Minimalismo

5 preguntas para minimizar tu armario

Me encuentro con frecuencia a personas que emprenden un camino minimalista pero tienen grandes reticencias con su armario. Como se nos ha vendido que somos nuestra imagen y lo que con ella proyectamos, somos incapaces de desprendernos de este disfraz. Por ello creo que el trabajo de Jennifer L. Scott puede ser muy clasificador al respecto. Con un armario de diez prendas, ella proporciona cinco preguntas que te ayudarán a limpiar tu vestuario.

París y el armario de 10 prendas

Cuando comencé a incluir el minimalismo a mi ropa, quedé fascinada con alguien que ya os he recomendado alguna vez, Ariana del blog Paris-To-Go. Esta bella mujer asiática que ahora anda en la cruzada del residuo cero (Zero Waste), proponía un armario de diez prendas exclusivas, en buen estado y de calidad (tejidos respetuosos de empresas conscientes). Vivir en París le había dado una gran enseñanza de simplificación y así también lo haría con Jennifer, la autora de los libros de ‘Madame Chic‘, el best seller que la ha convertido en escritora de renombre y colaboradora del Huffington Post, el New York Times, Vanity Fair, la CNN o la BBC entre otros. Tuve la suerte de toparme con ella a través de una charla TED donde explicaba su experiencia en París y cómo esto cambió su armario y su vida.

¿Qué preguntas hacerle a tu ropa?

Las cinco preguntas que Jennifer propone en el video son:

  1. ¿Me está bien?
  2. ¿Es adecuado a mi edad?
  3. ¿Es mi estilo?
  4. ¿Me encanta?
  5. ¿Lo uso?

Aunque algunas parezcan de lo más básicas, está bien plantearnos a menudo este juego de preguntas si deseamos mantener el orden y la coherencia en nuestra forma de vestir y de conservar las prendas.

1.Viste ropa que te esté bien

Si no nos está bien, no tiene cabida en nuestro armario. A no ser que estés en el proceso de un embarazo o postparto, no deberíamos tener ropa de un tallaje diferente al actual en nuestro armario: tener algo que nos queda pequeño nos angustia y nos fuerza a comprometernos con un cambio físico al que no estamos obligados. La ropa que no se ajusta a tu cuerpo te hace sentir incómoda. ¿Recuerdas a Alicia en el País de las Maravillas? Por un hongo o por otro estaba incómoda con el tamaño de una flor e incómoda con el tamaño de una casa. Tienes un cuerpo ahora. Y tiene unas dimensiones que debes aceptar y con las que convivir. Delgado, gordo, alto, huesudo, bajo: hoy eres. Hoy te vistes. Da tu ropa a quien le pueda dar uso porque enterrada en un cajón esperando que adelgaces o que engordes no ayudará a nadie.

2. Viste ropa de tu edad

Muchas de las camisetas de antes eran de mejor calidad, qué duda cabe. Es por ello que puede que guardes una camiseta de cuando eras preadolescente y que la conserves porque se haya convertido en vintage. La ropa que te acompaña mucho tiempo puede hacerte perder la perspectiva del mismo y, aunque el tejido esté perfecto, quizá no sea una prenda ajustada a tu edad. También puede ocurrir a la inversa y acabar heredando o adquiriendo prendas que nos envejecen. Tener un armario minimalista va ajustado a la identificación de uno mismo. La identificación con tu yo de hoy y tu edad, no tanto númerica sino tu edad vital y en experiencia.

3. Viste ropa de tu estilo

Ligado a la identificación está el sentido del estilo. El estilo personal no es una tendencia de temporada, es un uniforme de lo que somos. El uniforme adaptado a la vida que llevamos. Por ello una ropa extremadamente elegante no puede tener periodicidad en tus cambios de vestuario si trabajas en casa o tienes niños pequeños. Tampoco te serán útiles los equipos deportivos si tu vida no pasa por hacer deporte. No tenemos que tener un look para cada ocasión, olvídate de esto ya: no tienes que tener un look informal, un look de noche, un look casual… esto son estereotipos de las revistas. Solo necesitas un estilo adaptado a tus movimientos y puede consistir en un solo look, o dos y en base a ello ampliar las opciones. No tenemos que tener ropa para cada ocasión ni futurible. Puedes pedir prestado. No tienes que estar preparado para todo ¿relajante, verdad?

4. Viste ropa que te encante

La idea del armario cápsula pasa por poder vestirse con los ojos cerrados y conseguir que todo combine y te haga sentir bien. Para ello debemos tener un cariño objetual por las prendas que conservamos. Debemos buscar el equilibrio entre las prendas prácticas y las que emocionalmente nos evocan algo, porque un básico muy práctico que nos resulte feo no va a ayudar a presentarte con confianza al mundo. Y a la inversa, una prenda genial y poco cómoda quedará relegada al fondo del armario. Si todas o la mayor parte de tus prendas podrían servir para un día genial, estás en el camino.

5. Usa tu ropa

No tengas un armario para ocasiones, para el recuerdo o para otros. Piensa en el armario como un cajón de tu oficina, donde están las cosas que usas y donde no está lo que no usas. Es así de sencillo. Hay quien da la vuelta a las perchas conforme usa la ropa para ser conscientes de cuánto llevan sin ponerse tal o cual prenda y así atrever se a dar el paso de desprenderse de ella. Pero tú no eres un desconocido: sabes lo que te pones y lo que no. Y de hecho sabes por qué te pones lo que te pones y por qué no a la inversa (porque no te gusta, no es tu estilo, no te acompaña ya o no te queda bien, esto es, ¡las 4 respuestas anteriores!). Existe una cantidad enorme de cosas en el mundo y un porcentaje muy alto no tiene utilidad real. No contribuyas a ello y haz que las cosas sirvan en tu mano o en las de otro. No tengas nada que no te pertenezca.

 

Jennifer lo tiene muy claro y estas cinco preguntas pueden ser luz en un armario atestado de ropa. ¿Has empezado a hacerte preguntas?

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