Entrevistas·Ser múltiples

Mamá de 10 hijos

Blanca y Manuel tienen diez hijos. Su vida es tan hermosa y tan llena de luz que sentí la obligación de entrevistarla porque este blog está construido para gente valiente como ella y nace como fuente de inspiración para todas aquellas que lanzan al aire la pregunta ¿pero cómo puede? Charlar con ella fue un soplo de aire fresco y espero que puedas disfrutar de la lectura tanto como yo aprendí en su estudio de pintura. Porque allí fue donde me recibió, en el estudio donde da clases porque Blanca no solo es la mamá de diez, como verás a continuación.

Una casa con doce personas

Blanca es una mujer joven, a punto de cumplir los 50 años tiene diez hijos, todos en casa aún, con edades comprendidas entre los 4 y los 22 años. La distancia mínima entre los niños es de año y medio y en total son 4 niños y 6 niñas. En el camino tuvo tres abortos, muy frecuente en mamás de múltiples embarazos. Nada más comenzar a hacerle preguntas (¡yo tenía muchas!) me expresó que más de una vez la habían criticado con esta frase: ‘Eres una egoísta, lo que te pasa es que quieres tener siempre un bebé’. La frase es sorprendente pero lo cierto es que nuestra generación ya no sabe reaccionar ante familias tan numerosas y generan tanto escepticismo como miedo. Su madre tuvo 11 hijos pero este caso ya no nos suena tan extraño como ‘tener diez hijos hoy’ ¿cierto?

¿Cómo se organizan?

Blanca fue muy generosa contestando las preguntas que ya estarán sonando en tu cabeza. ¿Cómo duermen, cómo comen, cómo se organizan? A efectos prácticos duermen en 4 dormitorios, el de matrimonio, uno para los cuatro chicos y dos para las chicas, divididas en un cuarto de dos y otro de cuatro. Literas, camas nido… Pasan sus vacaciones en casas familiares, adaptadas con muchas camas y cuanto esto ocurre, viajan en dos coches. Una chica les ayuda en casa y todos los niños y adultos tienen un papel. De hecho, los mayores se encargan de la compra y todos colaboran en el orden y limpieza del hogar. ¡También papá, claro! Recoger la cocina y encargarse de las 2 a 3 lavadoras diarias es cosa de todos. Blanca tiene una operación de columna que le impide ‘hacerse la leona’ como me dice y, aunque ya no se distribuyen por cuadrantes como antaño, se organizan entre los niños la mar de bien intercambiando tareas.

Blanca siempre ha sido muy organizada y eficiente, sin embargo hace falta algo más para encontrar la paz en una casa con diez niños así que pronto fue consciente de que necesitaba unos horarios más flexibles. Si tener un hijo modifica una vida, tener diez requiere aceptar una nueva condición. Ella es partidaria de una crianza sin agobios donde entender qué es lo que prima basta para empezar a funcionar.

Pero ¿son ricos?

Blanca y Manuel no son ricos, son sensatos. Son conscientes de que cubrir las necesidades básicas (y no todas son objetuales) no requiere una gran cuenta corriente, sino voluntad y una buena priorización.

“Para la sociedad de hoy, si no hay dinero, no hay niño. Conozco muchas familias en paro, sin dinero y con familia” Para Blanca ya no hay fe en la providencia: “Si se arriesgaran, verían cómo Dios provee y subsistes. Antes teníamos más, ahora menos”. ¿Cómo se puede  subsistir? Alude a vivir como antiguamente en ámbitos como la alimentación: sin procesados y comiendo alimentos básicos nutricionalmente. “Siguiendo la pirámide alimentaria, no se gasta: cereales, pescado… sin caprichos”.

Como todos, reciben ropa prestada, que siempre es más de la que necesitan y entre los hermanos heredan ropa. Lo que les sobra, va a parar a donaciones. Para su familia, el dinero no es lo principal si te planteas tener hijos. Aunque reconoce que no han pasado grandes estragos, no son ricos y sabe que esta vida ha hecho madurar a sus hijos. Entiende que hacer del dinero el centro de la familia es un auténtico error: “La vida está pensada para ser hedonistas y hacemos a los niños de trapo. Para mí está muy claro, o Dios o el dinero, y si el niño llora, que llore…”

“Yo soy una privilegiada porque no he elegido tener tantos hijos. No soy nadie especial para tener hijos, no soy voluntariosa o sacrificada, sino que he comprendido que dando la vida, se recibe. Me he fiado y Dios no me ha defraudado (tengo la suerte de creer en Dios a pesar mía)”

En esta línea de fe (Blanca y Manuel pertenecen a una comunidad neocatecumental que destaca como uno de sus grandes apoyos), asegura que Dios es más generoso que ella. Una vez aceptó que tendría un tiempo de maternidad (“Tocan mis años de tener niños“) y vivió esto sin sufrimiento, después tuvo incluso la ganancia de tener su propio estudio de pintura desde el que impartir clases donde, casualidades de la vida, un gran porcentaje de sus alumnos son niños. Siente que la maternidad no le ha quitado nada y que, por el contrario, su vida ha mejorado. Blanca no se siente víctima ni sufridora

¿Qué hay del cuerpo de mamá?

