Alimentación·Minimalismo

Mi lista de la compra minimalista

¿Pierdes mucho tiempo en el supermercado? ¿No sabes qué necesitas comprar exactamente para tener una nutrición completa? ¿Vas al súper con una lista y acabas volviendo con cosas que no necesitas? Si como yo estás harto de verte abrumado haciendo la compra y quieres reducir las tonterías y el presupuesto en comida, hoy te traigo mi lista de la compra minimalista. Esto es lo que hay en nuestro frigorífico, alacena y cestas de mimbre. Aunque ocasionalmente entren más cosas, estas estarán sujetas al presupuesto de esa semana y, en principio, no compraré nada que no esté en la lista, esto es: nada que no sea esencial según mi criterio. Evidentemente, algunas cosas no serán esenciales para ti o incluso las detestes. Otras que para ti son imprescindibles, quizá no aparezcan. Como verás, son eminentemente productos de un solo ingrediente. Ten en cuenta que somos una familia de 6 personas, 3 adultos y 3 niños  (1 vegana y 5 omnívoros) de economía familiar humilde y minimalista.

¿Cómo distinguir lo esencial a la hora de hacer la compra?

A continuación te dejo en imagen mi lista esencial de la compra que puedes descargar aquí. No verás nada como bebida más que la leche porque bebemos agua del grifo. Ocasionalmente preparo leche vegetal (avena, melón, almendra, cáñamo… ) o gazpacho. No quiere decir que no consumamos nada más, pero estas son nuestras prioridades. Por ejemplo, en fruta podrás leer lo que nos parece esencial y se puede conseguir todo el año, pero sumaremos la fruta de temporada (ahora melones, sandías, melocotones…) en su mejor oferta.

En granos por ejemplo, ocasionalmente tomamos arroz salvaje en lugar del integral, o basmati. Ahora por ejemplo también tenemos mijo y pasta de letras que quería Fresa. Es decir: a veces hay más cosas, pero estos están siempre y resuelven una comida facilísimamente acompañados de verduras y ensalada.

En legumbres, también ocasionalmente disfrutamos de pasta de legumbres, pero no es una compra rigurosa por su precio. A veces compro los garbanzos y las alubias de bote por ser los de más larga cocción pero también los tenemos secos para cocinarlos en casa. Los guisantes son congelados y los anacardos y cacahuetes son para consumir tal cual o para hacer salsas y mantequillas (recuerda: si lo puedes hacer tú, no lo compres).

Las frutas y las verduras requieren de más de una compra a la semana para conseguir que todo esté fresco. Compro plátanos distintos días de la semana para que vayan madurando gradualmente. El aguacate solo lo compro si la temporada es buena y el precio también. Me parece fantástico y esencial pero no tiro mi dinero existiendo más grasas saludables. Los tomates pueden ser normales o cherry y los pimientos de todos los colores. Las espinacas pueden sustituirse por acelgas, a mí me sirven para el crudo y el cocinado y son muy buenas en batidos. Las lechugas suelen ser romanas pero según las ofertas a veces comemos lollo rosso o de hoja de roble. El brócoli lo puedo sustituir alguna semana por coliflor o comprar ambos si están de temporada (y si no, congelados). Los boniatos están muy ricos, pero solo si el precio acompaña.

En cuanto a la fruta desecada, adoro los dátiles y sirven para endulzar los batidos de los niños y mi vida así que los encuentro en Costco a muy buen precio así como los higos (orgánicos). No obstante, se puede vivir sin ellos. Y sin pasas, pero a Mandarina le encantan.

Con los frutos secos y semillas también hago mis propias mantequillas y salsas: tahini con el sésamo y crema de almendras con las almendras. Si tienes chía no te hace falta lino. Si tienes nueces no te hace falta chía… todo depende de cuánto quieras reducir. Las semillas de cáñamo tampoco son necesarias, de ahí mi asterisco pero son una fuente de proteína muy buena si eres vegetariano / vegano.

En salsas hay tres que yo no sé hacer en casa y que son de lo más útiles. El sirope para endulzar y el resto para marinar, cocinar o aliñar ensaladas.

De hongos solo compro champiñones. Siempre me han dado muchísimo asco pero al hacerme vegana hice un ejercicio de costumbre y oye, me encantan. También hay quien dice que no deberíamos comerlos por ser un hongo.

En cuanto al pan, a Gombo le gusta desayunar pan integral de molde que, tiene azúcar, lo sé y lo hemos hablado pero mi alimentación es una cosa y la del resto de adultos de mi casa otra bien distinta. Ocasionalmente compro pan de centeno sin azúcar (es el único pan que pico ya y muy de higos a brevas) y los fines de semana se compra pan integral de panadería para los desayunos de Gombo y papá.

