Alimentación

Alimentos opiáceos: la comida como droga

opiaceos
Alimentos opiáceos

¿Sabías que algunos alimentos son considerados opiáceos y son capaces de crear en ti una adicción? No sabes bien por qué, pero hay ciertas comidas que no puedes dejar de comer una vez que empiezas. O que no logras sacar de tu dieta. Este tema me produjo una absoluta fascinación e hizo que cambiara muchos de mis hábitos alimenticios. ¿Que un alimento puede dominar mis emociones? ¡Ni hablar! No quiero que nada me domine, quiero la libertad de acción y pensamiento y ni remotamente iba a dejar que lo que ponía en mi plato decidiese quién soy yo.

¿Qué son los péptidos opioides?

Aunque te resulte difícil de creer, ciertos alimentos actúan en tu cuerpo como los opiaceos y opioides más conocidos: heroína, metadona, morfina… Para no meterme demasiado en la teoría, te resumiré diciéndote que existe pétidos opioides endógenos (endorfinas) producidos por el propio cuerpo humano y otros exógenos (exorfinas) que ingerimos a través de la alimentación o medicamentos.

Los bebés consumen exorfinas

El primer opioide exógeno que consumimos está en la leche de nuestra madre. Todos los mamíferos reciben exorfinas durante la lactancia. De ahí ese inmenso placer y esa profunda calma que encuentra un bebé al mamar. El bebé se hace dependiente de la madre y logra dormirse y tranquilizarse. Limón pone una cara de libro cuando mama, ¡parece un chute! Parece ser que el objetivo de estos péptidos maternos es el de incrementar la permeabilidad intestinal para no desperdiciar ni una gota de leche. Seguro que has oído hablar de la permeabilidad intestinal como un mal pero… esto es solo cuando consumimos alimentos tóxicos, que no es el caso del lactante (¡la leche materna es perfecta!). Pero… ¿dónde más hemos oído esto de que ‘aumenta la permeabilidad intestinal’? Bingo, el gluten. Algunos vegetales como el trigo también producen estos péptidos para adormecer y protegerse de los predadores. Esta proteína del trigo es anestésica y hasta cien veces más potente que la morfina. ¿Alguna vez te has preguntado por qué los niños calman el dolor de dientes con el pan? ¿O por qué cuando estás ansioso, estresado o cansado te apetece pedir una pizza?

El exceso de opiáceos en la alimentación

Nada es dañino a pequeña cantidad, pero sí en exceso y a día de hoy consumimos un exceso de alimentos opiáceos. Esto nos mantiene aletargados, adormecidos y pesados. Hace mucho tiempo que dije adiós a las tostadas para desayunar, consciente de cómo me dormía después de tomarlas y cómo mi cerebro y mi lengua se volvían lentos. Por lo visto el otro día en el programa de Chicote sobre alimentación infantil, expusieron el pan como un alimento de obligado consumo diario, a lo que algunos nutricionistas pusieron el grito en el cielo. Y con razón.

No hablamos solo del gluten. Otra exorfina es la casomorfina de los lácteos o caseína (¿no puedes vivir sin queso?). Está claro que no debemos comer de todo y que muchos alimentos pueden ser perfectamente sustituidos a nivel nutricional. Sobre todo si ciertos alimentos nos generan adicción y producen todo tipo de malestares digestivos.

Síndrome de abstinencia

Si has intentado dejar de comer algún alimento opiáceo, habrás experimentado la sensación de síndrome de abstinencia. Dejar de comer pan, queso, azúcar, café… todos los alimentos que funcionan como una droga emocional y física en nuestro cuerpo, es durísimo. La primera semana en que hagas el intento sentirás unas ganas atroces de consumirlo y tu irritabilidad crecerá.

¿Qué alimentos nos hacen adictos?

  • Alimentos con gluten (pan, pizza, pasta, galletas…). Si además sufres de estrés o problemas hormonales, te aferrarás a estos productos como a un clavo ardiendo. El problema es que la referida arriba permeabilidad intestinal, adormecerá tus vellosidades intestinales produciendo estreñimiento y toxemia, puesto que todo aquello que consumas tendrá más facilidad para filtrarse en tu organismo.
  • Lácteos: leche, quesos, derivados… ¿Has escuchado alguna vez que la leche es solo un alimento para los bebés? Por cierto que las leches vegetales no deberían llamarse tal cosa, sino ‘bebidas vegetales’. (Si te planteas dejar la leche, lee este precioso artículo de Mariana)
  • Azúcar. De esto te he hablado largo y tendido. El azúcar tiene un poder de adicción similar al de la cocaína y despierta idénticos receptores cerebrales. Dejarlo por completo es complicado, sobre todo por la oferta alimentaria actual. Pero se puede.
  • Café. Realmente el café no te despierta sino que inhibe tus receptores de cansancio, haciéndote creer que aún aguantarás un poco más sin tomar un respiro. Es un embellecedor, pero no una solución. Además, genera adicción y su sobreconsumo acarrea otros problemas graves a tu organismo.
  • Patatas. Esto puede parecerte raro pero la patata tiene solanina, la razón tóxica por la que no debemos comerla cruda y por la que durante muchísimo tiempo a lo largo de la historia no se ha considerado comestible. Como solanácea, pertenece al mismo grupo que el tabaco y ambos tienen nicotina. Has oído bien, nicotina. Otras solanáceas son los pimientos, la berenjena o el tomate, productos desaconsejados por ejemplo en una dieta macrobiótica. Ahora imagina cómo de apetecible es una pizza (gluten+azúcar) con queso (caseína) y tomate (tomatina).
  • Chocolate. Ya no solo por el azúcar que contiene su presentación comercial. Creo que no tengo que convencerte de su poder calmante y adictivo. Lo deseas siempre y lo deseas a todas horas.

Existen otros opiáceos alimentarios, como la carne y su sabor ‘umami’, pero estos suelen ser 6 de los alimentos más concurridos en la alimentación diaria y de los que más nos cuesta deshacernos.

Nuestro estómago es nuestro segundo cerebro (y está fuertemente conectado al primero). ¿Vas a dejar que los alimentos hagan fluctuar tu ánimo? Eres una persona capaz, tienes todo el potencial y puedes hacer que brille.

Este post de hoy no es para que te hundas en la frase ‘¡No se puede comer de nada!‘, sino para que te animes a escoger una alimentación libre de adicciones y plena en energía. Si te sientes adicto a estos u otros alimentos y no obtienes la motivación para reducir su consumo o eliminarlos de tus días, echa un vistazo al programa ‘Desapego Alimentario’. Consiste en una reeducación de hábitos y una conexión con nuestro lado emocional para saber por qué los consumimos y cómo y de qué manera dejar de hacerlo. 6 semanas para ser una persona libre de adicciones alimentarias.

No dejes que nadie ni nada gobierne tu vida

 

 

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