Alimentación·Minimalismo

Un año sin azúcar blanco (FAQs)

año sin azúcar
Un año sin azúcar

Ya ha pasado un año sin azúcar desde que inicié la cruzada de decir adiós al azúcar blanco. Ahora me parece que fuera una constante en mi vida y no imagino otra manera de alimentarme. Durante este año he recibido muchas preguntas y es por eso que en este ‘cumpleaños’ te reúno las 20 más frecuentes. ¿Te unes a la vida sin azúcar refinado?

  1. ¿Por qué decidí dejar de consumir azúcar blanco?
    Estaba a punto de cumplir 30 años, con tres bebés y un adolescente y mi energía era muy pobre. Empecé a investigar sobre nutrición y energía y sobre cómo los alimentos influyen directamente en nuestra capacidad para afrontar el día. Cuanto más me informaba, más injustificado estaba consumir azúcar refinado, un alimento muerto de contenido vacío, en gran parte producido en condiciones inhumanas que no aportaba absolutamente nada a mi vida. Es más, es un antinutriente y un alimento opioide que nos convierte en adictos. Como minimalista, tocaba la revisión de mi despensa: ¿qué cosas aportan y cuáles son insustanciales en mis platos? No quiero que ningún alimento me condicione, no quiero adormecer mis emociones por simple comodidad. Vi testimonios increíbles y quise experimentarlo.
  2. ¿Era diabética?
    No. Pese a no tener energía, todas mis analíticas salieron perfectas. Los médicos aludían a que era normal estar cansada dando el pecho a mellizos. Sí me diagnosticaron diabetes mellitus en el embarazo gemelar, hecho que algunos médicos consideraron un error. Me hicieron la prueba casi al final del embarazo (a apenas 2 meses de dar a luz) porque no tenían fecha antes y porque tuvieron que repetírmela un par de veces (vomitaba y me desmayaba). Salió positiva por un dígito y durante el control mis niveles oscilaban entre los 70 y 90 en ayunas. Me aseguraron que debió salir positivo por el desajuste hormonal de un embarazo múltiple y que la generalización impide estudiar cada caso concreto. Odié pesar mis comidas.
  3. ¿No como dulces?
    Sí tomo cosas dulces. De hecho mi sabor favorito es el dulce. Lo que no tomo es productos que hayan sido endulzados con azúcar blanco, azúcar refinado. De cualquier forma llevar una dieta basada en plantas altamente cruda hace que apenas consuma recetas de repostería y cuando lo hago, son caseras. Uno de los mejores recuerdos culinarios de este año fue una tarta crudivegana de chocolate ¡sin azúcar blanco! en el Organic Marbella.
  4. ¿Y los azúcares libres o escondidos? Salsas, vinagretas, congelados, procesados…
    Como no soy persona de ir de puntillas por la vida, me informé bien del tema de los azúcares libres, esto es, los que no adicionamos nosotros sino la industria. En el Programa Desapego Alimentario te doy una lista de lugares ocultos, algunos insospechados. Por ejemplo, el tabaco. Mi día a día se basa en alimentos de un solo ingrediente. Productos que vienen de la naturaleza cocinados por mí. Así no hay trampa ni cartón.
  5. ¿Que es lo que más echo de menos? 
    A día de hoy, nada. Pero cuando empecé, tuve unas ganas inmensas de comer todo lo que contenía azúcar. Era un auténtico mono. La primera semana fue angustiosa. Me moría por un ‘xuxo‘. En realidad lo que más me apasionaba de los dulces era el chocolate y eso sigo tomándolo. Uso cacao en polvo de comercio justo sin azúcares para añadir a mis recetas. Y si quiero chocolate, tomo negro con edulcorantes naturales (sirope de agave, azúcar de coco…). Me gusta el cacao amargo, súper negro. No te negaré que en verano me han dado un pellizco los helados, pero ya he aprendido a hacerlos en casa, sin leche y sin azúcar.
  6. ¿No he tomado NADA de azúcar blanco en todo el año?
    Evidentemente sí. Cuando salgo a comer fuera existen ciertas cosas que no puedo evitar. Ya es bastante difícil encontrar un menú vegano como para además exigir que, por ejemplo, las masas de pizza o las salsas de la pasta del restaurante no lleven nada de azúcar. Pero no, no compro dulces en un ataque, en fiestas ni nada. Sí consumí algo con azúcar en Navidad, ahora ni lo recuerdo. No se trata de ser un talibán del azúcar: el compromiso es conmigo misma.
  7. ¿Cómo sustituyo el azúcar? 
    No edulcoro bebidas, infusiones, ni nada en general pero si me apetece un extra de dulce, no escojo edulcorantes artificiales. Mis armas son el plátano maduro, el dátil o las pasas, el sirope de arce o el azúcar de coco (este último solo lo utilizo si hago algo de repostería para ofrecer).
  8. ¿Cómo ha mejorado mi cuerpo?