Como verás he añadido aparte los productos animales porque esta es una casa plural y entiendo que como la de muchos de mis lectores. Compramos pollo de corral entero o bien en pechugas y la segunda carne que más se come es el pavo. No siempre hay ambos pero el pollo está asegurado. En cuanto al pescado, se come una vez por semana y normalmente pescado blanco: Dorada, lenguado, merluza… Frescos (o sea, a partir del martes). Los huevos, de tipo 0 o de las gallinas de mi vecina. Enlatado tenemos en preferencia caballa y ocasionalmente atún. Sé que no es lo mejor pero salva una cena improvisada con invitados o una ensalada rápida. Los enanos toman yogures blancos y Fresa los prefiere de fresa, cómo no. No me digáis que tienen azúcar, no se trata de eliminar todo el azúcar del mundo, sino de hacerlo mejor. La leche es entera y los únicos que no tomamos somos los papás. De esta lista muy ocasionalmente tenemos queso para Mandarina o salchichas Frankfurt para una cena infantil de despendole (¡no me echéis a la hoguera!).

La otra lista

Aquí os dejo otra lista con especias y otros must have de la cocina que suelo comprar a granel en la medida de lo posible o en grandes cantidades, con lo que no forman parte de la compra semanal. Esto, como todo, es muy personal, yo hoy te traigo lo mío por si pudiera ayudarte a clarificar.

Puede que para muchos resulte excesivo. Para otros, pobre. Como ves, el minimalismo en la compra depende de tu implicación en la cocina, de tu compromiso con la dieta sana o de cuántos seáis y vuestras rutinas. Así como de dónde vivas. No pretendo convertirlo en tu lista de esenciales pero espero que pueda orientarte a la hora de elegir alimentos de un solo ingrediente y cocinar todo aquello que esté en tu mano. Recuerda comprar de temporada y proximidad en la medida de lo posible, evitando embalajes plástico o excesivos.

¿Se puede reducir más esta lista?

Por supuesto. Minimalismo es tener lo suficiente para ti y para otras personas puede implicar tener menos. La quinoa por ejemplo, es cara. Yo la consumo porque es una proteína completa, si no eres vegano puedes obviarla sin ningún dolor tal y como hemos venido haciendo en España toda la vida. Es más, hay quienes no consumen ningún grano (alimentación paleo). También hay quienes no consumen legumbres, por ejemplo aquellos que siguen una estricta dieta crudivegana. De hecho los días que hago 100% crudo, muchos de estos alimentos de la lista no me sirven. Los anacardos y los cacahuetes son altos en proteína pero si comes productos de origen animal, puedes obviarlos. Si crees como yo que la comida cocinada está desvitalizada, comprarás menos de unos productos que otros e incluso algunos puedes directamente suprimirlos (como ves no hay en mis lista preparados para freír, por ejemplo). Si eres intolerante o alérgico también te sobrarán productos de mi lista y dependiendo de tus gustos, puedes restar caprichos como las infusiones o las especias. Los productos del coco (aceite y azúcar) tampoco son imprescindibles y, cómo no: también puedes obviar los productos de origen animal. Y estar sano. Ningún alimento es imprescindible. 

 

¿Te sirvió? Comparte a quien creas que pueda aliviar.

 

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8 comentarios sobre “Mi lista de la compra minimalista

