Más que madres

Cómo adaptar tu ciclo menstrual a tu vida como madre PAS: testimonio de Elena

ciclo menstrual
¿Quieres saber cómo adaptar tu ciclo menstrual a tus agitados días de madre?

Seguramente hayas oído hablar de la adaptación del ciclo menstrual. O al menos hayas experimentado que no eres la misma mujer en cada día de tu ciclo. Si además eres madre y tus días no son solo tuyos, la tarea se complica. Pero si vives la vida desde tu condición de mujer altamente sensible conviene que pongas atención a cómo planificas tus días. Este es un post invitado de mi amiga Elena, una de las mujeres más inteligentes, capaces, coherentes y trabajadoras que conozco. Y soy objetiva según sus méritos. La invité a hablarnos de algo que me genera muchísimo interés y que aún no he podido aplicar (la lactancia de mellizos me tiene sin menstruar por más de dos años). Deseo que sirva de remanso para muchas mujeres, sean o no madres e independientemente de si tienen o no la característica PAS. Es el momento de ser más conscientes, de escucharnos  y de actuar en consecuencia. Os dejo con sus palabras.

Viviendo en el ciclo

¡Hola! Me llamo Elena, soy madre y PAS (Persona Altamente Sensible) y me dirijo a vosotras, lectoras de Mamá Valiente, para compartir algunas reflexiones que vienen rondando por mi cabeza. ¡Gracias por leer!

Aunque Bea y yo somos amigas desde nuestra más tierna adolescencia, no fue hasta hace poco que, gracias a un post de Mamá Valiente no solo descubrí que Bea era PAS, sino que, además, ¡resultó que yo también lo era! Esto fue algo que, si bien me sorprendió bastante, porque no conocía el rasgo de la Alta Sensibilidad, lo cierto es que me reconfortó y me ayudó a explicar ciertos aspectos de mi personalidad que hacía años que buscaban su lógica y su lugar en el conjunto de mi vida.

Este feliz hallazgo dio respuesta por sí mismo a múltiples interrogantes y también impulsó algunas inquietudes que a continuación os paso a compartir, mamás.

El ciclo menstrual después del parto

A día de hoy sigo dando el pecho a mi hijo de 15 meses, pero mi regla volvió con regularidad prusiana cuando Mini J cumplió 5 y, con ocasión de mi vuelta al trabajo, decidí destetarle parcialmente, retirando aquellas tomas que coincidían con mi horario laboral.

A pesar de que seguía hasta las cejas de prolactina, la señora de rojo había hecho su reaparición, en mitad de mi jornada laboral, y no tardé en indagar sobre mi ciclo con renovada curiosidad de madre, de lactante… y de PAS.

Tras asistir al seminario GTM de Mamá Valiente, no tardé en implementar mi bullet journal minimalista como herramienta estrella para la gestión de mis tiempos, y de la mano de Erika Irusta, de Lucía Terol y de otras señoras ilustres del ciberespacio, la vida me llevó a re-conocer mi ciclo, a reconciliarme con él e, incluso, a ir más allá, incorporando a mi bullet journal y a mi agenda laboral tan solo aquellos compromisos y acciones que siento que son respetuosos con cada momento de mi ciclo menstrual.

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Re-programándome

Así, por fin, y en nombre del amor propio y del minimalismo (¿acaso no son lo mismo?), se acabaron las cenas multitudinarias programadas cuando sé que estaré con la regla, o la redacción de informes sesudos durante los tumultuosos días inmediatamente anteriores a la llegada de mi menstruación.

También sé que hay días en los que podré correr y reír a carcajadas con mi hijo, con toda mi energía, y que hay días en los que, agotada, admiraré cómo juega solito desde la distancia… Y NO PASA NADA… ¡Y TODO ESO ESTÁ BIEN!

Este enfoque cíclico y minimalista de la gestión del tiempo me ha llevado a descartar lo que no está alineado con mis talentos naturales en cada momento concreto, haciendo brillar con especial fuerza, desde un sí profundo, aquellas acciones que puedo implementar de manera fluida y que verdaderamente me dirigen hacia mi propósito en cada momento de mi ciclo menstrual.

Siento que esta nueva visión de mi ser, como mujer y como madre, cobra especial importancia cuando coincide en mí, para mayor abundancia, la condición de la Alta Sensibilidad, pues frecuentemente me siento abrumada por ese maremágnum de opciones, sensaciones y acciones que componen la belleza de una vida plena.

¿Cómo conjugar, entonces, mis múltiples condiciones de madre, cíclica, PAS y minimalista?

He descubierto que la fase menstrual es el invierno de nuestra feminidad. Es el momento, sobre todo en los primeros días del ciclo, de mirar hacia dentro, de descansar, de dejar en barbecho para después renacer. Este tiempo de autocuidado y de introspección es visto como perdido en esta sociedad de presas y de prisas, de enfoque erróneamente “masculino”, pero ha llegado a ser muy valioso para mí y estoy segura de que lo será igualmente para vosotras cuando lo redescubráis desde este nuevo enfoque, con toda vuestra sensibilidad.

