Minimalismo

Minimalismo y defectos

minimalismo y defectos

Si no hablan mal de ti… ¡desconfía! Que no digan nada malo de ti no significa que seas perfecto. Pueden ser muchas las razones por las que siempre des una versión fantástica de ti. A quien te interesa, claro está. Conseguir la mejor versión de ti mismo conlleva aceptar y exponer tus defectos. ¿Cómo si no íbamos a poner remedio?

Es muy habitual no dejarse conocer en plenitud. Nos han vendido tan bonito aquello de ‘debes guardar una parte para ti’, ‘todos tenemos nuestras partes ocultas’, etc., que parece que el misterio es un punto clave para ser un hombre genial.

Tus falsos defectos

En una barra libre de preguntas entre amigos, cuando aparece la frase ‘tus defectos’, solemos caer en los estereotipos más cobardes. Utilizamos el consabido ‘soy muy perfeccionista’ o ‘tengo mucho carácter’. Por Dios, qué originalidad. Además y con perdón, ser perfeccionista es un defecto de mierda. Todo fuera eso. Es un cliché para que nos alaben aún más. Un espejo frente a otro espejo. Cuando te llamas ‘perfeccionista’ te quieres apodar ‘trabajador’ y cuando dices que tienes carácter, quieres que sepan que tu personalidad es genuina. Pues no me vale.

Tus defectos de verdad

Los defectos de verdad no se dicen. Y no solo por el miedo al rechazo, sino porque ni siquiera somos conscientes de ellos. Un defecto es una carencia o una imperfección. Y detectar lo que nos falta es sumamente difícil. Ahondar en la filosofía minimalista es disfrutar de lo que tienes sin necesidad de añadir nada más. Pero ¿cómo lo aplicamos a este caso?

Minimalismo y defectos

Minimalizar el exceso hace poder enfocarnos en aquello que nos falta para ser verdaderamente felices. Que no pasa por comprar más cosas sino por reforzar nuestro sentimiento hacia lo no objetual que ya nos rodea. Reforzar nuestras relaciones, nuestro amor propio, nuestro talento y nuestra motivación. Apuntalar la casa.

Con un sobreexceso de estimulación, tareas y objetos nos es imposible detectar nuestras verdaderas carencias. ¿Cuándo te has vuelto menos cariñosa? ¿Cuándo has dejado de mirar embelesado a tus hijos? ¿Por qué has dejado pasar ese encuentro con tu amigo? ¿Por qué no has felicitado el éxito ajeno?

Cuando vaciamos nuestra agenda de tareas y nuestro salón de cachivaches, tenemos el espacio oportuno para entender nuestras imperfecciones. No las que diríamos en un test, sino las que de verdad te apena reconocer. Que ignoras a quien más amas, que no te esfuerzas por conocer a tus amigos o que no confías en tu propio talento.

Vacía tu agenda, implementa tu corazón, humaniza tus defectos. No quieras ser perfecto, sino estar en el camino hacia la perfección.

El minimalismo es más

No es un asunto de contar objetos, vaciar casas o comprar menos. Es introspección. Cada día que pasa me queda más claro. El conteo de objetos o la liberación de espacios es una excusa para conducir tus pensamientos. Es como coser, pintar mandalas, barrer… es la mecánica que te hace entrar en estado de flujo.

Si te has subido al carro minimalista para tener una casa estilosa, te felicito por lo que habrás de ganar. Será mucho más que sitios que fotografiar: será mejorar tus imperfecciones y limar tus defectos.

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2 comentarios sobre “Minimalismo y defectos

  1. Claro….me pongo con KonMari, con armaeio capsula, con reducir a cero las compras…y de repente entro en una de laa mayores crisis que he tenido…me quedé con tan poco que no sabía para donde tirar y además con tanto miedo y vacío…pero como decía una profe que tuve “para renacer primero hay que morir”… Y de repente renaces en el sentir, en el ser, en el disfrutar…. Gracias minimalismo

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