Minimalismo

Minimalismo y juguetes

minimalismo y juguetes
Cuántos juguetes son necesarios… cuántos demasiados.

¿Pueden caber minimalismo y juguetes en una misma frase? ¿Cómo puedo incorporar la vida sencilla al juego de mis hijos? O la pregunta forzosa: ¿Es posible que tengan demasiados juguetes? Esta pregunta es fácil de responder si recogerlos a diario es una tarea colosal. Cuando hay mucho de algo, se tarda mucho en ordenar. Por la misma razón que un pobre no necesita un gestor financiero, cuanto menos tenemos más fácil es manejarlo. Si el cuarto de tus hijos es una auténtica leonera y los juguetes llenan toda la casa, tal vez es momento de tomar acción.

¿Por qué reducir los juguetes?

Si ya has experimentado una vida minimalista, está de más explicar los beneficios que supone saber elegir lo suficiente para vivir en plenitud tus días. Siendo así, estoy segura de que querrás hacerlo extensivo a los tuyos. Después de todo, los juguetes y la ropa son sus posesiones y ya desde pequeños podemos educarlos en el desapego y el aprecio. El desapego por lo material y el aprecio por lo que de verdad importa.

  • Conducirlos hacia una vida con menos juguetes mejorará su concentración. Si tienes dudas, prueba un día a dejarle jugar con 5 juguetes a la vez. Otro día prueba a dejarle a su vista solo uno. Nuestro temor más inmediato es: se va a aburrir, va a llorar, se va a enfadar y me demandará otros. Tú solo pruébalo porque el resultado es sorprendente. ¿Acaso no te concentras mejor cuando trabajas en una sola tarea? Pues jugar es su trabajo. Es una labor importante, desarrolla su cerebro y requiere concentración. En lo personal, prefiero no tener los juguetes expuestos salvo en rincones específicos de juego. Me agobias los dormitorios que son una exposición. Este por ejemplo es el cuarto de Fresa (como algunos saben hacemos colecho así que no hay cama aquí).minimalismo y juguetes
  • Un baúl que contiene sus peluches y muñecos de mayor tamaño y una caja con otros pequeños. No hay nada fuera, es sencillo limpiar y recoger. Cada cosa tiene su lugar y hay mucho espacio para jugar con el juguete elegido.
  • Cuidan mejor de sus juguetes. Tener menos hace procurarles un mejor mantenimiento. No se apresuran a tirar, desechar o despreciar algo cuando se manchar o rompe. Saben que deben cuidarlo así que buscarán remiendos y formas creativas de recuperar su juguete o darle una nueva vida.
  • Recoger es fácil. Cada cierto tiempo hacemos revisión de juguetes y suele coincidir cuando Fresa me pide mucho que la ayude a recoger. Si ella sola no puede recoger sus propios juguetes es que tiene demasiados. Pregúntate cuánto tardas en recoger cada habitación a diario y te dará la clave de cuánto sobra en ellas.
  • Mejora su creatividad. Cuando todo está hecho, nada se puede crear. Pero la necesidad agudiza el ingenio ¿recuerdas? Tus hijos no necesitan una cosa de cada, tan solo necesitan la propia pulsión de generarlo. Cualquier cosa puede hacer las veces de otra y si no, ¿para qué demonios queremos la imaginación? Nos morimos por tener niños creativos y después les damos el producto final. Es querer que tu hijo sea Picasso y pintarle tú sus cuadros. Huye de juguetes electrónicos con frases y acciones prediseñadas. Huye de todo lo que te quieran imponer. Elige juguetes libres para crear niños libres. Igual ocurre con los muñecos y merchandising de películas o series de televisión. Un muñeco de Ryder solo puede ser Ryder pero un perro puede ser cualquier perro, incluso uno mágico.
  • Juegan mejor. ¿De qué manera? Establecen juegos mejor elaborados dado que no estarán cambiando de juguete en juguete. Van a enfocarse en un mismo juego por más tiempo. Eso hará que el juego sea más divertido, creativo, entretenido. E incluso que tú mismo te enganches a la historia.

