Alimentación

8 cosas que te vuelven más idiota

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¿Quieres conocer 8 hábitos y alimentos que te vuelven idiota?
  1. Azúcar: Mi vida sin azúcar es mucho más feliz sin azúcar y sobre todo cuando leo cosas como el estudio de la Universidad de Ucla en el que se concluyó que una dieta alta en fructosa te vuelve más idiota. La fructosa frena el cerebro y dificulta la memoria y el aprendizaje, si bien podemos contrarrestar estos efectos con los ácidos grasos omega 3 (Chía, nueces, lino…). Anteriormente se había demostrado los efectos de azúcar en la diabetes, la obesidad y el hígado graso, después le tocó el turno al cerebro. Los estudiosos no mostraron preocupación por la fructosa propia de la fruta, con otros componentes (antioxidantes, fibra, agua, vitaminas, minerales), sino por la fructosa añadida en forma de jarabe de alta fructosa y derivados en los productos procesados.
    El estudio realizado en distintos grupos de ratas, demostró que aquellas que habían consumido agua con fructosa sin contrarrestar sus efectos con las grasas omega 3, perdieron la capacidad de recordar el laberinto en seis semanas: no podían pensar con claridad. Además habían desarrollado signos de resistencia a la insulina.
  2. La comida basura: Un estudio de la Universidad de Bristol en 3996 niños demostró que en los niños con una dieta alta en comida rápida desde pequeños (desde los 3 años), descendía su CI al llegar a los ocho años. Es decir, que lo que comían a edad temprana, tenía un fuerte efecto en su posterior desarrollo cerebral. Entre tanto, los niños con dietas saludables ganaban 1.2 puntos en su CI. Los patrones dietéticos de la primera infancia tienen una correlación directa con la hiperactividad y el rendimiento escolar.
  3. Evitar los carbohidratos: Aunque esto parece algo superado, aún hay muchas personas que han asumido anteriores dietas de moda y están convencidas de que los carbohidratos son el demonio. Los carbohidratos (naturales) no engordan y estudios como ‘El estudio de China‘ así lo demuestran. El cerebro necesita glucosa para funcionar y retirar los carbohidratos supone dejarlo sin gasolina. Hablamos, claro está, de carbohidratos saludables como los cereales integrales, las legumbres, las frutas o las verduras. En la Universidad de Tufts estudiaron el desarrollo mental de dos grupos de mujeres a dieta. Las mujeres (entre 19 y 55 años) que siguieron una dieta baja en carbohidratos tuvieron un rendimiento de memoria deteriorado y un tiempo de reacción más lento‘. Curiosamente las grasas y las proteínas las hicieron estar más alerta al principio de la dieta pero los efectos no fueron a largo plazo después de dar de lado a este vital grupo de macronutrientes.
  4. Las grasas saturadas: En un estudio realizado por investigadores del Brigham and Women’s Hospital realizado en 6000 mujeres, las que tomaban grasas saturadas como la carne roja y la mantequilla, tuvieron peores resultados de memoria en sus test que las que habían ingerido grasas saludables como aguacate o aceite de oliva. Este estudio se basa en un promedio de cuatro años. Si ya tenías razones para dejar de comer carne roja, tu memoria puede ser otra de ellas.
  5. Deshidratación: En la Universidad de Connecticut descubrieron que la deshidratación, amén de afectar los niveles de energía y el estado de ánimo, también reduce la capacidad de pensar con claridad. Los científicos recuerdan que las señales de sed no aparecen hasta que estamos un uno o dos por ciento deshidratados, con lo que conviene mantenernos hidratados a diario con agua, infusiones, sopas o fruta y verdura fresca. Por cierto que un exceso de proteína también causa deshidratación.
  6. El tofu: Sí, es sorprendente pero el tofu y los derivados de la soja parecen tener una relación según los investigadores de Loughborough y Oxford con la pérdida de memoria y así lo acreditan estudios financiados por el Alzheimer’s Research Trust. Parece que un alto consumo de tofu está asociado a una mayor pérdida de memoria, especialmente a partir de los 68 años. “El consumo de soja está en aumento en Occidente y a menudo se promociona como un ‘súper alimento’. Los productos de soja son ricos en micronutrientes llamados fitoestrógenos, pero no está completamente claro cuál es su efecto en el envejecimiento cerebral”.
  7. No dormir lo suficiente: Todd Maddox, profesor de psicología en el Instituto de Neurociencias de la Universidad de Texas en Austin, nos dice acerca de la privación de sueño: “Las regiones del cerebro que están deterioradas cuando están privadas del sueño son las mismas que se deterioradas con el envejecimiento”. También afecta al humor (esto ya lo habrás experimentado).
  8. Glutamato monodósico: Este aditivo tan nefasto como común se encuentra en muchísimos productos de consumo diario tales como las patatas fritas de bolsa, la sopa de sobre, las pastillas de caldo, embutidos, platos preparados, gominolas, caramelos, patés, gusanitos… y un largo etcétera que también puedes encontrar en las etiquetas como E621. Es un neurotóxico que sobreexcita las neuronas hasta el punto de destruirlas. Además consigue un sabor tan delicioso (umami) que es el culpable de que no puedas dejar de comer hasta acabar la bolsa de patatas, llegando a comer hasta un 40% más de lo que tu estómago necesita. Los restaurantes de comida rápida que todos conocemos también lo usan en cantidad. Maggi, Doritos, Kraft o Heinz son algunas de las marcas donde puedes encontrarlo. Puedes leer más aquí.

 

No vayas a decir ¡es que no se puede comer de nada! y cambia tu queja por una dieta basada en alimentos naturales y sin procesar. Escoge comida de un solo ingrediente y cocínala tú mismo. Si necesitas ayuda para desprenderte de alguno de los nombrados arriba, no dudes en enviarme tus dudas y contactar conmigo en el programa Desapego Alimentario de Mamá Valiente. Mereces una alimentación a la altura de tus capacidades.

 

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