    Increíblemente. Me despedí de la candidiasis recurrente (era una auténtica pesadilla), del acné (tenía acné quístico desde la preadolescencia), de la sensibilidad dental y de los dolores de cabeza. Por cierto, mi humor mejoró muchísimo.
  9. ¿Se pierde peso?
    Sí y no. Dejar de tomar azúcar blanco supone dejar de consumir ciertos tipos de procesados desnaturalizados (fritos como los donuts por ejemplo). Eso implica decir adiós a grasas indeseables como las de palma o a combinaciones de alimentos nefastas de la industria repostera. Esto es, no es tanto el azúcar lo que produce los cambios físicos, sino sus malas compañías. Yo no quería bajar de peso pero sí que bajé, amén de que inicié un viaje al crudiveganismo casi a la par y mi cuerpo empezó a depurarse por completo.
  10. ¿Tengo más energía?
    Sí. Como en la pregunta anterior, restar procesados y malas combinaciones mejoró mi estado de energía. Ya no tengo esos picos de glucosa tan enormes. Mi energía es constante y depende de mi descanso, mi tipo de alimentación y la cantidad, mi estrés y otras variables. No necesito azúcar para tener más energía.
  11. ¿No me dan bajadas de azúcar?
    No. Tomo suficientes azúcares en mi dieta, pero no procesados. Las frutas y las verduras son azúcar y energía.
  12. Pero la fruta ¡tiene mucho azúcar!
    Esta réplica parece que nunca se acaba. La fruta es un alimento completo, cargado de macros y micronutrientes. Un plátano tiene grasa, hidratos, proteína, fibra, agua, minerales, vitaminas, enzimas… El azúcar blanco viene solo y pasa rápida y directamente a nuestra sangre. No es lo mismo. Además, se ha demostrado que es la grasa acumulada la que impide la libre circulación de la insulina en nuestro cuerpo por lo que tu consumo de grasa tiene mucha más relevancia en la diabetes que tu consumo de azúcar.
  13. ¿En mi casa no hay azúcar para nadie?
    Pues no. Azúcar blanco no. Lo tiré y me quedé tan ancha. Como la compra la hago yo, tampoco hay azúcares ocultos aunque para algunas cosas soy indulgente como el pan de molde integral de Gombo o el embutido de pavo de mi marido. Si alguien viene a casa y me pide café, le ofreceré azúcar de coco para endulzar.
  14. ¿Lo aplico con mis hijos?
    Sí y no. Fresa dice que ella no podría hacerlo pero lo cierto es que lo hace sin saberlo porque en casa no le doy precocinados (hacemos por ejemplo los nuggets. Los de la tienda tienen azúcar), ni galletas con azúcar, ni bollería, ni batidos… Los yogures que compro son blancos y añado una pizca de sirope de arce. Sin embargo, son libres de consumir azúcar cuando están fuera o los agasajan los abuelos. Van a cumpleaños, prueban cosas, comen chucherías… no soy una extremista. Sé bien que la batalla se libra en el día a día, no en la obsesión y la intransigencia.
  15. Pero a nivel social debe ser muy difícil…
    La verdad es que no. Es tan fácil como decir ‘No, gracias‘. No me dedico a convencer a nadie, soy libre de elegir lo que como. De hecho ser vegana me ha librado de tener que excusarme ante tartas, bombones y demás dulces. Las personas que me conocen bien saben cómo me alimento y me respetan. Quienes no me conocen creen que no quiero engordar. Se puede ir a cualquier sitio sin consumir azúcar.
  16. ¿Qué bebo cuando salgo fuera?
    Agua. Dentro y fuera de casa, siempre bebo agua. De hecho el médico me desaconsejó hace mucho las bebidas carbonatadas por una estrasístole ventricular y solo tuve que decir adiós a las bebidas azucaradas sin gas tipo Nestea, Aquarius… No bebo alcohol.
  17. ¿Qué tomo de postre?
    No tomo postre. Nadie lo toma en casa. Esto tiene su razón en la combinación de alimentos y lo empobrecida que queda la digestión cuando añadimos azúcares al final. No tomo fruta de postre, la tomo sola y tampoco necesito nada dulce para terminar el almuerzo.
  18. ¿Y en mi cumpleaños?
    Pues como un día más. Ya no existe la necesidad así que el cumpleaños no es una excusa para nada. Este año cociné el día de antes un pan de plátano para mí (con plátano y una pizca de azúcar de coco) y un bizcocho de zanahoria para Fresa.
  19. ¿No me apetece un dulce cuando lo veo?
    No. De verdad. De hecho algunos me crean cierta fatiga con solo verlos. He conocido a mi cuerpo con y sin azúcar y sé en qué punto quiero vivir. Respeto mi cuerpo y mi mente, confío en lo que puedo hacer y no quiero un ancla.
  20. ¿He querido abandonar en algún momento?
    No. Al principio fue difícil, pero era lo suficientemente tozuda como para no plantearme dejarlo. Después, se pasa la barrera de la ansiedad, aprendes a manejar tus sentimientos sin acallarlos con azúcares y todo es más sencillo. A día de hoy no me imagino volver atrás.

