras a taparte en público al grito de ¡oye, niño! Los niños aprenden la vergüenza como patrón y con esa actitud le enseñas que existen partes en el cuerpo destinadas a ser escondidas, destinadas a estar ocultas. Ni hablar, ríete y demuéstrale que nada tienes que tapar de tu cuerpo normal y sano. Este puede ser un ejercicio complicado para los complejos de la mamá pero el esfuerzo merece la pena.
  • Incide en lo bien que funciona su cuerpo, no en lo bonito que aparenta. Somos perfectos porque nuestro sistema lo es, no por la capa que hace de cubierta y está bien recordar a tu hijo lo rápido que pueden aplaudir sus manos, la cantidad de pasos que puede dar en una tarde de parque o la de cosas que sabe masticar su boca. Da igual que hablemos de piernas delgadas o gordas, pálidas o tostadas: andan y corren.
  • Evita el cumplido estético. En lugar de atropellar un ¡Pero qué guapa estás! cuando tu hija se pone un vestido, párate a pensar una frase que no implique la belleza exterior. Puedes probar con ‘woa, pareces mucho más rápida-brillante-fuerte-poderosa-enérgica-(lo que quieras) con ese vestido!’. Con ello demostramos que no nos vestimos para obtener halagos físicos sino para ir en consonancia con nuestra actitud e intenciones. No les enseñes a esperar un cumplido o se sentirán frustradas cuando en la adolescencia puedan dejar de recibirlos.
  • Cuidado con los espejos. Son un objeto divertido para jugar y descubrirse pero según la edad también son el lugar para establecer comparaciones con revistas, anuncios y expectativas varias. No solo ellos: vigila tu actitud frente al espejo cuando ellos estén presentes. Si vas a mirar tu barriga, hazlo divertido, estírala, hínchala y jugad con ello. No pongas mala cara al mirarte, destierra esa cara de decepción frente al espejo: los niños deben ver que nuestro cuerpo es alegría y eso es lo que sentimos al vernos reflejados.
  • La apariencia no es una conversación. Evita conversaciones vacías sobre la ropa, el físico bonito o los lazos del pelo incluso en el juego. Es inevitable descubrirnos jugando a los muñecos y de repente decimos: ¿Qué te vas a poner hoy, Elsa? Qué zapatos más feos llevas, te queda muy bien ese pelo, estás preciosa con ese conjunto… No. Evítalo porque ese es el tipo de conversación insulsa que tendemos a abordar en el juego con niñas y la que repetirán cuando jueguen solas o hablen con amigas.
  • No los hagas posar. Ahora que tenemos una cámara en el móvil disponible a todas horas, continuamente les hacemos posar para tener fotos que mandar, fotos donde salen guapos, están arreglados y sonríen. Estamos incluyéndolos en el mismo procedimiento de la publicidad. En el engaño de capturar un momento forzado para vender una instantánea que no habla de la realidad de la vida. Estamos haciendo que se preocupen por cómo salir bien y les enseñamos el resultado, que juzgamos en ‘esta foto vale porque estás muy guapo, esta no porque sales mal‘. ¿Parece inofensivo, verdad? Pues todas las palabras cuentan en la educación del amor propio de nuestros hijos.

Si te gustó, necesito que lo compartas porque existe un punto de inflexión entre la costumbre y el momento en que decidimos romper con los arquetipos. Tú puedes hacer que la generación futura se ame ¡y que lo haga antes de tener 50 años!

Difunde y educa en el amor.

 

 

 

 

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4 comentarios sobre “Cómo hacer que tus hijos amen sus cuerpos reales

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