Blanca tiene claro que tener hijos no te estropea. Aunque reconoce que hay muchos médicos y matronas que asustan más que tranquilizar, recuerda algo muy bonito que estos le contaron en un embarazo y es que el feto transmite células nuevas y regeneradoras a la mamá. Al igual que tú transmites vida, el bebé te la da a ti y con ello, cada embarazo, te regenera (Puedes leer más aquí). Dice no haber tenido partos malos aunque sí niños grandes para su constitución (3.500 aprox.). Sin embargo sus embarazos fueron más complejos y necesitaba reposo a partir del sexto u octavo mes de embarazo. Aunque estuvieron a punto de practicarle cesárea en su segundo parto, su decisión de tener más hijos y la insistencia de Manuel y Blanca en el paritorio, hicieron que todos sus partos fueran naturales. Asegura que apenas existen médicos a favor de la vida y se hacen cesáreas con mucha frecuencia sin tener en cuenta que eso dificultará tener más hijos. Recuerda el caso de su madre, rajada de la vagina hasta el ano en su primer parto y a quien (con 11 hijos) precisamente le advirtieron que no podría tener más niños: “Hay que ser valiente. El cuerpo femenino tiene una capacidad enorme de dar vida y recuperarse”.

Ha disfrutado de la lactancia materna como un auténtico regalo, una relación íntima que recomienda a todo el mundo. Su lactancia ha solido durar unos 8 o 9 meses: “El pecho se cae sí o sí, no por hacer lactancia materna. Es uno de los grandes disfrutes de la maternidad”.

Blanca ha sido siempre una mujer deportista, ha trabajado el suelo pélvico, ha hecho abdominales, ha corrido y ha disfrutado de deportes como el tenis. En la actualidad, operada de columna y de su pierna derecha, recibe clases de pilates. No ha dejado nunca de pintar y su actividad no ha mermado. Advierte que, aunque se sufra en el proceso físico, tener hijos le ha otorgado una satisfacción tan grande e inexplicable, que se obtiene paz aunque suponga un detrimento de la salud o del tiempo.

Atraída por el Zen y estudiosa tanto del budismo como del cristianismo en su juventud (así como en sus puntos de confluencia), distingue entre la actitud budista de no sufrir y no dejarnos afectar y la actitud cristiana de vivir el sufrimiento con aceptación y resurgimiento.

¿Y el papá?

En nuestra conversación, Blanca insistió mucho en el gran soporte que es Manuel y en cómo el que sus hijos tengan a papá y a mamá les aporta una riqueza que ella sola no podría conferir. También en la relación con su pareja confía en la mediación de Dios como clave. Blanca se siente realizada como pintora, como madre, como esposa… nada es comparable y toda mujer es muchas facetas: “Yo pintaba y me olvidaba de que mi novio venía de la mili”. Pero en todas sus facetas se entrega, se da. Se sabe una mujer moderna y de este siglo y le apena que esté mal visto decir que ‘ser esposa’ también le hace sentirse realizada.

Tener hijos con Manuel ha reforzado su relación como pareja, tanto es así que consideran los hijos como un don para el matrimonio donde aunque los hijos restan (dinero, tiempo, sueño…), dan más de lo que quitan. “Por ejemplo, si Manuel y yo nos peleamos, viene alguno a decir ‘Ya está, ¿no? ¿Os pedís perdón?’“. Los niños no separan: refuerzan. 

“Mi marido está presente en la cocina, los baños, el colegio… todos a una“. Aunque en la primera etapa de crianza ella ve un papel materno más importante y absorvente, cuando los hijos crecen y son adolescentes, el padre parece tener más peso. “Somos diferentes. Yo estuve muy involucrada con los bebés y ahora él tiene mayor capacidad para resolver conflictos. Existe un equilibrio entre el padre y la madre”.

También hablamos de sexo porque no, no se trata para ellos de tener hijos en cualquier momento, asegura que han tomado decisiones lógicas, con un tiempo entre bebés, respetando tiempos y porque las condiciones se daban. Me dijo algo precioso y es que ella se dona por completo en su relación conyugal. Donarse por completo es hacer una entrega a la otra persona sin coartar nada y así es como quiere vivirlo, ‘desoír lo procreativo destruye matrimonios’.

La importancia de los hermanos

Para Blanca, tener hermanos son todo ventajas, un aprendizaje continuo. Según ella, los hermanos hacen que estés más preparado para la vida porque cuando sales afuera, ya has luchado en casa: los hermanos no te dejan dormir, te quitan tus cosas, has aprendido a ceder y a controlarte (o a no hacerlo y reconocerlo). Ella ha vivido en primera persona la experiencia de una vida familiar numerosa y también algunos de sus hermanos han formado grandes familias. “Queremos estabilidad emocional y creemos que los hijos la rompen. El niño te saca de tus casillas, pero por ejemplo un perro, no da problemas”. Según Blanca, las peleas de los niños son una escuela porque los roces te hacen crecer y comprender tus límites. “Yo le pregunto a mis hijos ¿quieres hermanos o juguetes? Sus hermanos son su riqueza“.

Mente serena

Quise, cómo no, preguntarle por su mente, por cómo lo hacía para vivir en tranquilidad entre tantos niños. “Rezo los laudes”, la oración es su meditación y su vida activa en la Iglesia y la participación en su comunidad le ha ayudado a conciliar su propia vida con la vida familiar. Me dice ella sonriendo que no tiene más secreto que Cristo vivo y agradezco su voz sincera porque no está de moda hablar de fe pero sí de mindfulness y se nos olvida que vamos en el mismo barco. Gracias Blanca por ser tan honesta, tan transparente, tan Mamá Valiente.

 

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9 comentarios sobre “Mamá de 10 hijos

  1. Así es, Blanca y Manuel forman un Tándem excelente, y han conseguido traspasar a sus hijos la importancia de la unidad en la familia. Son un ejemplo de como poner a Dios en medio de dos, da múltiples frutos.

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