Gestión de tiempo·Minimalismo

Ya no tengo WhatsApp

no tengo WhatsApp
¿Se puede vivir sin WhatsApp?

El pasado 25 de junio desinstalé mi WhatsApp del teléfono móvil. Estoy contentísima de haberlo hecho y hoy te contaré el por qué de esta decisión y cómo esto ha influido en mi vida. Retrasé la decisión aunque hacía tiempo que lo tenía bien claro. En este retraso seguía viendo conferencias y leyendo estudios sobre las redes sociales, la comunicación digital y la falta de socialización en general. Nos comunicamos fatal. Y elegimos los peores medios para hacerlo. Ya te hablé de ello cuando expuse la ‘sobreemoticonosis’ y muchos de mis amigos esperaban que me quitara el WhatsApp pronto. No ha extrañado a nadie y de hecho algunos han aplaudido mi decisión.

¿Se puede vivir sin WhatsApp?

Pasamos una media de 5 horas semanales en WhatsApp, a razón de unos 40 o 45 minutos diarios. Apostaría que más y que la media se queda corta si vamos sumando 10 minutos a la mañana, otros 15 antes de entrar a trabajar, otros 5 en un descanso, 20 tras la comida… etc. Aunque existe ya una concienciación sobre al abuso de las redes sociales, WhatsApp parece escaparse a este grupo por la apariencia más privada. O por el hecho de creer que no es más que una gestión de la agenda personal. Lo cierto es que todo el que tenga tu número de teléfono, tiene tu WhatsApp, así que la privacidad es relativa. En otras redes, al menos, puedes elegir con quién conectar. No hace mucho leía esto tan fenomenal:

“las nuevas tecnologías nos obligan a la supersocialización e hiperconectividad y lo que antes se hacía menos a menudo, cara a cara o por teléfono, ahora se hace a todas horas; en cualquier lugar y rápido, porque nuestro estilo de vida nos obliga a ser esclavos de la inmediatez. Por ello, solemos mandar mensajes sin contenido y absurdos” José Luis Molina, profesor de antropología social y cultural de la Universidad Autónoma de Barcelona (Artículo de El País).

Esa es la clave, hiperconectividad y supersocialización. Estamos forzados a tener disponibilidad continua y establecer relaciones que de otra manera no se establecerían. Antes tenías que llamar a la puerta de alguien, o a lo sumo descolgar el teléfono. Ahora mi puerta está abierta todo el día y la corriente puede ser bastante molesta.

¿Por qué lo hice yo?

Como siempre no pretendo hacer doctrina sino contarte mi experiencia y el por qué de desinstalar el WhatsApp. En mi caso, había perdido el dominio sobre mi tiempo de ocio. No era yo una persona enganchada el WhatsApp. De hecho prefería llamar antes que empezar algo por ahí pero sí respondía, siempre y diligentemente a los demás. Esto quiere decir que cuando tenía un rato para mí o descansaba en mi tiempo de trabajo, bastaba con mirar la hora en el móvil para descubrir una lista de mensajes en WhatsApp esperando contestación. Como persona organizada, odio las tareas a medias y, a fin de rematar cabos sueltos, me veía mentalmente obligada a contestar. Tal vez no de inmediato, pero a contestar.

Podemos controlar el tiempo que dedicamos a las aplicaciones pero no podemos interferir ni modular el tiempo que invierten los demás, esperando además tu participación. Hay cosas incontrolables. Y una vez comprendí dónde sí podía actuar y dónde no, empecé a preguntarme la utilidad de las cosas. ¿Se puede vivir sin WhatsApp?

Y claro que se puede. Puedo seguir llamando a la gente, usar mensajería de texto (en mi compañía los mensajes son gratis), usar el correo, los mensajes Instagram o incluso el Facebook una vez entre en el ordenador. Es decir, sigo hiperconectada. Pero ahora he puesto un freno a la entrada de demanda y no me siento obligada a contestar a todos los ¿Qué haces? que reciba. En cuanto a las fotos, puedo enviarlas por correo y así no enviar ni aceptar fotos de cualquier cosa.

Nos comunicamos mal

Tengo niños,un marido bueno, muchas cosas que me intrigan y quiero aprender, me gusta salir a la calle… Y también tengo malos días, de estrés y cansancio en los que no quiero que nadie decida a qué dedico mi tiempo. Aunque sean 5 minutos. Son mis minutos. Y 5 más 5 son diez y ya sabes lo que sigue…

Lo cierto es que un porcentaje alto de las personas con las que hablamos en WhatsApp no irían a nuestra casa a contarnos eso. Ni siquiera nos llamarían. Elegimos este medio porque no parece tener consecuencias. No parece que nos robara el tiempo puesto que podemos elegir. Pero cualquier red donde no puedas elegir la entrada de información… no es el medio más libre.

