Crianza

Educar sin violencia

educar sin violencia
¿Qué es exactamente educar sin violencia?

Una mamá me solicitó que hiciera una entrada sobre cómo educar sin violencia a los hijos. Aunque la entendí perfectamente, me asaltó la duda de si realmente estaría bien decir ‘educar con violencia’ o es un oxímoron en sí mismo porque aquello de ‘la letra con sangre entra’ se nos queda ya muy atrás y más que contradicho. (Te remito de paso a un interesante y reciente artículo titulado ‘La letra con Tablet entra’ con respecto a la educación en las aulas).

Pero entendí perfectamente a qué se refería: ¿Cómo corrijo a mis hijos sin pegarles ni gritarles? O sin perder los nervios, que es en sí violencia con una misma. Con la educación de nuestros hijos, tendemos a dos puntos de tensión:

  1. Diferentes opiniones generan desacuerdo.
  2. Que no me obedezca me genera ansiedad.

En la primera, que tu hijo y tú tengáis una visión opuesta del tema puede generar un estado violento en cualquiera de los dos, o en ambos e influirá mucho el estado de ánimo, salud (sueño, hambre, cansancio) y relación sentimental entre ambos. En la segunda, se genera violencia dentro de ti pero no es el niño el que te infunde ansiedad, sino tú quien propiamente lo generas ante una sensación de incompetencia. No se trata de que no seas ‘buena madre’, sino que en nuestra afición a compararnos, nos guiamos por técnicas conductistas que no funcionan, consejos que no se aplican o teorías que no sirven con nuestro hijo. O mucho más cercano: que con el padre sí funcionan y con la madre no (o viceversa).

Además, en este segundo punto de tensión, ese ‘que no me obedezca’ responde a un sentimiento de propiedad con nuestros hijos. Por el que pensamos que son nuestros y ‘moldearlos’ debería ser tarea fácil. Este sentimiento de propiedad es el que saca de los padres frases como ‘Con lo que yo he hecho por ti’ o ‘No te importa nada tu madre’. No habrá manera de consensuar nada con tus hijos si los tratas como un inmueble en el que haces reformas constantes. Tu hijo y tú vais a enseñaros mutuas cosas y hace falta que los dos os prestéis oídos.

Pegar e insultar

En cuanto a la violencia física es por supuesto intolerable y motivo de condena. Y no te hablo de dar un cachete al niño cuando se desmadra, sino de perder la compostura y pagar tu ira en un niño indefenso. Eso, no.

Insultar a tu hijo es también una actitud muy baja. Cuando lo insultas, tal vez porque se te escapa, tienes un pésimo día y estás al límite, sabes que realmente no lo piensas. Pero lo conviertes en palabra para liberar estrés. Es decir, es un acto egoísta con perjuicio para el niño. Por lo que más te valdría tomar una tila, dar un paseo, abrir la ventana o salir del cuarto.

Abandonar al niño es otra forma de violencia. Por ejemplo dejándolo solo ‘para que piense lo que ha hecho’ o al cuidado de otro hermano porque tú estás agotado.

Qué es educar sin violencia

Bajo mi perspectiva, educar sin violencia no es solo establecer sanos puentes de comunicación entre tus hijos y tú. No solo es hablar de forma empática, adaptándose a los ritmos de aprendizaje del niño o educarlo en expresar sus emociones. Eso es fantástico. Y sobre eso puedes leer aquí.

Olvídate de la silla de pensar, de las amenazas como ‘mamá no te va a querer’ o de la continua lucha de tiempo entre tu hijo y tú donde parece interceder con tu rutina de tareas. El ritmo acelerado en educación es también una forma de violencia. Por la rapidez y la instantaneidad con que queremos las cosas, es por lo que surgen los insultos no medidos, los empujones, las amenazas no pensadas (ni ejecutadas nunca, gracias a Dios), las miradas despreciativas, las etiquetas o motes, o los gritos.

Queremos que el niño entienda ya, haga ya, sea ya, sin respetar el ritmo lento de la naturaleza. Ellos, mucho más pequeños, están más cerca de la velocidad de la tierra, que es muy lenta pero muy firme. Y nosotros estamos siempre con la quinta puesta. Así que, dicho así, nuestra continua obsesión por el tiempo, implica violencia en la educación.

Otras formas menos visibles de violencia

En la crianza y educación de tu hijo, existen otras formas menos evidentes de violencia. No todas ellas están en relación directa con el niño, pero le atañen sobremanera.

