Alimentación·Minimalismo

Residuo cero y el Papa Francisco (Zero Waste en la Biblia)

ecologica

Mi marido no es vegano pero escucha atentamente todo lo que le cuento sobre mi interés en el cuidado de los seres vivos y en una conversación al respecto, hace tiempo, me pidió que leyera el Laudato Si’ con el que estaban operando en el trabajo. El Laudato Si’ es una carta encíclica del Papa Francisco, titulada ‘Sobre el Cuidado de la Casa Común’ del año 2015 y totalmente vigente hoy. No en vano el Papa tomó su nombre de San Francisco de Asís, patrón de la ecología. Me apena pensar que por su procedencia religiosa no es ni siquiera nombrado en tantos y tantos blogs de ecología, sostenibilidad, residuo cero y biodiversidad de la red. Aún me sorprende más que no sea conocido.

La conversión ecológica

Si te interesa la sostenibilidad del planeta, indistintamente a la religión que profeses o la que niegues, te invito a leerlo. En el Laudato Si’ se aborda la generación de residuos, el uso inadecuado del agua, el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, los agrotóxicos e incluso los transgénicos u OMG (Organismos Genéticamente Modificados). En todos estos puntos, como en este último, hace hincapié en su efecto sobre la población humana: no se trata por ejemplo de tener una comprobación tácita del daño que puedan causar los transgénicos a los seres humanos. Se trata de que la introducción de estos cultivos concentra las tierras productivas en manos de unos pocos, generando trabajadores precarios, migraciones, cultivos arrasados, disminución de la diversidad productiva y menoscabo de las economías regionales. Por cosas como esta, el Papa Francisco propone una ‘necesaria conversión ecológica’ de carácter comunitario.

Por regalo de mi madre, tengo la suerte de conocer a Fernando Chica Arellano, Observador permanente de la Santa Sede ante la FAO, el FIDA y el PMA. Fernando es una cabeza eminente hablando desde un cuerpo humilde y cercano. Da gusto escucharlo y también leerlo. De hecho son sus textos lo que me ha empujado a recapitular algunas pinceladas de los artículos que me envía para poder dar voz a una realidad poco conocida y es que también desde la fe se habla de ecología y sostenibilidad.

Jesucristo y el residuo cero

A través de su labor, difunde valiosas palabras sobre nuestro ejercicio de sostenibilidad y expone la modernidad bíblica en términos tan de hashtag hoy día como son el residuo cero o el minimalismo del que os hablaré otro día. En una reciente publicación para La Verdad, Fernando Chica rescataba las palabras de Jesús en Juan 6, 12 tras la multiplicación de los panes y los peces: «Recojan los trozos sobrantes para que nada se pierda». En este conciso final recogido en los cuatro evangelios se ejemplifica el buen uso de los alimentos, el reaprovechamiento y justo lo contrario a lo que el Papa Francisco denomina ‘La cultura del descarte’: «una cultura sin madre que lo único que quiere es consumir» (Puerto Maldonado – Perú, 19 de enero de 2018). La muchedumbre que estaba con Jesús comió y se sació y después, se llenaron doce cestos con los pedazos que sobraron.

residuo cero

Monseñor Chica nos pone al día:

«No tener un buen control de los productos que se tienen en la despensa, no revisar con asiduidad los que se conservan en la nevera, una errada planificación de los gastos alimentarios, una falta de previsión en la organización de las comidas y las cenas o un desconocimiento culinario que impide aprovechar las sobras para hacer nuevos platos son causas que concurren a que muchos de los alimentos acaben en la basura. Mientras esto sucede, lamentablemente son muchas las personas que pasan hambre, que andan malnutridas o van a la cama con el estómago vacío.» (1)

Cifras del hambre

Por favor, no pierdas detalle a lo que Fernando nos comparte desde su intervención con la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación):

«[…] un tercio de la producción total de alimentos en el mundo se pierde o se desperdicia. Esto equivale, según los cálculos realizados, a cerca de 1.300 millones de toneladas anuales». «Los alimentos se pierden al momento de la cosecha, se desperdician en los supermercados, como excedente de las ventas al por mayor o por caducidad, y naturalmente también en los hogares. En todo caso, esta realidad es cruel e inconcebible en un mundo en el que todavía 815 millones de personas padecen hambre y desnutrición.» (1)

Ochocientos millones, has oído bien. Aunque advierte: «no estamos ante un problema numérico, de estadísticas o de proyectos macroeconómicos; no nos podemos dejar engañar por las cifras, trayendo a colación que la cantidad de hambrientos en el mundo va disminuyendo. En la cuestión del hambre, el único número válido es el cero. […]Los que no tienen nada que llevarse a la boca no son algoritmos, sino personas» (2)

