Crianza·Más que madres

‘Odio mi barriga’

odio mi barriga
Deja de decirte ‘Odio mi barriga’

Oteando el otro día el libro de Erika Irusta, leí algo bastante compartido y es la frase ‘odio mi barriga’ y una aguda y consiguiente reflexión:

«Siempre que me miro la barriga en el espejo, la detesto. La barriga y también el odio hacia ella»

Ni tú ni yo tenemos un cuerpo para el escrutinio crítico y sexual. Lo tenemos para otras bellas e increíbles cosas pero se nos olvida bajar del escaparate. Por un extraño error mental que parece venir de fábrica, nos pasamos el día leyendo los comentarios imaginarios que los demás dejan en el muro de nuestra apariencia. Y no solo nos inventamos opiniones trágicas sobre nuestro cuerpo sino que las hacemos nuestras en una perversa vuelta de tuerca mental.

Y me refiero a la mujer porque la barriga no es un tema de discusión en el hombre y para ello están artículos como este convenciéndonos de que la grasa abdominal del hombre aporta beneficios a nivel sexual (según dice, la grasa abdominal provoca un extra de la hormona estradiol, alargando las relaciones sexuales). Pues eso está muy bien, pero me gustaría saber cómo va el estudio sobre los beneficios de tener grasa abdominal en las mujeres. Prometo compartirlo hasta el colapso.

‘Odio mi barriga de madre’

Si además has sido madre, tu útero pasó del tamaño de una pera al tamaño de una sandía. Es un órgano impresionante. Pero no es mágico. ¿Podrías aceptar que tenga dificultad para hacer como si nada hubiera pasado? Dale un respiro a tus órganos, te mantienen viva la mar de bien.

Hay un ejercicio automático por el que pasa toda mujer, tan mecánico que ni lo notamos, pero pasamos de enseñar la barriga con bikinis y camiseta corta a esconderla después de tener hijos, buscar blusas anchas y pensar en bañador. Tampoco ayuda la lectura de consejos ‘femeninos’ pésimos como el de desviar la atención a otros puntos de tu cuerpo como el escote o las piernas. Por Dios bendito. Esto es una estrategia que no soluciona ninguno de tus complejos sino que se dedica OTRA VEZ MÁS a cumplir con una imagen externa. Parece que tengamos que fichar cada día con el compromiso de una imagen estética. Como si trabajáramos en la fábrica de constreñirnos al molde:Hoy lo he hecho bien, ayer me pasé el día inflada y lo hice fatal, mañana lo haré de pena porque tenemos barbacoa.

La aceptación de tu cuerpo nuevo

aceptación

La aceptación del físico nuevo y tu barriga de estreno como mamá es uno de los temas que tratamos en el training Crianza sin Agobios. Por estrías, porque comes, porque tienes piel, porque tienes órganos… cualquier tonto tormento es bueno para hacernos perder el foco de lo importante. Este es un training dedicado a la mujer, a su pleno empoderamiento (aunque detesto esta palabra) y a la búsqueda de paz consigo mismo y con la maternidad.

Esta es la última semana para apuntarte (tienes hasta el 1 de febrero) y quiero dejarte un fragmento de los textos que trabajamos para que te hagas una idea de lo que hacemos:

Derechos de autor de tu cuerpo

Tal como yo lo veo, cuando tienes un hijo cedes los derechos de tu cuerpo en pos de su nacimiento. No quiere decir que vaya a ser tu final ¡claro! Pero te comprometes con una empresa importantísima, un cultivo de felicidad inigualable por el que entregas a la incertidumbre el cuerpo que has estado construyendo durante tu vida sin hijos. A la incertidumbre, sí. Porque el embarazo es totalmente arbitrario y diferente en cada mujer. Hay quien hace 28 kilos y quien pierde peso. Hay quien sufre de piernas hinchadas y quien dice adiós al acné. Hay pelo bonito y pelo que se cae. Es un misterio. Y ahí estabas tú, lanzándote al vacío. Como una valiente.

Sin embargo, no asumir el cambio de tu cuerpo trae violencia a tu amor propio. Una vez pasadas las dos primeras semanas de puerperio donde ni siquiera eres consciente de que tienes un cuerpo y andas obsesionada con tu criatura, empiezas a lanzar los peores comentarios a tu espejo. Y aunque en un principio te trates con condescendencia, cuando el tiempo pasa y no te ‘recuperas’ eres más inclemente contigo misma. Podríamos empezar por olvidar la palabra ‘recuperarse’ y asumir que no hay punto atrás al que volver, ni físico que recuperar: no tienes que recuperar tu cuerpo de antes.