Días después llegará el deshielo, y la fase preovulatoria se abrirá paso, despertando mi cerebro al ritmo de los estrógenos, destapando al hombre que también soy y floreciendo mis ganas de libros y actividades, sintiéndome libre en esta resurrección. Es el momento de, gracias al apoyo de mi marido, dedicar un día para mí y para mis amigas. También es el tiempo de leer, de escuchar, de afrontar esas tareas complejas que, gracias a esta energía, puedo terminar de forma rápida y con una agudeza original.

La fase ovulatoria es el verano, es una fiesta: es el tiempo para el amor y marca el ritmo de nuestro ciclo y de nuestra salud. Saber cuándo ovulas puede que no sea siempre vital, pero resultará interesante si, por ejemplo, buscas detectar alguna enfermedad o conseguir (o evitar) algún embarazo futuro.

Y al final del ciclo llega su otoño, la fase premenstrual, considerada (¿injustamente?) el patito feo de esta espiral. ¿Pero qué hay más minimalista que dejar ir, que dejar fluir? Nada debería doler en nuestra naturaleza si lo aceptamos como es y nos abandonamos a su cadencia. Es la hora de observar, de ir frenando el ritmo, de AGRADECER y de prepararnos suavemente para comenzar de nuevo el ciclo y para, finalmente, RENACER.

renacer

Aprovecho esta oportunidad para invitaros a vivir vuestra feminidad como un regalo; vuestra maternidad, como una bendición. Yo ya estoy lista para seguir aprendiendo junto a Bea en su próximo seminario de Crianza sin agobios. Feliz y ocupada, seguiré trabajando para, como mujer y como madre, continuar en la búsqueda de mi mejor versión.

¡Os mando un abrazo fuerte!

Elena

Mamá y valiente.

 

** La foto de cabeza es una obra mía que ahora es propiedad de Elena. Es la mejor de mis mecenas. Gracias siempre, amiga.

Si te gustó, comparte para que otras mujeres puedan beneficiarse del concepto de las 4 estaciones del ciclo. Crecemos.

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7 comentarios sobre “Cómo adaptar tu ciclo menstrual a tu vida como madre PAS: testimonio de Elena

  1. Me encanta! Siempre he sentido mi ciclo de esa forma pero nunca le había puesto palabras y muchas veces me empeño en no hacerle caso a la naturaleza y acabo agotada. Ser coherente con nuestra propia naturaleza nos da sabiduría! Me imprimo la foto para recordarlo! gracias una vez más! Hace unos meses una amiga me comentó que yo era PAS, y reconocerme en ello me ha hecho liberarme. Lo curioso es que ahora encuentro mucha información sobre el tema sin buscarla! 😉

    1. Gracias por tu comentario, Encarni! Qué bien que el post te sea de utilidad. Si te sirve para vivir más relajada y contenta, cada palabra habrá merecido la pena. Gracias!

  2. Desde que nació mi tercera hija, por parto nartural sin epidural he sentido como una mayor conexión con mi cuerpo. Desde hace un tiempo me planteaba esto que comentas en el post. Los días previos no tengo ni ganas ni fuerzas, pero durante mucho tiempo en esa falsa “igualdad” con los hombres nos vemos en la necesidad de ocultar nuestro ciclo y hacer todo igual cada día del mes. Las mujeres somo diferentes a los hombres, tenenmos un ciclo menstrual que nos marca y no por eso somos ni menos, ni más débiles. Es nuestra naturaleza y lo más sabio es escuchar el cuerpo. Todo fluye mucho mejor.
    Totalmente de acuerdo con el post. me alegra leer que no soy la única que pienso así.

    1. Lamentablemente sigue habiendo voces empeñadas en decir que somos iguales. Equidad, sí. Igualdad no tiene sentido. Mismas opciones para todos, pero aclaremos que existen diferencias notorias entre unos y otros. Gracias por comentar, feliz día.

    2. Es muy cierto lo que dices, Abi… El mundo ha tomado una deriva muy “masculina” (se ve muy claro en el mundo laboral) y eso frecuentemente violenta nuestro ritmo natural. Y ocultarlo genera dolor…
      Yo estoy en un proceso personal de conocer ese ciclo y poco a poco voy agendando de forma cíclica para, en lo que está en mi mano, favorecer los dones que nos da cada momento de la mujer.
      Entiendo bien lo que dices: yo trabajo en oficina, con largas jornadas, y hay momentos en los que necesito descansar y no puedo de ninguna manera. Pero soy positiva: tras el feminismo de nuestras madres, que pretendían ser súper heroínas a costa de su propio cuerpo femenino, está surgiendo algo nuevo, y el primer paso es conocernos muy bien a nosotras mismas para ayudar a otras a conocerse y, con el tiempo, por qué no, cambiar el sistema y hacerlo más flexible y respetuoso con la mitad de la población (¡nada menos!) y su prodigiosa naturaleza.
      Al fin y al cabo, el mundo nos necesita para seguir creando vida…
      ¡Qué aventura! Nos vemos en ella.

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