Minimalismo

Sin Facebook, sin Twitter, sin WhatsApp

sin facebook

Ahora vivo sin Facebook, sin Twitter, sin WhatsApp y, aunque sigo comunicada, me siento más libre aun sin haber perdido nada. Si me conoces, sabes que llevo más de un año sin WhatsApp y no me arrepiento ni un solo día de haberlo hecho. Superados los enojos iniciales de quienes creían que estaban siendo bloqueados o a los que no contestaba intencionadamente (gente que no me conocía bien, debo decir), gané tiempo de juego con mis hijos, de conversación con mi marido, tiempo de lectura para mí, cociné más y mejor y dejé de usar internet en exteriores a excepción de los mapas. Ahora voy a la calle “desenchufada” y salvo que vengas a hablarme o me hagas una llamada, nadie puede interrumpir el sonido de las ruedas cuesta abajo o las colas para el columpio.

Fue una decisión que tomé yo y que repercutió a toda mi familia. Empecé por silenciarlo y acabé por cerrar mi cuenta.

El mes de julio es un mes en el que tomo muchas decisiones, tal vez porque cumplo años y hago revisión. O porque me envalentono con la vitamina D. Así que empecé por silenciar las redes sociales en el móvil hace tiempo. Después desactivé las notificaciones. Después dejé de seguir a mucha gente. Después quité el icono de la pantalla principal. Y finalmente vi que era el momento de cerrar dos de ellas, Facebook y Twitter.

Vivir sin Facebook

No es que fuera una gran usuaria de Facebook, ciertamente. Había ido perdiendo la fiebre de forma paulatina y cada vez me conectaba menos y publicaba menos. No obstante, esta es una red que nos crea una verdadera obligación. Nos sentimos obligados a mantenerla por varias razones:

  1. Porque es una base de contactos siempre disponibles.
  2. Porque es un medio de promoción para tu negocio.
  3. Porque puedes hacer invitaciones a eventos de forma multitudinaria.
  4. Porque puedes compartir abiertamente archivos, enlaces, fotos y demás cosas buenas (o terribles, según tu empeño)
  5. Porque es una forma de estar conectado a los demás.

Estos días atrás comencé a ver cuánto de verdad había en estas afirmaciones para ver si podía deshacerme de Facebook porque había algo muy incómodo para mí: hay demasiado movimiento de demasiada gente.

  1. Con respecto a los contactos, sé que es bastante sencillo conseguir el contacto de la persona que buscas con un poco de interés. Gracias a la web he podido contactar y entrevistar a personas que admiro y localizarlas no me ha llevado un gran esfuerzo ni me ha costado dinero. Lo bueno de la red es su accesibilidad. Más bien al contrario, tenía contactos que no deseaba y que incluso desconocía.
  2. Una de las razones para mantener mi cuenta era la promoción que podía hacer de mi trabajo como artista y como creadora de Mamá Valiente. Facebook me permitía invitar a la gente a las exposiciones y enlazar mis artículos para compartirlos de forma más o menos masiva. Vencer esta creencia fue la más difícil pero llegué a dos conclusiones principales. La primera es que el trabajo de difusión de mis obras ya lo hace mi galerista, que sí tiene Facebook y otras redes. Para invitar a mis amigos, puedo llamarlos. La segunda es que Facebook da el efecto óptico de que el triunfo de flujo de visitas a tu blog se genera desde su plataforma. Pero yo no escribo para Facebook, sino para Mamá Valiente. Las personas que llegan al blog lo hacen escribiendo su necesidad en Google. Mi trabajo está en editar correctamente los artículos, trabajar el SEO y hacerlos lo suficientemente interesantes como para que quieras leer más.

    Pero si pierdo el tiempo en redes, escribo menos y se empobrecen los artículos. Asumí que si alguien quería compartirlo, saldría de ellos. Igual que yo lo hacía, sin presión. No me gustan los pop-ups (te prometo que solo usaré uno cuando haya algo increíble que regalarte), no me gustan los videos que empiezan por ‘suscríbete a mi canal y dale al like‘ antes siquiera de decir dos frases, no me gustan los imperativos de desconocidos como COMPARTE si no siento que merece la pena compartirlo. Y desde el minimalismo decidí que lo que no quiero para mí, no lo quiero para nadie.

  3. Pasé meses deslizando el dedo sobre los eventos multitudinarios. Dejé de asistir a las inauguraciones después de no perderme una. Ahora solo voy a aquellas cosas que de verdad me apetecen y coinciden con un tiempo y un espacio favorables. Se acabó para mí esas frustrantes noches de meter el carro gemelar en una estrecha galería e intentar disimular que ninguno de mis hijos quería estar allí viendo instalaciones.
  4. Sigo usando el correo para enviar cosas interesantes. También uso los SMS. Y el correo postal de toda la vida.
  5. Y sobre todo llamo. No digo que las redes sean una mala forma de estar conectados a los demás pero para mí son insuficientes. La sobre información y la sobre estimulación no compensan mi atención. Me dispersan y me cuentan poco sobre los demás. Para conocerlos tengo que verlos y con suerte visitar sus casas.

