Crianza

Diferencia entre niños de alta demanda, alta sensibilidad y alta capacidad

alta demanda
¿Piensas que tu hijo es Alta Demanda, tiene altas capacidades o una alta sensibilidad?

¿Cuál es la diferencia entre niños de alta demanda, altas capacidades y alta sensibilidad? Probablemente alguno de estos términos ha llegado a tus oídos. Quizá lo has encontrado tras buscar alguna respuesta al comportamiento de tu hijo. Y más que probablemente lo hayas buscado con miedo, pensando que algo estabas haciendo mal para que tu bebé sea distinto a su entorno. Ultimamente han caído a mis manos varios artículos sobre la alta demanda y sus amigos, algunos para mofarse del tema y otros para apoyar a las mamás que descubren esta peculiaridad en sus hijos. Sea como fuere, existe cierta confusión de términos que me gustaría tratar hoy contigo.

¿Tu hijo tiene muy desarrollado alguno de sus sentidos? ¿No soporta la separación? ¿Es extremadamente empático y maduro? ¿Te sorprende la facilidad con que resuelve los problemas? Estas y otras muchas habilidades o emociones pueden decirte si tu hijo corresponde con alguno de estos términos.

Ninguno es una enfermedad

Quede claro ante todo que no hay un diagnóstico clínico ante estos niños porque no son un caso que tratar a nivel hospitalario o a través de medicamentos. Esta particularidad hace que estos términos se conviertan en un pozo sin fondo a la mano de cualquiera, tanto para desacreditar esta condición, como para justificar algún comportamiento extraño en sus hijos. Es una parcela muy delicada donde la subjetividad impera. Pero algo debe quedar muy claro: quien tiene uno de estos niños, lo sabe. Un niño que se ajuste a estos términos no cumple una sola de sus características, sino varias, y son estas mismas las que hacen a la familia reparar en su comportamiento.

Aunque algunos deducen conexiones genéticas y hereditarias, no está demostrado, por lo que tu hijo puede ser alta demanda, alta sensibilidad o alta capacidad sin existir realmente razón alguna para ello. Así que no corresponde sentir culpa ni orgullo. Lo que necesitan estos niños es apreciación absoluta de sus características especiales y mucha, mucha empatía y paciencia.

Si tienes un hijo cuya descripción encaje con alguno de estos términos, probablemente pases de sentirte afortunado a sentirte estresado. Algunos días esta condición te parecerá una bendición y otras un auténtico castigo.

¿Cuál es la diferencia entre niños de alta demanda, alta sensibilidad y alta capacidad?

Veamos las características fundamentales o más frecuentes en cada uno de los casos:

