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Cómo reducir el impacto de la publicidad en tus hijos

la publicidad en tus hijos
Tú puedes manejar el efecto de la publicidad en tus hijos

No voy a introducir este post contándote el efecto que genera la publicidad en tus hijos. Porque eres inteligente y porque, además, lo habrás vivido en tus propias carnes. Ese momento en que tu hijo te pide un juguete cuando acaba de recibir uno o en el que no se come un producto porque no tiene el muñeco de la tele en el cartón o en el que una camiseta feísima le encanta porque tiene una serigrafía plástica de la princesa de turno.

Estamos imbuidos por la publicidad, hasta el punto de considerar sus efectos imperceptibles y creer que los deseos los hemos generado nosotros mismos. Hasta creernos que es una necesidad nuestra: me apetece, me siento identificado con, me gusta el estilo de… falso todo: es el efecto publicitario. Afortunadamente tenemos momentos de lucidez (que suelen ir ligados a los momentos brillantes de desconexión), en los que recapacitamos y, aún mejor, nos preocupamos por nuestros hijos. Si la publicidad devasta nuestros deseos, ¿qué no hará con los de mis hijos, tan permeables, tan limpios, tan ¡crédulos!?

¡Mamá, quiero eso!

Sin ánimo de invitarte a la vida eremita, hay diversas formas de reducir el impacto de la publicidad en tus hijos, tengan la edad que tengan. Lo importante es mantener un canal de conversación abierto y sincero con ellos. Cuando Fresa me dice ¡Mamá quiero eso! le pregunto por qué lo quiere. Sea un producto de alimentación, sea un juguete, sea ropa, sea montarse en la típica moto de un euro en la calle. Puedo ser una madre coñazo pero me gusta pensar que hace pequeñas reflexiones en lugar de dejarse llevar. Al menos tiene que ahondar unos segundos para darme una explicación convincente (y a veces se esfuerza tanto que me la quiero comer).

  • Si me dice, Mamá, quiero ese dulce porque Menganita lo lleva al cole en el desayuno, le explico que no es una razón real. Si tienes hambre, comeremos. Si te apetece algo dulce, buscaremos un dulce bueno. Puede que Menganita lleve eso al cole porque no sabe de qué está hecho pero tú sí lo sabes. No siempre cuela ¿eh? a veces la insistencia dura dos semanas y me dejo ir.
  • Si me dice, Mamá, quiero ese juguete del anuncio… ¡uy! cuidado con esto ahora y los anuncios de las navidades. Le pregunto por qué lo quiere, si piensa que jugaría mucho con él (y con quién), si cree que duraría mucho o cosas más concretas como ¿dónde lo pondrías? No le digo ni que sí ni que no, solo le hago preguntas para que discurra, se imagine jugando con él y recapacite. Ya le expliqué para qué sirven los anuncios y ella riendo me dice: ¡pues conmigo funciona!
  • Si me dice, Mamá, quiero esa camiseta de (nombre del personaje de dibujos), nos preguntamos primero si hacen falta camisetas y revisamos las que tiene en voz alta. Le pregunto en qué situación se las pondría y, por lo general, desiste cuando le explico que esas pegatinas de la ropa se van con los lavados.

En resumen, hablamos. No le digo a todo ¡no! pero al menos le doy una pequeña paliza para que me convenza y recapacite porque con frecuencia ocurre que cambia de opinión y me dice mamá ya no lo quiero o mamá ya no lo necesito.

Trucos para reducir el impacto de la publicidad en tus hijos

  1. Reduce el consumo de televisión. Ya han empezado los anuncios navideños y esto es un asedio. En su lugar, prefiero que pasen las tardes en el parque o en otras habitaciones sin tele como sus dormitorios, el sótano o el patio. Además, cada semana les traigo películas de la biblioteca o les busco películas en Netflix. La idea es que reciban estímulo visual (elegido por sus padres) sin la necesidad de tragar anuncios de segundos.
  2. En lo posible, evita hacer la compra con ellos en grandes centros comerciales. Lo mejor para ir con ellos es un mercado o en su defecto, tiendas con un menor impacto de marcas y merchandising, tipo Aldi o Lidl. Si voy al Carrefour o a Supercor con ellos sé que estoy perdida porque están expuestos a millones de anuncios en todo tipo de productos y en todo tipo de ofertas tipo ‘llévate dos y te regalamos la fiambrera de Ladybug’.
  3. Evita los procesados. No es solo por su salud, sino porque están fuertemente ligados al merchandising. La población no es idiota, ya saben lo que es el aceite de palma, las grasas hidrogenadas, el exceso de sal o el glutamato. Pero un Minion o un súper héroe pueden ejercer la suficiente presión para que una madre sucumba al grito de su hijo y eche al carro el producto en cuestión. Están utilizando a tu hijo para hacerte comprar. Las frutas y verduras no usan este tipo de llamadas.
  4. Cuidado con el unboxing. Si tus hijos ven YouTube no estaría de más que vieras con ellos algunos videos para conocer cómo influyen en sus gustos. Como anotaba arriba, pregúntales. A veces quieren un juguete porque lo han visto en un unboxing: explícales que las marcas de juguetes envían sus productos a estas personas para que a él le de deseo de comprarlo. Como al chico que hace el video se lo han dado gratis, va a hablar muy bien de lo que ve, aunque luego no juegue con ello.
    *Por cierto mamás, hago un inciso: el Bebé reborn se ha convertido en un must have gracias a los videos de unboxing. A mí me ha funcionado decirle a Fresa que la que hace los videos es una mujer adulta, no una niña. Es un juguete para mujeres adultas, por eso parecen bebés reales.
  5. No compres revistas infantiles. ¿Sabes esa rabia que te da comprar una revista de moda y que el 50% sean anuncios? Pues con las revistas infantiles, esto es aún más sobredimensionado puesto que cada una de las páginas está relacionada con una serie, un muñeco o un producto. ¿Cómo si no sería sostenible ciertos regalos que vienen con la revista?
  6. Evita los catálogos de juguetes. Si te llegan a casa, llévalos a reciclar directamente. Acaba con el ‘me lo pido’ y deja que el niño pida lo que quiera, no lo que está disponible en la tienda que te envía el catálogo.
  7. Tus hijos no son un cartel. Evita la ropa, mochilas y accesorios de la Patrulla canina, Peppa y familiares.

 

Valiente, quiero saber tus trucos para reducir el impacto de la publicidad en tus hijos, déjame un comentario.

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