Minimalismo

Cómo comprar menos

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Si quieres comprar menos, atento a tus emociones

Navidades no parecen las fechas indicadas para comprar menos pero menos no significa nada, significa en consecuencia. Adoptar el minimalismo como forma de encarar la vida no es igual al vacío o la escasez. Es la apuesta por lo que tiene significancia, la medida justa, la suficiencia, el ‘hasta aquí’. Todo lo demás empobrece nuestras vidas haciéndonos esclavos de los objetos y su mantenimiento. Apegándonos a todo lo que se quedará aquí cuando tengamos que irnos.

Y sí, también se puede comprar menos en Navidad. Menos que otros años, menos que otras personas, menos que lo que la publicidad espera que compres. Aunque tener una economía saneada puede ser un motivo más que loable, no solo se trata de no gastar tanto, sino de no adquirir tanto. Con cada adquisición aceptamos responsabilidades sobre las cosas. Si es ropa, tendrás que lavarla, tenderla, plancharla y cuidarla. Si es un juguete para tus hijos tendrás que buscar un sitio para guardarlo, mantenerlo limpio, procurar que no se rompa o que no se peleen por él. Si es un móvil nuevo, un libro, un humidificador o cualquier otro objeto que tengas pensado como regalo, tendrás que hacerte cargo de ello, darle un espacio en tu vida y ordenarlo (de ahí que los libros de la biblioteca sean un respiro para los minimalistas).

Espero que este artículo no te confunda: voy a hablarte de comprar menos. No de comprar más barato. Por alguna razón se tiende a pensar que el minimalista ahorra y, aunque suele ir ligado puesto que no se hacen gastos superfluos, no son idéntica cosa.

Por qué comprar menos

Aunque viene al pelo hablar de esto ahora que parecemos obligados a salir de compras, las siguientes medidas no son exclusivas de la Navidad, sino de cualquier época. Comprar menos tiene ciertos beneficios para tu vida, no solo a nivel objetual, sino también a nivel anímico o de espíritu.

  • Comprar menos revierte ese tiempo que te ahorras entre tienda y tienda en tiempo para ti y los tuyos.
  • Evitas estrés y aglomeraciones que van minando tu energía y tu buen humor. Porque aunque se haya convertido en un cliché, comprar no es el ‘tiempo de ocio moderno’. No es divertido, genera ansiedad y reduce la energía que podrías invertir en otras cosas.
  • Mejoras tu relación con el medio ambiente y con la población humana. Muchos de los regalos, ofertas y chollos de las tiendas están sobreempaquetados haciendo abuso del plástico y por tanto de los recursos naturales y responden a algún tipo de explotación. De mujeres que cosen, de niños que trabajan, de sueldos irrisorios…
  • Las tiendas te exponen a numerosos estímulos visuales, sonoros incluso olfativos a los que es muy difícil escapar. Esto sumado al estrés por nuestra indecisión o por la cantidad de gente, hará que compres sin meditar muchas de las cosas de tu carro. Incluida la comida menos apropiada.
  • Las compras son frecuentemente un recurso para sustituir algo. Con un regalo, por ejemplo, sustituimos una muestra de afecto. ‘Como te quiero, te regalo esto’. Pero en realidad, sería ‘como te quiero, voy a decírtelo, a abrazarte, a compartir contigo un día entero o a dejar el móvil de lado’. No podemos sustituir nuestras relaciones personales o nuestras propias carencias emocionales con cosas. No es que no debamos, es que no podemos. Puedes intentar remar a la misma dirección de siempre pero es inútil: el corazón no se conforma con objetos. Si te falta amor, no compres un suéter, resuélvelo.

Cómo comprar menos en fiestas o sin ellas

Visto esto, ¿qué puedo hacer para comprar menos? No ir a las tiendas en la solución más práctica, claro, pero existen otras formas de encarar las compras.

En su libro ‘Menos’, Henar Aguilera y Miguel de Pedro distinguen entre los ‘motivos’ para ir a comprar y los ‘emotivos’:

«Cuando salimos de compras con una carga emocional, estamos a merced de la disposición de la tienda, lo bien que sientan las prendas a los maniquíes, los amables comentarios de la vendedora y la seducción de los colores. Por eso para muchas personas ir de compras es en realidad una terapia. Sin embargo, la cura es siempre temporal, porque en realidad no han ido a la raíz de la emoción que causó el gasto. »

(Si no lo conocías, te recomiendo encarecidamente este libro, de lo mejor y más sencillo que he leído sobre minimalismo).

Si la compra es para ti

Del párrafo de Henar y Miguel, me parece muy significativa la frase ‘estamos a merced de la disposición de la tienda’. Me parece clave para negarnos. Yo me niego a ser manipulada por otros, a quedar expuesta y ser convencida de cualquier cosa sin mi permiso. Veo una respuesta fácil cuando se habla de sectas y grupos extremistas: ‘A mí no me engañarían, ¿cómo puede la gente creer semejantes bobadas?’ pero no veo la misma respuesta ante las cajas registradoras ni en los carros llenos de merchandising a 2×1.

Todo minimalista se hace LA PREGUNTA antes de adquirir nada nuevo: ¿Lo necesito realmente? Para que la respuesta sea sí, la compra tiene que ser insustituible, urgente, estar reponiendo algo que se ha roto o perdido o una necesidad que no se puede resolver de ninguna otra manera. Pero no debemos perder de vista que ese ‘lo necesito’ podemos justificarlo taimadamente con sentimientos y creer que necesitamos una recompensa, un empujoncito o algo que mitigue nuestra pena.

Si lo que necesitas es apaciguar una mala emoción, comprar no soluciona.