  • Alta demanda: Este término fue acuñado por el Dr. Sears tras el nacimiento de su cuarta hija. Hayden era totalmente diferente a sus hermanos en su desarrollo y sus estudios le llevaron a acuñar el término Bebé de Alta Demanda o Alta Necesidad (High Need Baby). Un bebé de alta demanda no es un llorón puntual, sino un bebé que llora muy intensamente, por periodos prolongados de tiempo, sin forma alguna de calmarlo y con todas sus necesidades cubiertas. Sí, es agotador. No solo es el llanto: Vive toda acción con mucha intensidad, lo cual hace que duerman muy poco y que con ese poco renueven toda su energía física, que es mucha y muy temprana. Son bebés que despiertan muy rápido sus habilidades motoras, es frecuente que levanten la cabeza recién nacidos y que con menos de tres meses ya quieran estar todo el día de pie. Andan antes que la media de niños y nunca parecen estar satisfechos. Necesitan mucho estímulo sensorial, mucho estímulo afectivo y mucho estímulo físico. Maman constantemente y no soportan la separación (sobre todo de mamá). Además, destacan por su hipersensibilidad a los ruidos, las luces, la música, las voces… Cualquier escena sencilla como ir a comer a un restaurante, ver una película o ir a un cumpleaños, puede suponer todo un reto para el bebé de alta demanda y para sus padres. Son absorbentes, son agotadores, pero también responden muy intensamente a los estímulos, lo que hace que esta peculiaridad los convierta en bebés fascinantes, apasionados por el mundo e incapaces de dominar todo lo que supone. Sobre este particular me gustaría recomendarte un artículo de Mónica San Martín, experta en el tema, sobre la diferencia entre un bebé demandante y un bebé de alta demanda.
  • Alta capacidad: Los niños de alta capacidad tienen un aprendizaje más rápido que la media, tiene una gran memoria y amplitud de vocabulario a edades tempranas. Suelen ser autodidactas en la lecto-escritura y otras habilidades, puesto que resuelven con gran facilidad los problemas. Tienen un gran sentido de la justicia y una curiosidad exacerbada. Gustan de experimentar, hacer juegos de palabras, o en definitiva encuentran la diversión en giros y recursos impensables para los niños de su edad, lo que hace que sufran una distancia con sus pares. Como ocurre con la alta demanda, un padre sabe percibir si su hijo responde a este término, dado que el niño tiene una alta exigencia en su desarrollo y requiere por parte de los padres un trabajo constante para estar a la altura de las inquietudes del niño sin que el aburrimiento lo visite en forma de depresión infantil. Los niños de alta capacidad son niños excepcionales y aunque sí existen medios para comprobar si estos niños verdaderamente lo son, se tratan de test de capacitación que quedan desabilitados bajo la óptica de las inteligencias múltiples de Howard Gardner. Además ¿qué padre necesita una certificación de la capacidad de su hijo?
  • Alta sensibilidad: Las personas altamente sensibles o PAS ya destacan en su infancia por su tremenda empatía y su capacidad de percepción de los estímulos. Son niños muy sensibles a la luz, los ruidos y sobre todo a las emociones humanas. Tienen una fuerte inteligencia emocional y pueden bloquearse con facilidad ante situaciones extremas, violentas, o desbordadas. Perciben detalles imperceptibles para el resto de los niños lo que también hace que reciban más estímulo que el resto, sintiéndose abrumados con frecuencia. Pueden hacer suyas las emociones de los demás, sea de manera presencial o a través de una película o un cuento, riendo o llorando cuando conectan con las emociones de otro. Se muestran tímidos y reservados, prefieren la tranquilidad y tienen grandes capacidades creativas. También les mueve un alto sentido de la justicia, son perfeccionistas y llevan mal el estrés.

Nuestro caso

Limón es un niño de Alta Demanda. Lo fue recién nacido y lo es con casi dos años. No ha tenido épocas, ha sido siempre el mismo y aún mi familia me pregunta esperando un cambio. Pero no, es y será siempre intenso. Cuando nació no había quien bajara su cabeza y al poco tiempo ponía su cuerpo rígido al cogerlo para mantenerse de pie ante la mirada de horror de las visitas que creían que se le partiría el cuello o que éramos nosotros los que lo forzábamos. Después no quería estar sentado, quería estar de pie y, muy pronto, caminar (con nueve meses podía hacerlo independiente). Con casi dos años mama como un recién nacido, con la misma frecuencia e intensidad, parece de hecho ser lo único que consigue calmarle. Sus primeros meses de vida visitamos con frecuencia el centro de salud en busca de respuesta: ¿cólicos? ¿gases? ¿alergias? ¿intolerancias? ¿Por qué este niño no deja de llorar? Lloraba por cualquier cosa, cualquier palabra, ruido, luz y sobre todo cuando lo dejabas sin brazos. Personalmente, estaba convencida de que se había roto algún hueso en el parto por la intensidad y frecuencia del llanto. Agotador. Sobre todo porque sientes que nada es suficiente.