En un artículo de octubre de 2017, Fernando Chica rescata las cifras:

«se estima que en 2016 el número de personas aquejadas de subalimentación crónica en el mundo aumentó hasta los 815 millones (en comparación con los 777 millones de 2015). Muchos de los que no tienen nada que comer son, por desgracia, niños menores de cinco años. Esto nos está diciendo que, frente a casi tres lustros de paulatino descenso en las estadísticas, el año pasado hubo un repunte de 38 millones de personas hambrientas más. Sí, no se han equivocado, han leído bien. Son 38 los millones. »

«Pero este informe no solamente nos brinda los últimos datos de los hambrientos que hay en el mundo. Nos ofrece también la otra cara de la medalla al darnos a conocer que, junto a los que nada tienen que llevarse a la boca, en nuestros días hay millones de personas afectadas de obesidad y sobrepreso, lastradas por dietas totalmente inadecuadas que generan enfermedades tales como la diabetes, problemas circulatorios, reumatismos, etc. Son realidades no menos duras, al mismo tiempo que chocantes.»

Y en otro reciente artículo señala datos muy concretos:

«Hace poco se hacían públicos algunos datos que indicaban que en Italia se tiran, cada año, 145 kilos de alimentos a la basura por habitante; en los comedores escolares, un menú de cada tres acaba en el contenedor; en los supermercados se calcula que el desperdicio de alimento pesa 18,8 kilos al año por cada metro cuadrado.»

Soluciones al desperdicio de alimentos

No todo está perdido y si tú eres de esas personas interesadas en el reaprovechamiento en la cocina, bien lo sabes, pequeños pasos hacen el cambio. «El Food Sustainability Index ha señalado el éxito de campañas que han logrado que en Francia, Alemania, España e Italia (por este orden) se rebajen notablemente los índices de desperdicio de alimentos, llegando la diferencia a un 20% menos en un solo año.»

En este mismo artículo nos da como primera medida para evitar el desperdicio no tirar las sobras a la basura, sino inventar la forma de reciclarlas y aprovecharlas. Nos aconseja prácticas responsables que pertenecen a un estilo de vida sobrio, alejado del individualismo y la indiferencia. ¿Te suena al minimalismo del que tanto hablamos aquí? Este sistema de vida pide hacer bueno uso de la comida y también atender «al ahorro del agua y al cuidado de no contaminarla».

Me quedo un una frase rotuna de la pluma de Fernando: «Se puede y se debe acabar con el desperdicio de alimentos, porque es imperioso acabar con el hambre

Propuestas de ayuno

Ahora que estamos en Cuaresma, parece tener resonancia los increíbles beneficios del ayuno que proclaman las web de alimentación saludable. Pero el beneficio no es únicamente por la salud digestiva, sino por la salud integrativa de las personas y nuestra relación mutua. ¿Quieres conocer algunas formas de ayuno propuestas por Fernando Chica?: «ahorrar agua; procurar no contaminarla; cocinar sólo la cantidad de alimento que se va a consumir; abstenernos de algún manjar costoso, optando por uno más sencillo, echando el ahorro en la alcancía de los pobres; no desperdiciar alimentos; no sucumbir a caprichos y despilfarros, a banquetes ostentosos que terminan con mucha comida tirada; cuidar la diferenciación en la basura; brindar el producto de nuestras privaciones voluntarias durante la Cuaresma y una parte de nuestros ingresos a auxiliar a los menesterosos.»

Enlaces de interés:

A continuación te dejo un breve video de consejos de la campaña española ‘No tires la comida

(1) ‘Que nada se pierda’ (Jn 6, 12) multiplicación del pan sin desperdicio. Pp20-22. La verdad. N. 4114, 16 de febrero de 2018

(2) Osservatore. Romano (p. 13) Año XLIL numero 41 (2536)

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4 comentarios sobre “Residuo cero y el Papa Francisco (Zero Waste en la Biblia)

  1. Magnífico, aunque triste…!!!! Gracias por abrirme puertas, a través de las cuales descubro nueva y valiosa información, gracias por ayudarme a conocer otra realidad, cercana pero hasta ahora desconocida.

  2. Muy buen post Bea. Todavia hay mucho que hacer. El problema del hambre parece que nunca se acaba llevamos muuuuchossss años viendolo. Espero que gracias a este post mas personas nos unamos al cambio. Y el gobierno de todo el mundo… menos robar y mas dar. Hay paises donde crean un sistema en el q hay gente demasiado rica y gente demasiado pobre con hambre y eso lo llevamos viendo tambien toda la vida aunque no es el tema del post pero quiero dejar esta opinion también.

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