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Deja de medir tus esfuerzos

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¿Te gusta contar a todos lo que haces durante el día? ¿Compites contra ti mismo o con los demás con aplicaciones y rankings?

Está bien así.

He dejado de usar las aplicaciones que de alguna manera miden tu inteligencia. O el tamaño de tu ombligo. Esas en las que apuntas los libros y las películas que lees y te marcas retos anuales (Oh sí, me encantaba Goodreads). Mientras cumples con tu racha y los libros se suceden te sientes increíble. Cuando tus tareas se sobredimensionan o tus hijos demandan lo indemandable, los retos intelectuales no tienen ninguna gracia. Tenemos un compromiso con la vida. Lo demás no es verdadero. Los retos, los piques, las reglas de medir… son un ancla insidiosa que puede hacerte aborrecer tus grandes placeres (como correr o leer).

Está bien así. Eres muy bueno siendo tú. De hecho eres el único que a día de hoy está llevando a cabo la tarea de ser tú. Verdaderamente no tienes competencia. No hay ningún medidor estable que te pueda posicionar por encima o por debajo de nadie. No hay esfuerzo loable que te levante un mísero palmo del de al lado.

Y si esforzarte más no te hará ser más persona que otro, contárselo lo hará menos.

No cuentes tantas penas

De verdad, no desees que se compadezcan de ti. La compasión no une. Crea niveles y distancia. Da igual que tengas tres hijos o diez, trabajes a jornada completa o tengas que usar el coche a diario. Lo que tienes lo escogiste. Si te hace feliz que aplaudan tus esfuerzos, es que no los haces por objetivos, sino por recompensas. Como los perros que quieren la galleta y saltan.

¿No es mejor actuar sin medir? Hacer sin comparar, esforzarte sin proclamarlo. Deja de medir lo que haces, de enumerar lo que consigues, porque no tendremos que rellenar un formulario cuando la vida se termine. No habrá un baremo de puntos ni unos requisitos en tus decisiones importantes.

De hecho, no habrá competidores en tus grandes momentos. Serás tú, el nicho de todo lo que hiciste, frente a la decisión de hacer más. O de no hacerlo.

Eres tan, tan libre.

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2 comentarios sobre “Deja de medir tus esfuerzos

  1. Dos palabras: IM-PRESIONANTE, de verdad, gran lecutura. Corro desde antes que existiera la palabra runner (antes footing, mi padre siempre lo ha hecho y sigue haciéndolo, pero sin tanta tontería de relojes y aplicaciones, no tiene ni móvil siquiera!).
    No se si soy jogging o runner o que leches, me gusta salir a correr, participar en algunas carreras, pero cierto es que hubo un tiempo en que me preocupaba mas que la aplicación midiera mis tiempos y mis distancias e incluso traté de seguir un planning y para que? No soy atleta ni profesional del deporte. Conclusión: me agobiaba si no podía cumplirlo o no bajaba mi ritmo. Ahora salgo con el reloj, pero no siempre, a veces sin el y ya casi ni lo miro. A veces incluso pienso, que más da hasta donde llegue o en que tiempo llegue? Mi objetivo es liberar tensiones, estar sana y, por qué no, mantener a raya la piel de naranja. Unos días el cuerpo me pide trotar suave y estar así largo rato disfrutando mi paseo marítimo, otros me pide correr a tope porque necesito cansarme para liberar estres y dormir como un bebé, luego pues que importa el reloj? Me has dado en que pensar…gracias de nuevo

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