Se aburría pronto de todo. Ahora, algo mayorcito, es capaz de concentrarse durante horas en un puzzle hasta el punto de no escucharte ni ver nada más. También creí que tenía problemas de oído y de visión. Pero no, tiene una concentración altísima. Lo llamabas, te ponías frente a él y nada: está concentrado. El primer mes de vida pasaba despierto un orden de 16 horas seguidas. Y cuando por fin conseguíamos dormirlo, un leve chasquido podía despertarlo. Y despertaba gritando. Aún hoy es así y decimos que ‘ya ha encendido la sirena‘ porque suena algo parecido a los bomberos…

En contraprestación, es igual de intenso para reir, para mirar con amor, para divertirse y para sorprenderse. Si le enseñas una caja con 50 juguetes te preguntará ‘¿esto qué es?’ con cada uno de ellos. También tiene muchísima fuerza, ya no sé decir las veces que me ha tirado al suelo con la emoción y cuando de noche quiere mamar es capaz de girar mi cuerpo hasta colocarme mirando hacia él. Con 22 meses. Es especialmente sensible a la música así que puede ver una película completa sin moverse del sitio. Alguna vez se han reído del término alta demanda pero quien lo vive, lo sabe.

Cuando comprendimos e investigamos sobre este término empezamos a comparar crianzas y nos preguntamos si Fresa lo habría sido, pero dado que entonces era hija única y que pasaba gran parte del día en el fular, es difícil asegurarlo. Pero no, ni por asomo demandaba como Limón. Sin embargo, siempre ha destacado por su sensibilidad, la razón de que nos pidieran tutorías en guarderías y colegio buscando una razón de por qué era tan tímida y reaccionaba tan emocionalmente ante cualquier situación. No puede soportar las injusticias, ni las reales ni las de los cuentos, series o películas y llora con ellas dramáticamente hasta el punto de no poder seguir viéndolas totalmente compungida. En cuanto a los sentidos, tiene algo muy especial con los olores. Es capaz de adivinar de quién es la ropa que nos han prestado solo con olerla (esto es de mi amiga Elvira, esto es de la prima, esto es de la tita…) y sin fallar. Puede distinguir el perfume de su tío en una multitud, aunque no se vean en dos o tres meses. Y puede adivinar quién estuvo en una habitación no hace horas, sino el día anterior solo por el olor que permanece. No es una broma, a mí me fascina. A nivel creativo no tiene fin, hila historias increíbles, genera nuevos juegos y tiene unas salidas que ya me gustarían.

Conocer el término alta demanda hizo que me reconciliara con la maternidad y con mi hijo, pero no necesito que nadie me lo ponga por escrito. Tampoco necesito saber si mis otras hijas responden a algún rasgo especial, me basta con respetar su forma de emocionarse o de aprender.

¿Están relacionados?

Un niño puede cumplir con uno, varios o ninguno de estos términos. Pero es frecuente que algunos de ellos estén relacionados. Esto es, podemos tener un niño superdotado que no haya sido hiper demandante como bebé pero que sí tenga una sensibilidad especial a nivel emocional. O podemos tener un niño muy sensible y creativo, que por el contrario no desarrolle sus habilidades con gran presteza o desparpajo.

Sin embargo, parece ser que hay consenso en el estudio de los niños de Alta Demanda en tanto que la gran mayoría devienen en niños con Altas Capacidades. Y cumplir con ambos términos, suele estar ligado a una Alta Sensibilidad dado que varias de sus características son coincidentes como vimos arriba.

¿Cómo actuar con un niño especial?

Estos tres casos, Alta Demanda, Alta Capacidad y Alta Sensibilidad, exigen un papel extraordinario a los padres puesto que, amén del amor incondicional y la educación cuidadosa que les proporcionemos, necesitan un plus de atención en desarrollo y estabilidad emocional. Sin embargo, esta condición convierte a los padres en auténticos privilegiados, capaces de experimentar con intensidad lo que ya es bello de por sí: el asombroso juego entre tu hijo y la vida que descubre.

Estar informados, actualizados e interesados en su forma de pensar y de ver y experimentar el mundo hará que la conexión entre ellos y nosotros sea completa. No te burles de su condición. Si llora por algo que a ti te parece una nimiedad o pierde la vista durante minutos en algo que a ti no te parece fascinante, recapacita: Tu hijo ve luz en un mundo de prisa. Es capaz de detener el ritmo giratorio de los días y comprender con mayor facilidad que el resto lo que para los demás pasa desapercibido. Ve belleza con mucha más frecuencia que el resto y se esfuerza por desgranarla.

Y sobre todo, tiene el increíble superpoder de emocionarse.

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