comer saludable

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8 comentarios sobre “Un año sin azúcar blanco (FAQs)

  1. Tengo una pregunta, busco y rebusco y no encuentro yogures blancos o no blancos sin azúcar ( aún los naturales la llevan) esa es el azúcar de la propia leche? Además no llevan fruta, si no aromas y conservantes.
    Conoces alguna opción mas saludable? Hemos descubierto unos griegos marca blanca y naturales (sin azúcar añadido, aunque pone que llevan cinco gramos y pico de azúcar) que llevan solo leche entera sin conservantes ni colorantes ni cosas raras.
    La idea es ponerle nosotros la fruta y que así sean de verdad de frutas, mi niña se come dos diarios y no quiero darle tanta porquería, porque llevan de todo menos fruta. Lo malo que los griegos tan espesos no le gustan porque no está acostumbrada, así que ahí vamos probando y buscando.

    1. Hola Estela. Debes mirar los ingredientes, no la composición porque la leche en sí tiene azúcares propios no añadidos. No ocurre nada con ellos, el que debes evitar es el azúcar blanco añadido. En casa los niños toman yogur blanco natural y para las golosas añado una gota de sirope de arce.
      El yogur griego es fuerte para ellos, sí.
      Todo es ir probando, te lo montas muy bien 😉

  2. Hola Bea, en mi familia de tres cero azúcar. Yo empecé a los 22 (me hubiera gustado empezar antes). Hace más de 15 años. En ese tiempo mi amor por la comida natural empezó por mi amor a la naturaleza una cosa llevó a otra, a investigar y así empezó mi vida sin azúcar refinada. Mi familia en ese entonces con entendía, ni comprendía tal decisión. Pero seguí sobre la marcha. Ahora ya lo comprenden mejor. Hoy que soy mamá de Sebastián de 3 años, como les conté en anteriores de tus publicaciones. Ya es mucho más fácil la forma que nos endulzamos es con frutas, miel, algarrobina (es una miel proveniente de una planta aquí en Perú), panela (caña de azúcar sin procesar o chancaca). Aunque si visitamos a los abuelos igual que Fresa la pudo probar, pero en mínima cantidad. Aquí en Perú hay muchas opciones naturales. Y no te privas de nada, ganas mucho. Al contrario como te comenté en Facebook nuestro paladar se vuelve sensible y más exquisito por decirlo así jajá. Creo que me extendí un abrazo!!.

    1. Woa!!! 22 añitos, menuda campeona. Ciertamente puede que el paraíso de Perú te ayudara. En España el azúcar es un asedio difícil de sortear pero querer es poder sin duda y tú eres un grandísimo ejemplo. A tu hijo le estás regalando vida y salud. Enhorabuena familia (y es verdad que dar ejemplo es muy efectivo para animar al resto). Recibe un abrazo

  3. Hola, me encanta lo que escribes. Yo soy alérgica a la leche de vaca hace 20 años ya. Así que no puedo comer casi nada que esté precocinado o cocinado. Recuerdo q el primer año fue muy duro porque no puedo comer pastelería de ningún tipo ( y soy golosa) pero desde entonces mi ingesta de azúcar blanco bajo muchísimo. Dejar la leche y el azúcar hizo q mi cuerpo funcionará mucho mejor. Hace años q ya no tomo azúcar blanco conscientemente y ver pasteles o helados me deja fría. La verdad que no los hecho de menos.
    Muchas gracias por molestarte en escribir. También tengo mellizos. Ojalá te hubiera encontrado antes.

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