Alimentación·Más que madres

El chocolate es malo y es bueno

chocolate
¿Qué hay del chocolate?

El chocolate es malo. Y el chocolate es bueno. Vivimos obsesionados con los contrarios pero la verdad es que ninguna cosa es absoluta cuando conocemos y desmigajamos cada caso. En alimentación ocurre así, nada es bueno ni malo dependiendo de la persona, la cantidad o el espacio en el que viva. Este es un tema para hablar largo y tendido, porque además contamos en casa con una experiencia única y desagradable ya que Gombo empezó a trabajar en el cacao con tan solo seis años en Costa de Marfil. ¡SEIS AÑOS! Si sois mamás de una criatura de primaria, os podéis imaginar el sentimiento.

Gombo sueña con ser presidente de su país (Burkina Faso) y poder llevar a cabo cambios tan urgentes y necesarios como que ningún niño quede fuera de la escuela. En su caso particular, dejó de estudiar a la muerte de su padre, con tan solo diez años. Hoy ha retomado su educación y es muy consciente de cómo la consciencia aún es escasa en asuntos como el de la industria del chocolate.

Las propiedades beneficiosas del cacao

Seguramente hayas oído hablar del cacao casi como un alimento medicina. Ciertamente tiene más antioxidantes que el té verde y es rico en minerales, vitaminas y fibra. Pero con frecuencia solemos escuchar solo la parte que nos interesa de la frase. Hablamos del cacao puro, de la planta en sí y no de las tabletas, pedacitos o coberturas que encontramos en las tiendas. La razón de que se aconseje consumir chocolate con un contenido superior al 72% en cacao es porque así recibiremos más propiedades (amén de evitar los lácteos). No obstante, estas tabletas ven muy mermado su potencial nutricional frente a la vaina del cacao.

Los aztecas consideraban al cacaotero o Theobroma cacao como el árbol de los dioses. Y ciertamente tiene propiedades increíbles pero, si indagamos en ellas, observamos que no se refieren al chocolate sino al cacao puro en semilla. Consumir la semilla del cacao es bueno para la memoria, la concentración y las arritmias. El aceite de la semilla es bueno para la piel dañada. Las hojas del árbol sirven como desinfectante. La harina del cacao ayuda con la artrosis o la diabetes [Fuente]. La infusión de sus semillas o la manteca también tiene propiedades milagrosas pero ¿dónde queda el producto conocido como chocolate? Existen estudios que vinculan el consumo de chocolate negro con la mejora de enfermedades cardiovasculares pero no son verdades absolutas, sino estudios que creen encontrar una correspondencia entre el consumo de los sujetos estudiados y los efectos reversibles de su enfermedad. Lo que caracteriza estos estudios es, como en muchos otros de nutrición donde nada es blanco y negro, el uso de las palabras ‘sugieren’, ‘podría’ y ‘creen’: “Los autores del estudio, cautos, apuntan que se trata de un estudio observacional, por lo que no se pueden arrojar conclusiones de causa-efecto y también reconocen que en el grupo de voluntarios también hubo quien tomaba mucho chocolate y, en cambio, eso no le reportaba beneficios en su salud” (La Vanguardia).

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Frutos y semillas del Theobroma cacao

El chocolate como adicción

En un artículo anterior titulado ‘Alimentos opiáceos: la comida como droga‘ te hablé de ciertos alimentos que crean adicción. Entre ellos, el chocolate. Son alimentos que contienen péptidos opioides exógenos que nos hacen consumirlos de forma habitual y nos relajan mediante un aturdimiento paralelo al efecto de medicamentos u otras drogas. Sabes que en Mamá Valiente apostamos libre de adicciones alimentarias y esto incluye el chocolate, tan adictivo que no tiene uno, sino dos días mundiales para celebrarlo.

Por otro lado, dado que aporta menos cafeína que el café, que es un antinutriente, es preferible tomar una onza de chocolate negro a media mañana que tomar un café. Pero seamos justos, existen muchas maneras saludables de incrementar tus niveles de energía. Si es el sabor lo que te parece irresistible, prueba a consumir el chocolate Valor 99% cacao. De esta manera sabrás si es realmente el sabor a cacao lo que te pierde o es la cantidad de azúcar que se le añade.

Dentro de la macrobiótica, el chocolate se considera un alimento muy yin, esto es, muy desequilibrado energéticamente, y solo se recomienda una ingesta ocasional.

La explotación infantil y el cacao: el testimonio de Gombo

No es necesario que te diga que el cacao no viene de España. El cacao se cultiva principalmente en África Occidental (70% de la producción mundial), en la zona central de América, en Sudamérica y en Asia. Costa de Marfil es el mayor producto de cacao del mundo y también una de las zonas africanas donde el trabajo infantil aún no ha sido erradicado (junto a Camerún, Ghana, Guinea o Nigeria) [Fuente].