¿Cómo hacérselo entender a tus hijos?

El ejemplo es sin duda el mejor camino. Tus hijos te conocen bien, te observan a diario. Si te ven divertirte con cosas no materiales o disfrutar de tus pocas y valiosas posesiones, sabrán hacer otro tanto con sus posesiones. Indícales a tus hijos por qué no necesitas más de tal o cual cosa y cómo sacas provecho de lo que tienes. Enséñales lo capaz que eres sin necesidad de tener demasiado.

Un cuarto desordenado puede hacerles ver la realidad de manera inmediata: ‘Cariño, si tuviéramos menos cosas, ya habríamos acabado de recoger. ¿No crees que se nos ha ido de las manos? Tenemos más cosas de las que podemos manejar’. El tiempo que pasamos recogiendo podíamos estar en el parque, en la piscina, leyendo un cuento o dibujando. ‘Recoger es un rollo, ¿verdad? ¿Qué tal si elegimos los juguetes que queremos recoger para mañana?’ Tal vez haya cosas en el suelo que no queramos volver a recoger: porque en realidad no nos gusta tanto, porque tiene muchas piezas pequeñas incontrolables, porque es un juguete que ya no corresponde a su edad… Pero tenemos la costumbre de guardar las cosas que aún están en buen estado aunque no sean útiles. Que esté bien no quiere decir que tengas que conservarlo. Dónalo, véndelo, regálalo.

Puede que quede muy añejo decir que otros niños no tienen juguetes pero mira este otro enfoque. Otros niños no tienen TUS juguetes. ¿Verdad que estaría bien intercambiarlos? Podemos donar o vender en segunda mano los que ya no van con nosotros y comprar en segunda mano aquellos juguetes que de verdad pueden formar parte de nuestra casa. O donar y punto.

Minimalismo y juguetes

Existen ya muchos testimonios de familias minimalistas que hacen vida sin juguetes. O con muy pocos. Son familias que han enfocado sus vidas a las experiencias: viajes, visitas, actividades creativas… No es que no se diviertan, es que no necesitan objetos para conseguirlo. Un disfraz, unos colores y unos papeles sustituyen la nueva Barbie y los últimos villanos de Marvel.

Eso sí, te aviso que son familias numerosas o de al menos dos hijos, donde un hermano puede sustituir trescientos mil juguetes nuevos. Puedes echar un ojo a los canales de Grateful Gordons o Darci Isabella (todo en inglés, activa los subtítulos si lo precisas).

¿Cómo reducir los juguetes?

Si tienes más de un hijo, no desesperes. El truco está en encontrar juguetes que abarquen más edades de juego. Los juguetes libres de género y temporalidad (no son de una serie de moda) pueden hacer que varios de tus hijos se enganchen a un mismo entretenimiento. Evidentemente, no todas las distancias se pueden salvar pero podemos ahorrar mucho espacio con un juego genérico y atemporal. En casa tenemos un éxito total: una casa de madera y el cole de madera. Muñecos clásicos, muebles versátiles y espacios para disponer a su antojo. Fresa, con casi 5 años, puede hacer historias más elaboradas y los pequeños (20 meses) pueden divertirse simplemente amueblando y desamueblando la casa, sentando muñecos o cambiándolos de habitación. Un juego para tres niños es realmente una gran inversión de dinero, espacio y felicidad. Y es el único juguete del salón. Porque ¿qué hay mejor que los hermanos jueguen juntos? Elige juguetes duraderos de materiales nobles y firmes: que las roturas no sean motivo de pelea.

casa munecas

Enseña a tus hijos a priorizar las experiencias sobre los objetos. Cuando digan que quieren un juguete nuevo que han visto en la tele, puedes proponerle un plan alternativo. ‘Ok, ok, lo tendré en cuenta para tu cumpleaños, ¿te parece que ahora vayamos al parque (o al sitio que gusten)?’. Propón actividades en casa o en el exterior que desarrollen su creatividad y no impliquen una nueva adquisición. Te aseguro que olvidará lo que te pidió. Tus hijos prefieren a sus padres.