Hay algo peor: elegimos este medio para hacer otras cosas mientras interactuamos con los demás. Podemos escribir mientras vemos la tele, mientras esperamos, mientras cocinamos, estamos con los niños o con los amigos y familiares. Esto es muy feo porque: no te considero tan importante como para centrarme únicamente en ti. Si quiero centrarme en ti, te llamo, te visito, te veo. El minimalismo invita a la atención plena y el WhatsApp dista mucho de esto. Sobre todo cuando tenemos varias conversaciones abiertas.

¿Cómo lo hice?

A decir verdad me pesaba que alguien se lo tomara muy personal, o se interpretara mal. Pero esto es un prejuicio muy de minimalista ¿y si me quito tanto que me quito gente? Qué va, lo bueno de verdad siempre prevalece. Así que este fue el mensaje que envié a mis contactos habituales:

Buenas noches, te incluyo en esta difusión para avisarte de que voy a desinstalar WhatsApp. Vas a poder localizarme como siempre por teléfono, sms, Facebook o mail (aquí incluí mi dirección personal). Estoy segura de que esto mejorará mi relación contigo y la manera de comunicarnos así como la calidad del tiempo que tenemos (¿sabías que invertimos una media de 5 horas semanales en WhatsApp?). Te deseo un feliz domingo, Bea.

¿Cómo han mejorado mis días?

Cuando suena mi móvil tengo que buscarlo. No sé dónde se ha quedado porque no le presto la atención de antes. No escribo mientras mis hijos me hablan o mientras doy el pecho. Mi relación con el teléfono, ha mejorado. De hecho está estropeado y buscando uno nuevo mi marido y yo nos preguntábamos por qué son tan caros. ¡Porque se han hecho imprescindibles! WhatsApp y otras redes son las culpables de esto. No necesitas WhastApp para estar al día, contar cosas o quedar.

Por cierto, mamis. Para los grupos del colegio elegí a una mamá vecina y buena, le conté mi caso y me informará de lo importante.

¿Te animas a probar una vida sin WhatsApp?

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15 comentarios sobre “Ya no tengo WhatsApp

  1. Hola Bea, tema interesante este que planteas. Hace poco vino un procurador a mi trabajo y le dije en vez de fotocopias haz fotos y las mandas por wasap al letrado. Me contestó que no tenía wasap y que se negaba a tenerlo y le dije que era muy valiente!
    Yo me he ido saliendo de muchos grupos que me quitaban tiempo y me distraían en horario laboral, pero me cuesta desintalarlo porque tengo grupo de la guarde y del cole y me comunico con mi marido y mi madre por wasap. Si he reducido mis horas conectada y me niego a contestar de inmediato. Si es algo urgente me llmarán. Facebook lo miro una vez a la semana y poco mas. Saludos!

    1. ¡Sabio procurador! Lo importante es saber manejarlo. A mí me resultaba molesto y bastantes molestias tenemos ya en nuestra vida. Si no te perturba y lo manejas así de bien ¡nada de malo tiene una aplicación más! Eres una chica lista, Estela 😉

  2. ¡Una súper valiente que sabe cuáles son las cosas importantes! Yo la verdad que sí lo uso pero en lo mínimo (para mis papás, mi hermano y algunos amigos-clientes). Me acuerdo que una vecina me incluyó al grupo de whatsapp pero al poco me salí y vaya que me sentí mejor. Te aplaudo porque no es sencillo dejar lo que es normal para muchos pero estoy segura que no lo vas a extrañar.

    Si necesitan un celular, les recomiendo fairphone. Están hecho para durar y buscar ser éticos.

    Saludos!

  3. Bea, enhorabuena por la decisión, cómo siempre una valiente. Este post me viene de lujo, estoy a un tris de hacer lo mismo que tú y has puesto palabras a muchos sentimientos que luchan dentro de mí. Un abrazo

  4. Yo me lo quité el pasado noviembre por las mismas razones que tú y no puedo estar contenta, a la par que sorprendida por la cantidad de gente que me ha felicitado por ello (aunque ellos no de lo quiten porque digan que no pueden o que hacen un uso “racional”). La navidad y noche vieja sin toneladas de renos, papanoeles moviendo barriga y otros vídeos chorras no tiene precio, y el evitarte contestar a decenas de felicitaciones de año nuevo de gente que sólo se acuerda de ti en año nuevo, tampoco. Llamé a mis amigos más allegados y familia y punto, y súper felices ambas partes. Y no, no he perdido ninguna amistad, ni eventos importantes ni nada de nada.
    Felicidades por el blog, lo he descubierto hoy y me encanta, me siento súper identificada contigo!

    1. ¡Gracias! Espero que podamos compartir mucho más. Me imagino tus Navidades y espero que sean las mías de este año ¡Gloria bendita! Es verdad que no se pierden amistades y por el contrario se gana una enorme cantidad de tiempo y libertad. Recibe un abrazo

  5. Hola Recien descubro tu blog. Cuantas verdades! Me quite el whatsapp el 6 de marzo de este año y me atrevo a decir que soy más feliz jajaj. Pero fui más extrema cerre todas mis redes sociales y quite la tele. Y ni loca vuelvo atrás !!! Ahora el tiempo rinde y es de calidad. Saludos Karina

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