  1. Hola Bea.
    No soy mami, ni minimalista, ni vegana y por eso es posible que te preguntes qué hago por tu blog jajaja. El caso es que tienes cosas muy interesantes e inspiradoras. Lo que sí soy es ecologista y llevo mucho tiempo intentando aplicar la regla de las 3 R (Reducir, Reutilizar, Reciclar) en la medida de mis posibilidades. Por eso, desde ese punto, de vez en cuando entro a mirar ideas por aquí.
    Como aún no estoy independizada y no puedo hacer cambiar de hábitos a mis octogenarios padres, hay muchas cosas que guardo en mi lista mental de “pendientes”, pero otras que voy introduciendo lentamente. Por ejemplo, reducir o casi restringir el consumo de productos con azúcares añadidos. En otra entrada tuya comentas (o tal vez alguna lectora) que el dejar de comer guarrerías saladas al final hace que no te apetezcan. Y es exactamente lo mismo con el azúcar. Hay cosas que a mí me encantaba comer y que ahora simplemente, no me apetecen o incluso me disgustan al paladar. Una de ellas es los yogures. Y te escribo esto porque, leyendo tu lista de la compra, me ha sorprendido que los tengas incluídos (sí, bueno, ya sé que es la lista para toda tu familia y que, al fin y al cabo, con niños todo tiene que ser más complicado).
    Yo hace más de un año que empecé a probar con el kéfir, aunque seguía alternando con yogures tipo bífidus comprados. Es verdad que es más cómodo abrir el frigo, coger uno de estos y liarte con la cuchara directamente, el kéfir hay que andar cuidándolo cada día o cada dos días si tienes muchos gránulos y sacas bastante cantidad. El caso es que una noche que volví tarde a casa, me apetecía mucho yogur, pero no tenía ganas de colar el kéfir, así que me comí uno de los comprados, natural sin azúcar ni nada. O eso se supone porque a mí me supo dulce, muy dulce. Desde entonces ya no he vuelto a probar un yogur que no sea mi kéfir. Es verdad que, al ser un producto bastante ácido, al principio cuesta hacerse a su sabor. Mi madre, que también lo consume, aunque no en exclusiva como yo, empezó tomándolo edulcorado con sacarina líquida. Yo, como mucho, a veces le ponía un poco de miel (natural, comprada a granel). Con el tiempo nos hemos acostumbrado a su acidez y no lo endulzamos. Lo empecé a consumir mezclado con frutas (¿fresas con nata? yo prefiero frésas con nada o con kéfir). Desde hace un par de meses he empezado a utilizarlo para hacerme batidos cremosos de frutas, para media mañana o para mis meriendas antes de ir a natación, es de lo mejor. Medio vaso de yogur y la fruta que haya por casa. Les suelo añadir canela o una rodajita fina de jengibre, depende del día. Plátano, frutas desecadas, mango, naranja, albaricoques, fresas… a veces sólo cacao puro. Si no lo has probado o no lo conoces (que me extrañaría), te animo a que investigues. Si es por el tema de la leche, se puede hacer con bebida de almendras, también con la de soja, pero con ésta hay que alternarla con leche de vaca o cabra para que no se mueran “los bichos”. Espero que te guste mi recomendación.

    Por cierto, otra cosa que puedes probar a quitar de la lista son los higos secos. Yo llevo 3 años sin comprarlos, ya que los recojo en verano de higueras en el campo, los seco en casa al sol y los guardo para ir tirando todo el año. Ricos y naturales.

    Un saludo, mamá valiente e inspiradora 🙂

    1. Las R’s mágicas! En este blog cabemos todos. Me ilusiona mucho lo que cuentas de reducir azúcares y en tu casa asimilarán tus cambios poco a poco y se sumarán a ellos, serás el ejemplo, todos queremos hacerlo mejor y tú puedes ser inspiradora.
      Con respecto a los yogures, de momento no quiero eliminarlos de la alimentación de mis hijos, los adultos no tomamos y ellos toman muy pocos a la semana. Los toman naturales y siempre que puedo ecológicos, incluso los han probado de cabra. Como vegana, claro, es una diatriba, pero cuando son bebés pequeñitos y sin poder tomar frutos y semillas altos en calcio por las alergias y atragantamientos, la leche es, indiscutiblemente, un gran aporte de calcio. Se puede vivir sin ellos, claro, pero sustituyendo bien y no tengo prisa por darles mejores opciones. Lo de los higos suena genial y por supuesto que me encantaría si tuviera higueras cerca aunque no sé si me darían para tirar todo el año… jajaja como muchos (más calcio vegano que a los niños no les interesa). En Costco los encuentro naturales y orgánicos, y con eso me voy apañando. Si no eres vegano puedes prescindir de los higos y de muchas cosas de mi lista, que creo que es un cómputo de varios tipos de alimentación (Gombo no come cerdo por su religión).
      Gracias por tu testimonio y las opciones tan ricas que nos dejas, lo valoro mucho, Inma, seguimos en contacto

      🙂

  2. Hola Bea

    Cunado me siento delante del ordenador y me apetece leer algo inspirador y valioso entro en mamavaliente. Así es y espero que pueda hacerlo durante mucho tiempo. Muchas gracias `por darme esta dosis de algo especial..
    Te quería preguntar una cosa, estoy segura que me entenderás. Las dos conocemos lo que propone Ana Moreno, Las dos creemos profundamente en la alimentación vegana y las dos somos mamás. Segun lo que he podido leer en tu artículo, solo tu en vuestra familia sigues la dieta vegetal. En mi caso es lo mismo (haciendo incluso yo algunas excepciones con alguna pizza vegetal con queso). Mi niño de 4 años come en el comedor de cole…. Tooooodo es proteina animal. En casa de sus abuelos… harinas refinadas, proteina animal, azucares… etc.
    Son cosas que o las acepto o aislo a mi hijo de su familia y de la sociedad…. Me cuesta mucho ese tema y no se como vivir en paz con ello. Al peque le gusta por supuesto todo lo que no es bueno para el. Como te arreglas tu con tu consciencia y los gustos y las circunstancias de tus chiquitines? Un abrazo!