La mariposa

Decía Buda que el cambio no es doloroso, solo la resistencia al cambio lo es. Que tu cuerpo haya cambiado no entraña sufrimiento (¿te duele este cuerpo de ahora?). Lo que te daña es no aceptar que eres nueva. Y seguir empeñada en que has de recuperar tu forma antigua. Imagina una mariposa convencida de que debe meterse otra vez en el capullo para estar divina. Y luchando engorrosamente por meter sus alas en ese corpiño viejo. Es cómico.

 

¿Te animas? Te espero.

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5 comentarios sobre “‘Odio mi barriga’

  1. qué bonito post! me encanta! la verdad es que nos hacemos mucho daño. Nos lo trata de hacer la sociedad patriarcal, y nosostras los dejamos hacer. En buen parte formamos parte de ella, queramos o no. Acabamos de perpetuar la especie con tantas cosas en contra, adquirimos un contrato sagrado de por vida, y las primeras en desprestigiarnos por una imagen distorsionada, en que mujeres de cualquier edad han de parecer ninfas, somos nosotras. Yo hasta hace poco, sentía reparo de masturbarme. Los hombres tienen una relación más sencilla con el sexo, porque culturalmente, les han dejado. Las mujeres, parece que podemos sentir placer… con ambigüedades.Esos nombres tan bonitos que se nos dedica salen a la mínima de debajo de las piedras cuando menos te lo esperas… esos nombres sólo dedicados a mujeres…
    Y dirás: a ésta se le ha ido la pinza, yo no he hablado de sexo? pero creo que es la fuente de alimentación más básica para querernos a nosotras mismas. De habitar nuestro cuerpo. Con estrías. Con cambios. Con barriga (dónde metes la capacidad de vida si pareces hueca?) con pechos cambiados tras ser mamá. Con piel que se empieza a secar y arrugar. Con esa oportunidad de oro, al dedicar tantos cuidados sin condiciones a las crías, para aprender a cuidarte sin condiciones tú también.
    No: dejo de comer para perder esos quilitos de más, sino, como bien para cuidarme; y comer bien es no atracarme de basura porque eso no me cuida, pero, si un día me apetece, no estoy matando a nadie, no?. Básicamente, no tener tan asimilado el juez y verdugo interno, no estancarse en la perfección para dar paso a la belleza de los cambios, de aceptar las muertes simbólicas de procesos para estar más vivas que nunca.
    Siempre he sido delgada. Igual que siempre he sido baja :P. así que a lo mejor he sentido menos presión que otras, por representar el rol social de mujer-niña sin esforzarme. Dí de mamar mucho tiempo (sigo dando un poco por las noches), entre eso y mi constitución, no me costó adelgazar sin dietas tras el embarazo. En realidad nunca he seguido más dieta que comer sano para que no se me fastidiara mi sistema digestivo delicado. Pero mi cuerpo ha cambiado, como el de todas. Y es bello. Más curvas, más clásico. Antes era más dejada físicamente, pero ahora hago yoga regularmente, e hipopresivos. Cuando sientes que corres un poquito y casi no aguantas las ganas de hacer pipi, toca dejar de ser superwoman dispuesta a todo por todos menos por una misma, y dedicarse más mimos. Aprender a fortalecer la zona pélvica. Crear orgasmos cotidianos sin necesidad de pareja. Barriga, piel algo floja, sí, pero sin que se nos resbale nuestra fuerza vital, que reside en el útero. Por cierto, la posición invertida de yoga también va muy bien para eso. No sé si tocas esto en tu taller, creo que es importantísimo, cuidar el suelo pélvico para sentirte bien tras ese cambio enorme, y único, del que sólo nosotras, diosas de la vida, somos capaces.
    Un saludo, buen día!

  2. Creo que se nos exige demasiado a las mujeres en el tema fisico y todavia cuesta aceptar los cambios y es dificil porque casi todas las mujeres nos pasa lo mismo despues de parir. Personalmente y hasta el momento, me encanta mi barriguita de embarazada .Soy consciente de que igual q antes no podre estar ni yo ni nadie , es logico pq nuestro cuerpo cambia, sino por embarazo lo hara por vejez pero tambien pienso que son bonitos los cambios naturales y creo q poco a poco los voy aceptando me gusten mas o me gusten menos.

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