Si no aceptas tu físico, la compra no soluciona nada. Tampoco tirar de tarjeta si tu pareja te ha ofendido o regalar juguetes autónomos a tu hijo si no tienes tiempo de jugar con él. Los objetos solucionan acciones, no emociones. Solucionan acciones como la de vestirse, comer, transportarse, comunicarse, etc. Pero no solucionan emociones como las de afecto, realización, conexión o gozo.

Luego antes de ir a comprar, pregúntate con qué emociones estás saliendo de casa y distingue estos ‘motivos’ de los ‘emotivos’ que sugería Henar.

Si la compra es para otros

Evita compensar emociones. Si tu relación con alguien estas fechas está de capa caída, antepón la recuperación al regalo. Tal vez tu regalo navideño no precise ser un objeto y debas optar por una disculpa, una confesión o un sí quiero. Después, un simple detalle hace una fiesta redonda pero el ‘más cantidad’ o ‘más caro’ no es proporcional al ‘más gustado’.

Antes de comprar para otro, ten presentes sus gustos y no compres lo que crees que le vendría bien sino lo que él desearía recibir. No seas un psiquiatra con remedios porque podemos ofender. Seguro que se te viene a la cabeza la crema antiarrugas. Recuerdo cuando mi abuelo le regaló a mi hermana el libro ‘Cómo ganar amigos’ de Carnegie en una mala racha personal y le cayó como una bomba. Cuidado con esto. Si tienes dudas de qué le gustaría a la otra persona, opta por cheques regalo, bonos o cualquier cosa que pueda canjear a su antojo.

‘¡Este regalo le va a encantar!’

Comprar para otros puede ser bastante más divertido que comprar para ti pero atiende a esto: no dispares tus expectativas pensando que lo que regalas ¡le va a encantar! Regala lo mejor que podrías darle a cada uno y no te enfoques en lo agradecido que estará contigo. Porque si no ocurre, tu acción tendrá la misma nobleza. De lo contrario, si te enfocas en el resultado, será una acción supeditada a cómo lo recibirá. Actúa de corazón. Siempre.

 

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8 comentarios sobre “Cómo comprar menos

  1. Nose ni por donde empezar…. estuve años en los que iba de compras , me extresaba, incluso me maree alguna vez, intenté varias técnicas de relajación para poder ir de compras y nada funciono , era como raro hasta que descubrí el minimalismo y deje de ir de compras y no me siento rara , me siento muy bien , si necesito algo voy a por ello , a tiendas de mi pueblo ,(se lo encargo ) y me lo trae encantada la chica de la tienda ..y si no lo encuentro lo compro por Internet o me apaño …
    Vivo en un pueblo pequeño de caceres, mis hermanos se fueron a Madrid, varios amigos se fueron a ciudades grandes, y me hacían sentir como si me estuviese perdiendo cosas maravillosas , y cuando los visitaba yo solo sentía mareo …. Real. Lo único que me gustaban eran los parques , todo lo que no fuera comprar y consumir. Y entendí que en las ciudades lo único que hay más que en los pueblos son tiendas.
    Respecto a los regalos es difícil decirle a la familia que no quieres regalos , y no quieres regalar … aunque yo lo he hecho , me tachan de tacaña , por mucho que explique ….
    En mi casa , lo que hago es regalar experiencias y al peque que se lleva 7 años con su hermano , pues le regalo los juguetes de su hermano que he ido guardando ..😉

    1. Me quedo con tu frase grandiosa: ‘Y entendí que en las ciudades lo único que hay más que en los pueblos son tiendas.’
      Al final nos haremos entender en la familia y ellos mismos percibirán tus beneficios. Porque son muchos y hacen bien al corazón. Y gracias por tus ideas de juguetes que se guardan. Abrazos, Charo.

  2. Hace poco tuve que ir a Zara a cambiar un regalo que le hicieron a mi hijo y menudo mareo… Luces brillantes, ropa amontonada, colas interminables, música estridente! De repente me di cuenta de que llevaba años sin pisar ese tipo de tiendas y, francamente, me felicité. 🙂

    1. Yo también te felicito campeona. Ayer estuve yo en el centro y también volví asustada. ¿Cómo no va a comprar la gente con todo eso? Al final entras en shock de estímulos y algo consentirás. Gracias por tu aporte ¡y por tus logros minimalistas!

  3. Holaa. Pues yo este año he comprado poco. De ropa, tan solo he compradl dos jerseys porque con el embarazo ya me va saliendo barriguita y se me han quedado justos la gran mayoria. Tambien unas botas calentitas para invierno porque las que tenia estaban ya muy gastadas. 4 años con ellas y usaba las mismas todos los inviernos. Para el bebe no hemos comprado aun nada, hemos tenido la suerte de que un familiar nos ha prestado todas las cositas importantes como el cochecito,la cuna etc. Tb hemos adquirido una clasica mesa camilla porque es lo unico que me calienta los pies y estoy acostumbrada a ella. No he.comprado comida navideña a mansalva porque solo somos dos y una perrita que adoramos , comeremos la cantidad de siempre. Besos

    1. Qué buen testimonio Ana. Además la mesa camilla es un clásico, es consumo español de artesanos de cercanía ¡y de madera! jaja. Sobre la ropa, ayer terminé de ver el documental The True Cost. Te lo recomiendo, es una bomba de información para mantener firme tu decisión de no comprar o de usar ropa de segunda mano. Aquí la segunda mano funciona de maravilla y ya solo buscamos nuevo la ropa interior.
      Lo de la comida que dices es fundamental y me alegra mucho que lo tengáis en cuenta. Te deseo mucha felicidad en tu embarazo.

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