    1. Menudo regalo me has hecho con esa entrada del mensaje. He sonreído por encima de las posibilidades de mi boca 🙂
      Me gustaría hacer un post sobre lo que propones porque da muchos quebraderos. En lo personal creo que la mejor opción es la opción menos violenta para todos. Yo no impondría la alimentación vegana a los míos porque he vivido un hermoso proceso de consciencia y cambio y no creo que deba privar a nadie de ello. Como en tu caso, la guardería ofrece proteína animal cada día además de azúcares, refinados y fritos… no es mi opción soñada pero es ‘la opción’ a falta de otras en mi entorno. ¿Qué hago yo? Les ofrezco una dieta vegetariana en la medida de mis posibilidades en casa, aunque con la mayor es muchísimo más difícil. Los pequeños están atiborrados a batidos verdes y frutas, Fresa también adora la fruta pero claro, lo que más les gusta es la comida que disfrutan con sus abuelos. Ya sabes que, para más inri, yo tengo una cruzada con el azúcar blanco, de la que la familia está informada. Yo no puedo extender mi competencia a todo y en todo lugar: lo hago lo mejor que puedo en mi hogar y dejo que otros tengan las mismas opciones que yo al alimentar a los míos, que son todas. Todos tenemos en casa opciones veganas, omnívoras, con y sin azúcar, natural o refinado… Yo ya he explicado mis bases a mi familia y a mis hijos pero no puedo decidir por los demás (siempre que mis hijos no sean alérgicos, que no es el caso).
      En cuanto a la consciencia y la conexión animal, yo hago la compra en casa y hay ciertas cosas que no quiero comprar. Sin embargo me propongo comprar las opciones menos dañinas (menos contaminantes: no consumimos ternera, evitamos plástico y consumimos ecológico o de granja en la medida de lo posible). No quiero muerte en casa pero he asumido que yo no fui consciente durante años y no puedo imponer un cambio en casa. Yo comía lo que ellos comen hoy. Así que si lo voy a cocinar, procuro no desperdiciar nada, de manera que el sufrimiento sea lo menos en vano posible.
      Espero haberte ayudado, recibe un abrazo

      1. Hola! Gracias por tu respuesta. Perdona, creo que a lo mejor te hice malinterpretar mi pregunta (al no ser nativa a veces mis palabras en español no expresan exactamente lo que pensaba mi cabeza). Cuando te preguntaba por la consciencia , no me referia al tema del sufrimiento de animales o el impacto al medioambiente aunque esos temas tambien son muy importantes, pero no me considero nadie con derecho de pedir explicaciones a otra persona sobre su actitud hacia estos asuntos. En mi caso entendia la conciencia en el sentido que soy consciente de que el azucar es malo para la salud, los refinados etc y sabiendo esto, y apesar de eso permito que mi niño coma esas cosas (cuando se las dan otros). En la mayoria de los casos es inevitable y hay que vivir con ello (o mudarse al Marte) pero me gustaria aprender a no “sufrir” y no estresarme al ver mi peque saliendo con una piruleta del cole o de casa de sus abuelos o atiborrandose de porquerias en un cumpleaños. Me gustaria preguntarte que sientes tu en ese tipo de momentos? Que te dices a ti misma para no pasarlo mal? un abrazo!

        1. Yo fui esos niños. Eso me digo. Yo experimenté no ser consciente y ahora cobra sentido todo lo que sé. Hay una frase que digo mucho en los seminarios ‘Ni todo tú, ni todo hoy’: a los niños los cría el entorno completo y no puedo encargarme de todo ni radicalizar. ¿Qué está en mi mano? Formar a los adultos que le ofrecen esas cosas y sobre todo darle otras opciones porque si no conocen alternativas, no les estoy ayudando. Los cuerpos de los niños depuran muy rápido, son máquinas perfectas y lo que importa es el 80% de lo que reciben, aunque el 20% sea mejorable. Ya sabes: ‘Crianza sin agobios’ 🙂
          (Tu español es perfecto)

  3. Gracias, eso me ha servido de gran ayuda. Estos argumentos me los susurraba bajito también la vocecita interior pero al oírlo de otra persona me he reafirmado y siento mas tranquila. Muchas gracias!

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