Antes de deshacerte de un juguete, si tu hijo comprende puedes hablarlo con él, preguntaros si de verdad lo usa, si de verdad le gusta, si está o no entre sus juguetes favoritos, si podría prestarlo o es importante para él… todo tipo de cuestiones que le ayuden a comprender su relación con la posesión del juguete. Si no comprende aún, basta con que selecciones aquello que crees que sobra en su espacio y, si tienes dudas, lo dejes oculto durante un tiempo. Ya te digo de antemano que no lo demandarán. Cuando estés convencida, déjalo ir. ¿Y si alguna vez te pregunta por aquél juguete que…? Propón una actividad nueva y di que no sabes donde está ese juguete o bien que se lo dimos a otros niños si él consintió. ‘¿Recuerdas? Era un juguete divertido, lo pasamos bien y seguro que otros niños también lo están disfrutando. ¿Cuál es el juguete con el que más disfrutas ahora?’. Y listo.

¿De qué juguetes nos deshacemos?

  • Juguetes rotos. Juguetes a los que le faltan piezas.
  • Juguetes de propaganda (regalos de Happy Meals, por ejemplo).
  • Juguetes feos o violentos. Hay cosas muy feas en el mercado. Lo he dicho mucho pero, no tenemos por qué quedarnos con todo lo que nos regalan. Lo agradecemos y después le buscamos otra vida. La violencia no hace ningún bien por el juego de tus hijos.
  • Juguetes que ya hacen cosas. Los electrónicos que vienen predefinidos, dicen frases, hacen movimientos específicos o repiten canciones… menudo rollo, de verdad.
  • Ya no son apropiados para su edad, le resultan aburridos.
  • Duplicados o piezas extra. Si una caja trae 120 piezas de construcción no tienes que quedártelas todas. Piénsalo. Quédate con las 20 que de verdad use tu hijo. No dejes que nadie os imponga nada.

¿Qué juguetes ‘necesita’ tu hijo?

Partimos del hecho de que un niño no ‘necesita’ un juguete para su realización y felicidad. Citando a Denaye Barahona de SimpleFamilies, los niños necesitan comida, una familia cariñosa, una cama caliente y, ‘unos pocos juguetes cuidadosamente seleccionados’.

Escoge juguetes sencillos, duraderos y ‘libres’ (que no hagan, digan o sean nada que no decidas tú). Madera, metal, tela, pero siempre de buena calidad (no necesariamente caros) y evitando plásticos. Buenos ejemplos de juguetes que harán un bien por tus hijos son:

  • Construcciones. Bloques, maderas, legos, cubos, torres… en suma todo aquello con lo que puedan generar estructuras, espacios imaginarios o máquinas.
  • Pelotas. Aunque con una es suficiente para jugar entre todos (no se puede jugar un partido con dos pelotas), puedes tener varios tamaños para el desarrollo de su psicomotricidad. Una pelota puede ser también un bebé, un premio, un animal salvaje o lo que tú quieras además de un foco de deporte.
  • Telas. Disfraces, mantas, accesorios como gorras o gafas. No necesariamente deben ser juguetes o artículos de bebé, pueden usar su propia ropa, la tuya, la de papá, retales… Lo primero que nos pidieron en el cole de Fresa fue un metro cuadrado de tela. Después entendí por qué, cómo y de cuántas maneras lo usarían.
  • Un muñeco grande. Un bebé o un osito al que cuidar. Enseña a tus hijos a velar por otros. Algo neutral que pasear en un carrito o llevar a sus viajes. Da igual que sea niño o niña. Mis hijos pasean una oveja por ejemplo.
  • Agrupaciones de muñecos. Esto varía en función del niño pero puede tener una pequeña colección de playmobils o de animales de granja o de dinosaurios, princesas… Tenlos agrupados en un mismo sitio pero invita a tu hijo al juego libre: estos personajes interactuarán con las construcciones, las telas, las pelotas y todo lo anterior. En lo particular no soy partidaria de comprar muñecos individuales sino muñecos que pertenecen a algo en tamaño o tipo (Pinypon, animales de goma…). Si alguien quiere hacerle un regalo, tienen una opción de ampliar su mundo de personajes respetando sus gustos. Mis hijos tienen unas familias de madera (árabes, asiáticos, hindúes y africanos), una granja… te haces una idea.
  • Tracción. Carros que empujar, coches que mover, trenes que empujar. En suma todo juguete que implique desplazamiento del muñeco y del niño.
  • Juego de roles. Todos aquellos que supongan la imitación de los adultos. Por ejemplo un set médico, un juego de cocina, una mesa con herramientas o un kit de limpieza. Para jugar a cocinar, bastan los utensilios seguros de la cocina.
  • Puzzles. En general todos los juegos de ingenio y memorización (apuesta por los de madera) son geniales para tus hijos. Desde muy pequeños pueden aprender a manejarlos como simples piezas de formas aunque no sepan ni remotamente cómo montarlo o encajarlo.