“Como la mayor parte de las materias primas, el cacao se vende a los mercados de futuros de Nueva York y Londres lo que afecta al precio de las cosechas y deja a los agricultores desprotegidos a la hora de negociar el valor de sus semillas. […]” (Informe Cacao por Carro de Combate).

El del cacao es un cultivo ligado a la esclavitud y a la explotación de personas y recursos naturales. Aún hoy, 2017. Oxfam ya ha denunciado que quienes reciben peores salarios y sufren de peores condiciones y salarios son las mujeres. Cuando los reciben. En el caso de Gombo, fue enviado a trabajar al campo de sus padres, una región clave para el cultivo en Costa de Marfil.

Cuando le hablo del cacao Fair Trade o Comercio Justo no quiere creerme. Me niega con la cabeza y dice que eso no existe. “Es falso”. Desgraciadamente no podemos hablar de Costa de Marfil y Comercio Justo aunque sí de otras zonas en el mundo.

Para Gombo, lo más demencial es el trato que reciben mujeres y niños, que como parte del cabeza de familia, en algunas ocasiones no reciben ni siquiera sueldo. Me asegura que no quiere contarme demasiado detalles, es doloroso y prefiere dejarlo estar. Muchos de los niños que trabajan en Costa de Marfil han sido traficados desde zonas cercanas como Burkina Faso o Mali [Fuente].

Sin embargo, cuando hablamos de qué tipo de lucha podemos llevar desde aquí, me plantea que, dejar de consumir no es una buena opción, ya que la bajada de precios deja a los agricultores y trabajadores en una peor situación puesto que ellos no tienen nada que negociar con los grandes mercados del chocolate en Europa y Estados Unidos. El problema surgió cuando, tras el crecimiento económico de Costa de Marfil por el cacao, muchos migraron hacia esta tierra fértil buscando trabajo. En los años 90 el precio cayó y el cultivo dejó de ser rentable, lo cual hizo surgir los conflictos bélicos y étnicos.

Además, el cacao conlleva un fuerte impacto medioambiental debido a la deforestación y la contaminación química de la industria. La demanda de chocolate en países como el nuestro es tal, que surgen áreas de la selva completamente deforestadas: lo que sea por tener chocolate.

El chocolate bueno: UTZ, Comercio Justo y Algarrobo

La alternativa a este tipo de chocolate de los lineales de los supermercados pasa por un chocolate que contenga dos sellos fundamentales:

  1. Cacao orgánico. El primer sello es el conocido como UTZ, o procedente de agricultura sostenible. Este sello asegura unas auditorías y acuerdos mundiales que aseguran que la procedencia del cacao contempla las mejores prácticas agrícolas en relación al medioambiente.
  2. Existe un paso más allá y es el chocolate UTZ y Fair Trade o Comercio Justo que, además de asegurar la procedencia respetuosa de la materia prima, asegura que los trabajadores reciben un sueldo digno y no operan bajo condiciones de explotación o abuso. Desgraciadamente, los sueldos considerados ‘dignos’ varían mucho según la región del planeta.

La tercera alternativa para sustituir el consumo de chocolate es el algarrobo, parecido en sabor al cacao, dulce de por sí (por lo que no necesita azúcares añadidos) y menos graso.

El chocolate es bueno y malo

¿Qué opciones tenemos desde nuestra casa para combatir estos desmanes? Además de unirte a plataformas de activismo, puedes tomar acciones sencillas desde tu carro de la compra. Opta por consumir chocolate de Comercio Justo. Esto incluye el cacao que forma parte de otros productos como galletas, bizcochos, magdalenas, tartas… etc. De esta manera obtienes el doble beneficio de hacer justicia y de mejorar tu alimentación, dado que este tipo de chocolate de origen incierto va acompañado de un alto contenido de azúcar blanco y otras grasas indeseadas para tu salud y tu energía.

Puedes encontrar chocolate de Comercio Justo muy cerca de ti. Supermercados como Lidl, Aldi o Carrefour ya lo han incluido en sus lineales y su precio oscila entre 0,99€ y 2.50€ la tableta. Sin duda es una inversión en consciencia.

Por favor, olvídate de darle vueltas a si el chocolate engorda o hace que te salgan granos: el chocolate abusa de niños y mujeres inocentes. Es delicioso pero consumido sin conciencia puede ser un placer de lo más amargo.

¡Ah! y si te animas a hacer tu propio chocolate, aquí tienes una receta crudivegana de Ana Moreno, sencilla sencillísima y con algarrobo en polvo.

Si estás en otro punto de tu alimentación y deseas deshacerte de tu apego al chocolate, infórmate de nuestro programa Desapego Alimentario y libérate de cadenas.

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