Crianza

Expectativas vs. realidad en la maternidad

Mamá, reduce tus expectativas para criar en calma

Este parece el título de un meme digital y es que solemos hacer sorna con lo mucho que difieren la una de la otra. ¿Engrandecemos nuestras expectativas o nos decepciona la realidad? Probablemente exista tanto de lo uno como de lo otro pero ambos ocurren por nuestra actitud ante los hechos: engrandecer algo o sentir decepción por ello es un posicionamiento hacia algo que en sí es neutro. Cuando pensamos en nuestra primera experiencia sexual somos incapaces de narrarla como un hecho objetivo y de afrontarla como tal. Hemos generado tal discurso a nivel de expectativas, que cualquier cosa podría quebrantar el momento e impedir que la realidad coincida con ellas. Lo que sigue es una profusa decepción porque nuestras idílica versión no se parece ¡ni remotamente! a cómo suceden las cosas. ¿Te suena esto a la idea que tenías sobre un bebé?

Imagino que tú y yo no somos tan distintas y presumo que también tienes una pila de libros por leer, vistes ropa con manchas de pintura para dedos, no sabes cuándo fue la última cena con velas de tu vida y no encuentras ni una buena foto donde toda la familia estéis bien. Imagino que también has cogido el teléfono con el hombro mientras planchabas y pese a haber leído cientos de recetas, les has puesto platos que parecen lanzados con escopeta. En esta semana uno de mis mellizos volcó el contenido del orinal sobre la alfombra del salón y la otra hizo caca en mi almohada. Estupendo.

Hacemos continuamente planes, no solo sobre cómo ocurrirán las cosas, sino sobre cómo queremos que ocurran, volcando nuestro contenido emocional a un hecho que en sí es neutral. Como además nuestra mente entiende como real lo que genera, esto crea un conflicto interno porque a veces las coincidencias son mínimas y lo que ocurre no se parece en nada a lo que deseábamos que ocurriera. La maternidad no escapa de nuestras expectativas y generamos idilios desde el embarazo hasta la crianza pasando por el parto. Desde que volvió a estar en auge la maternidad más ‘natural’, se espera un parto sin intervención médica, en el agua con suerte, una lactancia prolongada y un apego tranquilizador de titanes. Para algunas madres es devastador verse con una baja por embarazo de alto riesgo, una cesárea como una entrada de garaje o una mastitis de caballo. O aún más prolongado: un hijo que llora por todo a todas horas o que no tiene un minuto de descanso físico.

¿De dónde vienen las expectativas?

Son muchos los factores externos que nos hacen construir expectativas y miedos. Por ejemplo nuestros canales de información. Cuando nos desprotegemos y dejamos entrar cualquier cosa en nuestra vida (videos, revistas, personas tóxicas), vamos coartando nuestra libertad. Nos hacemos menos libres e intuitivas a causa de los temores y las expectativas. Aunque no sean reales o nos sean muy ajenos, como la prensa amarilla internacional o el guion de una película del Festival de Cannes. Hacer todo tan nuestro nos hace vivir en todos sitios menos en nuestra propia vida. Si nunca hubieras visto una película con madres o un recorte de revista, tu maternidad sería MUY distinta. O si nunca hubieras abierto Pinterest. Pero estamos condicionadas.

Desde que no veo las noticias, por ejemplo, tengo menos prejuicios y desconfío menos de las personas. Llámalo ingenuidad, pero tengo paciencia por saber quién se acerca a mí, cuál es su deseo y a qué nos llevará el contacto sin tener expectativas ni sospechas. Si sufro un desengaño, lo vivo una única vez, si desconfías lo sufres dos veces: cuando lo pronosticas y cuando ocurre. Igual sucede con la maternidad: imagina un día señalado, tu cumpleaños por ejemplo. Tienes expectativas de un día de cine, un hito con fotos familiares, comida compartida, regalos y atención. Después te encuentras con una catástrofe y sufres doblemente. Sin expectativas, tan solo tendrías un día impredecible que puedes recuperar al levantarte.

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Fotografía de https://www.neworleansmomsblog.com

¿Cómo reducir las expectativas?

Tu opción más sana es la de establecer una crianza sin expectativas. Una forma de relacionarte con tus hijos desde la intuición y no desde el aprendizaje de otras propuestas de paternidad. Leer libros de paternidad es genial, ver videos, mirar fotos, compartir experiencias con otras mamás… pero sé responsable con tus pensamientos.

Las otras personas no son tú y tu crianza aún no se ha patentado. Estás en vías de conocer la mejor manera de relacionarte con tu hijo. Te va a llevar años pero lo haces bien y lo haces poco a poco. Nadie puede sustituir tu lugar y tu hijo no lo desearía. Abraza lo que tienes porque, aunque impredecible y desastroso, tiene el don de lo genuino, lo que solo tú desde tu casita con tu cuerpo y conocimiento puedes crear. No sientas la necesidad de compartir lo que haces, no sientas la necesidad de exhibir o exponer vuestras actividades familiares. No tienes que demostrar quién eres ni responder a un papel de madre.

Eres una madre extraordinaria y esto no es una expectativa, es una realidad.

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4 comentarios sobre “Expectativas vs. realidad en la maternidad

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