Crianza

Cómo dejar de gritar a tu hijo

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¿Cansado de gritar en casa?

Ningún padre quiere gritar a su hijo. Pero lo hacemos. Algunas personas no gritan nunca, son personas templadas que no quieren discutir y, sin embargo, sí que levantan la voz a sus hijos. Si te sientes identificado y te gustaría saber cómo evitarlo, hoy te traigo un video sobre el tema.

¿Por qué gritamos a los niños?

No se te ocurriría gritarle a un adulto torpe al que se le cae un vaso. Tampoco a un cliente que se manche o a un amigo que camine lento por la calle. Pero a tu hijo sí. Parece que un niño puede soportar cualquier decibelio y a veces, muy injustificadamente, pensamos ¡él también me habla a gritos! Pero que el niño no sepa aún comunicarse con propiedad o gestionar sus emociones no te da vía libre para dispararle las tuyas.

Un niño no ‘te hace gritar‘, el grito sale de tu propia garganta y se proyecta sobre su fragilidad y sobre tu propio sentimiento de culpa. La realidad es que gritar no elimina el estrés ni es una terapia frente a nada. Olvídate de las películas donde romper, pegar y gritar hacen libres a los protagonistas. Cuando gritamos, ponemos en evidencia nuestros desajustes físicos y emocionales: falta de descanso, mala alimentación, insatisfacción personal, altas expectativas, patrones de vergüenza adquiridos… en general, a los gritos les ronda el temor de no ser buen padre y de estar practicando la crianza equivocada: Lo estoy haciendo mal, el niño no me hace caso y no sé cómo hacer para que se comporte como quiero.

Pero en el video te cuento una obviedad:

Cuanto más luches mentalmente por la diferencia entre lo que hay y lo que quisieras, más sufres y ¡menos solucionas!

Pulsa sobre el video para visualizarlo

El niño que recibe los gritos puede desarrollar una baja autoestima, considerando que, si en el lugar donde es más amado lo tratan a gritos, no merece un trato mejor fuera de casa. Con ello, en un futuro, tendremos un niño con dificultades para hacerse respetar, imponer límites o mostrar sus sentimientos. La otra cara de la moneda es el niño que hereda esta forma violenta de conducta y de forma continuada grita a los suyos. Son muchos los que coinciden en decir que ‘si le gritas mucho, se acostumbra‘, pero no estoy de acuerdo. El grito nunca genera calma, nunca nos deja imperturbables. Aunque no haya una reacción exagerada, hay una respuesta estresante oculta dentro del niño (y del adulto). El niño no se acostumbra, lo interioriza como patrón de conducta.

¿Cómo evitar gritar en casa?

¡O al menos reducirlos! Tengo que decir que mientras escribo este artículo, mi hija mayor preguntaba de qué iba. Su respuesta, sincera como ella sola ha sido: pero tú también gritas (y yo con cara de póker) ¡Sí! Pero me impongo acciones para reducir los gritos al mínimo y hablar como ellos merecen. El otro día me decía Mamá, ¡hace como millones de días que no gritas! pero otros días, no presto atención a lo que tengo dentro y lo proyecto fuera. Días de dragones.

Así que te propongo una estrategia para antes, durante y después de la situación de conflicto:

  • ANTES: Practica meditación. Porque está demostrado científicamente que la meditación, a largo plazo, disminuye la excesiva activación de la amígdala. Cinco, diez, quince minutos al día… ¡Una hora sería ideal!
  • DURANTE: Pon en marcha la ley de los 5 segundos de Mel Robbins (Puedes ver un video subtitulado en español aquí). Una técnica de lo más simple para ser proactivo en tu vida pero te aseguro que funciona igual de bien para frenar las reacciones animales.
  • DESPUÉS: Observa con objetividad qué te hizo alterarte. Si eres honesto contigo mismo, comprenderás que la razón está en ti y no fuera. Aun cuando tu hijo haya hecho algo que no dependía de ti, la ira nació de ti. De tu miedo, tus apegos, tus expectativas, tu agotamiento, tu ansiedad, tu soledad… Esa parte ruin que nadie quiere de compañía se alimenta con los gritos que salen de tu boca ¿la ponemos a dieta?

Siempre hay una manera de actuar con calma.

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4 comentarios sobre “Cómo dejar de gritar a tu hijo

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