  • Por ejemplo, la relación de los padres. Cuando hablas con tono de desdén a tu pareja con tu hijo presente, estás educando en una mala relación sentimental. Cuando le reprochas a tu pareja lo que no hizo, estás educando en el reproche. Cuando no abrazas, besas o tocas nunca a tu pareja, estás educando en una relación de piedra.
  • Los contenidos audiovisuales que entran a casa. Lo que elegís ver en televisión, revistas, tabletas, móviles o incluso los objetos que entran a casa, incluidos los juguetes, puede ofrecer formas de violencia más o menos claras. Vive tu casa como un templo y ten presente que un niño ve y asume como lógico y verdadero todo lo que sus padres consumen y ven en casa. Los videos que ves en YouTube, las revistas de estereotipos que tienes sobre la mesa. Todo suma.
  • La ropa. Te parecerá ingenuo pero la ropa que vestimos tiene también un lenguaje y también la que elegimos para nuestros hijos. En lo personal, no visto a mis hijos con calaveras, armas, estampados militares o animales y personas en actitudes violentas. Tampoco los adultos.
  • Tu vocabulario. El niño no es un tercer plano mientras conversas con tu amiga o con la mamá del colegio. Tus críticas y juicios están educando a tu hijo aunque no lo estés mirando a la cara. Aunque la conversación no tenga nada que ver con él.

No es posible educar sin violencia si…

Educar sin violencia no es posible si tienes una relación de violencia con la vida. Si quieres que tu hijo tenga una escucha atenta y respete lo que le pides porque es bueno para él, el niño debe estar frente a un adulto en actitud conciliatoria con la vida. Un adulto sin estrés, sin ira, sin envidia, sin resquemor. Un adulto que no tenga la escopeta cargada cada día a cada hora, que vaya con prisas a todos sitios, que esté expuesto a múltiples frentes y todo le parezca bien, en continuo zapping por la vida.

Mis hijos no siempre son corderos mansos pero la experiencia nos ha hecho ver que es muy difícil conectar con ellos en esos días en que miras el mundo con recelo y a los demás como enemigos.

 

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13 comentarios sobre “Educar sin violencia

  1. Me ha encantado el artículo, personalmente creo que el estar irascible con los niños viene sobre todo por el ritmo de vida que llevamos con el trabajo (no hay conciliación), las horas, las prisas….
    Soy una mamá muy impulsiva y me cuesta mucho controlarme cuando ellos no hacen caso.
    Muchas veces olvidamos que son niños, y tienen que seguir nuestro ritmo de vida porque a los padres no nos queda otra opción.

    Gracias por tus tips que me son muy válidos y cada día intento aplicarme un poquito más la vida sin prisas…

    Un saludo.

  2. Muchísimas gracias Bea! Los gritos siempre me acaban pudiendo, pero por lo menos me doy cuenta y voy en el camino correcto. Siempre he sido muy gritona, no es excusa pero me cuesta.
    En cuanto a lo del tiempo totalmente de acuerdo los días que hay prisa, muchos compromisos, etc son los peores para todos, por eso intentamos no aceptar compromisos, por lo menos entre semana.

      1. Estoy en ello y esta vez lo voy a conseguir, he descubierto el reto rinoceronte naranja y voy a ver si encuentro ideas para ayudarme, gracias por tus palabras. ;*

          1. Es un reto ya antiguo pero a mi me viene de perlas, ayer ha sido un día duro, yo con sueño ya que la noche pasada a todos se les dio por despertarse varias veces y un niño desafiante, no me gusta decirlo así pero seguro que lo entiendes. No he gritado, no he estado del mejor humor del mundo ni les hablé con todo el amor pero me dí cuenta y el grito no salió y lo corregí a tiempo. Vamos mejorando 🙂

            theorangerhino.com

            Esta mujer va relatando sus días sin gritar a sus hijos de forma amena, llevo poco leído pero toda inspiración es buena

            Un besiño

  3. Me gusta mucho este post. La verdad es que mi madre cuando perdia los nervios tenia la mala costumbre de gritar e insultar luego veia como se arrepentia y le dolia. Tampoco tuvo una educacion normal la pobre.

  4. Pues yo si la tengo que dar un guantazo a mi hija se le pienso dar, ahora no porque es demasiado pequeña pero en cuanto separ racionar vamos que si se le doy… no a la primera de cambio pero si lo veo necesario si. Lo que estoy intentando educarme es en mis gritos y mi genio que eso si que no me gusta transmitirselo. Pero los castigos y algun que otro guantazo no lo veo mal. Otra cosa, si su padre es militar que le estas educando también en la violencia?? Porque si tiene el nivel de vida que tiene es gracias a eso…

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