No avisé de que quitaría Facebook así que algunos amigos se preguntaron si los bloqueé cuando fueron a etiquetarme. Simplemente me fui sin hacer ruido porque de hecho me iba por el ruido. Por cierto, Facebook me mandó este escueto mensaje. Sin logos ni arabescos:

Si seguías mis publicaciones por Facebook, puedes suscribirte al blog desde aplicaciones como Feedly o simplemente pasarte cuando tengas un hueco y quieras. Puedes suscribirte desde la parte derecha del blog para que los artículos lleguen a tu buzón.

Vivir sin Twitter

Twitter es una red que se me queda muy corta. La usaba simplemente para dar difusión y estar al día de algunas personas increíbles. Pero sigo atenta a ellos y he recuperado el tiempo invertido en tweets. Sé que todo esto se puede programar pero… vivo solo una vida.

Mi principal problema con las redes es que está en mí la disposición de contestar. Si me has escrito alguna vez (puedes hacer cuando quieras aquí), sabes que contesto siempre y con bastante rapidez. Siempre que esté dentro de mis posibilidades, soy incapaz de negar una ayuda, contestar una duda o simplemente decir ‘hola’. Esto no es BlackMirror, hay gente detrás de los unos y los ceros y me parece injusto que finjamos que no oímos.

Tengo Instagram porque soy una aprendiz viso-espacial, las imágenes me pueden y me expreso a través de ellas. Sigo a muy poquitos, no lo tomes como algo personal.

Gracias por entenderme bien, esta sigue siendo tu casa siempre.

 

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11 comentarios sobre “Sin Facebook, sin Twitter, sin WhatsApp

  1. Buenos días Bea: me parece estupendo tus desconexiones, hace un montón de tiempo que no consulto Facebook pero creia que era muy difícil borrarte, aunque es a la única red que estoy suscrita para mí no tiene mayor interés… Uf, me olvidaba del washap.
    Un abrazo muy cariñoso.

    1. Hola Rosa María. En un tutorial vi que facebook te mandaba enlaces para que no te fueras, con fotos de tus amigos diciendo ‘mengano te va a echar de menos’. Pero no recibí nada de eso. Se cerró y punto. A veces las cosas son más fáciles de lo que nos imaginamos. Abrazos.

  2. Buenas tardes Bea,
    En primer lugar enhorabuena por mamavaliente, me encanta leerte, me aporta mucho en mi día a dia. Yo no tengo ni Facebook ni Twitter ni instagram, y respecto a WhatsApp, llevo dos años que en vacaciones lo desinstalo de mi teléfono y después de un mes cuando lo conecto, me doy cuenta de que “no me he perdido nada”.
    Igual este año es el definitivo y ya no lo vuelvo a instalar…
    Gracias

  3. Me siento super identificada, es mi sueño cerrar redes, pero desafortunadamente mi empresa me obliga (soy la jefa). A mi me encantan tus post porque son sinceros, me hartan esos “te tengo un regalo, suscribete para obtenerlo”, se sienten taaaaaan fingidos. Yo te leo siempre que puedo.

    1. Jajaja, lo que me reí. Yo misma pico con esos ‘regalos’ porque me emociono con las oportunidades. Pero no quiero que tengáis una casa en la que sois pescadas con caña. Gracias por leerme y por dejarme tan bonitas palabras, las aprecio mucho.

  4. Hola Bea!
    Hace dos días estando de vacaciones tuve una diferencia familiar que me molestó muchísimo, tanto que en ese mismo momento me fui a mi móvil y quite el icono de Facebook y Snapchat pensando que no era posible vivir atada a la red, ya lo había pensado hace mucho tiempo pero pensaba en dejar de leerte a ti por ejemplo, pero que paso? Que precisó en ese momento que deje el Facebook me llega un email con tu artículo, fue como algo divino te lo juro porque me gusta mucho tus publicaciones.
    Gracias Por seguir aquí, creo que mi camino al minimalismo aunque en pequeños pasos va por muy buen camino gracias a ti.
    Un abrazo.

    1. (Qué bonito tu nombre) ¡Tenemos sincronía! Ya ves que puedes seguir leyendo lo que te interese con las suscripciones (en la actualidad podéis suscribiros a dos lineas de correo de Mamá Valiente, una con los artículos y otra con textos privados). Me alegra que sigas firme en tu camino minimalista porque seguro que te aporta felicidad, se ve en la intensidad con la que escribes.
      Te abrazo, gracias por tus palabras.

  5. Buenos días Bea
    aquí tienes a una en in proceso de dejar sin teléfono .
    las redes sociales Fb desistalado privativace las fotos y estoy en el camino de bajarlas todas y cerrarlo ,pero claro tengo recuerdos de esos veranos de esas dedicatorias a mis hijos en sus cumpleaños y bueno esta hay sin más.
    instagram que perfecta es la vida y el mundo atraves de los ojos de Instagram casas nórdicas perfectas que cuando me decidí a decorar el salón lo hice Rústico industrial y que decir de las comidas me parece de lo más egocéntrico tomar una foto a la comida del restaurante que vas y publicarla, los cuerpos perfectos quedo cerrada for ever.

    Y whapsat mi dolor de cabeza 3 grupos de mami x cada niño el grupo de la empresa y así .
    mi solucion
    una vez llego a casa quíto los datos y voy diciendo en el trabajo en es que los mensajes en casa no les escucho mejor si algo me llaman.
    pues corte total nadie me llama saben que estoy en casa con los niños y ocupada y que ya salí de mi jornada laboral.
    y cuando tengo par días pongo Off line un jefe puso “cerrado por vacaciones”

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