Crianza

5 pasos para corregir a un niño de alta sensibilidad

Los 5 pasos para corregir a un niño de alta sensibilidad es una nueva colaboración con María Mateo, de Cuentos para Crecer. María nos ofreció en su canal cinco pasos para reconducir una conducta errónea en el niño para padres y profesores. Y aunque son cinco pasos válidos con cualquier niño, están especialmente pensados para los niños de alta sensibilidad (NAS) dado que su forma de percibir una represalia es muy distinta al resto de la población.

Estos niños tienen una fuerte empatía como te conté en este artículo y lo perciben todo con mayor intensidad. Si nunca debes usar los gritos y castigos para educar a tu hijo, con estos niños puede ser especialmente contraproducente como veréis en el video. Un niño de alta sensibilidad es un niño que se corrige a sí mismo y puede ser muy cruel con sus errores. Puede sentirse muy mal cuando recibe una llamada de atención porque es verdaderamente consciente del dolor que ha podido ocasionar y pueden sentirlo de manera muy vívida y pesada.

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Cómo corregir a un niño de alta sensibilidad

 Si nos dejamos llevar en una situación de tensión con un hijo o alumno, podemos actuar de forma abrupta bloqueando los canales de conversación y no obteniendo nada de lo que en sí es una oportunidad de aprendizaje. Para el niño y para ti.

Los niños de alta sensibilidad tienen una mayor tendencia a una autoestima baja puesto que al procesar todo su mundo con mayor intensidad, tienden a ser más analíticos y, por ende, más críticos. Esta crítica a veces inmisericorde, como define María, daña su autoestima y convierte en error todo lo que no les sale a la primera o todo lo que no ocurre como esperaban. La presión no funcionará: debemos hablar a todo niño con cuidado y propiedad.

  1. CALMAOS. Los niños de alta sensibilidad se sobreexcitan antes que el resto así que un momento de tensión no es el momento para corregir. Ni para ellos, ni para nosotros: debemos estar en disposición de escucha así que daos tiempo. No es necesario corregir de forma instantánea si tu ánimo o el suyo no acompañan. Una mala forma de hablar por ambas partes puede bloquear la conversación produciendo temores o malentendidos. En este distanciamiento y proceso de calma, Wayland Myers recomendaba utilizar una lista de chequeo de cuatro preguntas y la primera es esencial para buscar un punto de distancia y objetividad en esta situación: ¿Cuál ha sido el desencadenante real de esta situación? A veces no vemos claro qué ha provocado la actitud del niño. Los NAS son muy agudos y si se ven contra la pared pueden contestar de forma agresiva y ser bastante hostiles (conocen bien las habilidades y debilidades del otro). Algunos pueden responder con golpes.
  2. CONECTAD: escucha y empatiza. Una vez relajados, ya podemos escuchar. En la obra maestra ‘Comunicación no violenta’, Marshall B. Rosenberg nos invita a ejercer la presencia. Y nos dice así: ‘No nos limitemos a hacer algo. Estemos presentes’. El ritmo impuesto por la sociedad nos repite la frase ‘No te quedes parado, ¡actúa!’ y esa tensión es la que nos lleva a buscar la fórmula mágica para educar al niño, las palabras exactas que contestarle. Pero atinaremos más con lo contrario: no hagas ni digas, tan solo empatiza porque cuando corremos a decir, usamos frases que bloquean la comunicación como ‘Lo que debes hacer es…’, ‘Lo mío sí que es difícil…’, ‘Si esto me pasara a mí…’ y o bien le hacemos un interrogatorio o lo llenamos de lecciones.
    corregir a un niño
  3. REAFIRMA TUS NORMAS Y EXPLICA LOS MOTIVOS. Si hemos seguido los puntos anteriores que nos ofrece María, está preparado para entender la información que le vamos a dar. Al conocer sus sentimientos, conocemos sus necesidades y reconducimos su frustración bajo las normas familiares o del colegio con los motivos bien expuestos: ¿Te sientes enfadado porque tu hermano lleva quince minutos jugando con tu juguete favorito? Entiendo que no te parezca justo pero nosotros no pegamos a nadie para solucionar problemas porque esto hace más daño a todos y no hace que consigas el juguete.
  4. CONSECUENCIAS si fuera necesario. Este es un caso opcional porque probablemente tu niño de alta sensibilidad ya es consciente de lo que su acción supone y no necesita ningún tipo de sanción. Pero puede ocurrir que si el hecho involucra a más personas, sea necesario establecer una consecuencia a la acción para educar en grupo. Ojo que hablamos de consecuencias, nunca de castigos o pegar al niño. Debemos elegir actividades directamente relacionadas con la acción, por ejemplo: recoger el cuarto si la acción está relacionada con el desorden, ayudar a recomponer algo que han roto, asumir una conversación de perdón con alguien a quien dañaron. No tiene sentido dejar a un niño sin postre por algo que no tiene nada que ver con la comida. Esto no.
  5. ESTRATEGIAS DE FUTURO. Veamos una oportunidad para aprender, sea en la escuela o en la casa y busquemos alternativas para resolver el conflicto y evitar que se repita. En el caso anterior del juguete, por ejemplo, podemos pactar pedir ayuda a un adulto cuando el niño esté muy nervioso y tenga ganas de pegar, vamos a establecer turnos para compartir el juguete, vamos a buscar una forma de juego colaborativa donde todos disfrutemos de ese juguete… etc.

Aunque los niños de alta sensibilidad se autorregulan mejor conforme cumplen años, en un inicio es crucial la intervención del adulto como acompañante. Son niños capaces de pensar en las consecuencias y son más precavidos que el resto con sus acciones y palabras. No obstante ¡son niños!

Y tú ¿cómo lidias los días con tu pequeño? Haznos saber qué te preocupa en la educación de tu niño de alta sensibilidad y estaremos encantadas de proporcionarte material ajustado a tus necesidades.

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