El secreto que mejor me funciona es rotar los juguetes. No todos están a su acceso y van rotando por semanas para que de nada se aburran y todo lo aprovechen. ¿Cuáles son tus secretos minimalistas?

Espero que este post te traiga algo de aire con los juguetes. Comparte si crees que más padres pueden beneficiarse de una vida sencilla con sus hijos.

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5 comentarios sobre “Minimalismo y juguetes

  1. Hola Bea, muy acertado. Es lo que estamos aplicando con mi niño desde que nació ahora con 3 años es como un hábito. Rotamos los juguetes, trato de que sea con materiales reciclables y ecoamigables. Quizá se me complica un poco cuando recibe regalos en fechas especiales como Navidad y cumpleaños y no van acorde nuestro minimalismo y sustentabilidad, pero hacemos que sigan su ciclo. En mi país Perú es un reto manejarse de esta forma (sobre todo en las ciudades), pero vamos inspirando e intentando. Le inculco que los juguetes nuevos que no usa y buen estado serán de herencia para otros niños que son mas pequeños. Trato de tener lo necesario que fomente la creatividad y que abarquen más mtiempo de vida. Creo que al tener los necesarios se le dá mas sentido al juego. Jaja el cuarto de Fresa sin cama igual al cuarto de Sebastián… pensaba que era la única. Saludos!

  2. Hola. Es sorprendente como la vida te da respuestas: últimamente estaba pensando sobre todo aquello que comentas. Pero ¿y si vamos más allá y pensamos en la adolescencia? Es mucho más difícil convencer a un adolescente de que las cosas materiales no son lo más importante. Me gustaría algún día leer en tu blog sobre esto también. Gracias por tu esfuerzo.

    1. Es un gran tema, Elena. Para nosotros ha sido muy fácil porque el adolescente que tenemos en casa vino sin nada desde África. No obstante, ya le intentamos inculcar pasitos para no acumular (por ejemplo que no deje en su cuarto aparatos electrónicos que ya no sirven sino que recicle). Es la etapa más difícil en cuanto a posesión porque en ese momento donde somos el centro del mundo, nuestras cosas estructuran ese centro. En mi opinión creo que en esta etapa la educación minimalista pasaría por hacerle ver que ni él es el centro ni lo que le ocurra es tan grave como cree. Y después, abordar las cosas desde ese desapego a la propia imagen. ¡Muy complejo!, sí, me lo apunto.

  3. Bea nosotros también solemos recoger y donar cada cierto tiempo. Yo a los familiares en los cumples ya les pido directamente lo que necesito. En esta ocasión y dado que la bebé tiene mucha ropa nueva de la hermana mayor que la está aprovechando, por su cumple (1 añito) les he pedido una piscina hinchable. A los que me han regalado ropa (tit@s con todo el amor del mundo) les he pedido el ticket y he guardado el vale para cuando verdaderamente necesite ropa. Sorprendentemente mi hija mayor no me pide casi nunca nada, solo quiere que juguemos cone ella, le da igual a lo que juguemos. Mis hijas me dan lecciones a diario

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