Minimalismo

Limpieza facial sin residuos, sin tóxicos y sencilla

limpieza facial

Mi búsqueda sobre cómo hacer una limpieza facial diaria sin complicarme la vida comenzó con Grace Kelly. En su biografía redactada por Donad Spoto (fabulosa) se citaba aquella vez que le preguntaron qué rutina de limpieza seguía para estar tan perfecta. Ella dijo que simplemente se lavaba la cara con agua y jabón.

¿Cómo iba a lavarme la cara solo con agua y jabón? Mi cara por entonces era un caos. Acusaba acné quístico desde la adolescencia, puntos negros, piel grasa… Cada mañana me levantaba con la sensación de estar bañada en aceite y el maquillaje no duraba nada sin derretirse o quedarse pegado a la pantalla del móvil.

Mi camino minimalista me llevó a practicar la sencillez en todo ámbito, incluida la alimentación: cuando dejé de tomar cosas innecesarias como azúcar blanco, leche o grasa animal, todo cambió. El acné desapareció cuando además de todo esto, libré a mi cara de los productos tóxicos de higiene personal y opté por una limpieza facial sencilla y respetuosa.

Mi rutina de limpieza facial

Cuando dejé ir los productos químicos en mi piel como perfumes, maquillaje de ingredientes impronunciables, tónicos, toallitas desmaquillantes desechables o cremas exfoliantes abrasivas, mi piel estaba tan agradecida que no pedía nada. Recuerdo que hasta recién casada me maquillaba para ‘disimular’ todo lo que mi cara quería decirme. Te prometo que ya salgo a la calle sin maquillar, todo está bien, mi piel respira. Y la lavo simplemente con agua y con jabón neutro (te pillé, Grace Kelly). Ahora uso a diario una esponja konjac que ni siquiera necesita jabón.

Cuando me maquillo, uso maquillaje vegano lo más respetuoso que encuentro, pero aún así, es tapar la cara, así que después toca desmaquillar y exfoliar. Para desmaquillar uso toallitas de algodón orgánico certificado. Antes usaba paños de microfibra, que son igualmente efectivos, pero su producción y sus tintes no son tan ideales. Un maquillaje poco agresivo se va solo con agua pero también puedes usar aceites en crudo. Yo uso de sésamo (tienes el de oliva, almendras, coco, lino… etc.).

¿Y para exfoliar? La propia esponja konjac es exfoliante así que solo cada mucho tiempo me exfolio en profundidad. Para entonces uso una esponja de luffa y una mezcla de bicarbonato y agua. Compré una luffa grande en Biocultura Sevilla y corté uno de los extremos, más pequeño y manejable para la cara. Solo tengo que humedecerlo y frotarlo para exfoliar. Después lo dejo secar y está como nueva.

Como dato, también ocasionalmente me cepillo la cara en seco con el cepillo en seco para el cuerpo.

He invitado a mi amigo Salva, de Ecoplatea, para que nos hable del por qué elegir una limpieza facial sin residuos ni tóxicos y cómo hacerlo correctamente. Mi konjac, el jabón y las toallitas son de Ecoplatea pero no recibo beneficio de sus ventas: tan solo quiero que conozcas otra forma de hacer las cosas, una forma que me da paz y tranquilidad. Os dejo con las explicaciones de Salva:

konjac

Esponja Konjac

En primer lugar ¿qué es el konjac? Pues bien, se trata de una planta que viene usándose desde hace más de 1.500 años en ciertos países asiáticos, tanto en medicina, como en la cocina o para el cuidado de la piel.

Las esponjas de konjac son un producto 100% natural y biodegradable. Se elaboran a partir de las fibras vegetales que se extraen de las raíces de dicha planta. Y presentan multitud de propiedades y beneficios para tu piel:

  • Limpian la piel sin necesidad de jabón.
  • Exfolian la piel de forma suave, sin dañar su capa protectora.
  • Eliminan las células muertas.
  • Neutralizan la suciedad y el sebo de la piel.
  • Regulan el pH natural de la piel.
  • Eliminan los puntos negros, purifican la piel y además aportan un efecto peeling calmante.
  • Hidratan la piel del rostro de una forma natural.

En definitiva, gracias a su triple acción (limpieza, exfoliación e hidratación) no necesitas usar cremas ni exfoliantes, con el consiguiente ahorro para tu bolsillo y reducción de residuos generados.

Además, existe un tipo de esponja para cada tipo de piel:

  • Esponja konjac Natural. Apta para todo tipo de pieles.
  • Esponja konjac Carbón de Bambú. Para pieles jóvenes con acné y pieles mixtas o grasas.
  • Esponja konjac Cúrcuma. Recomendada para pieles maduras o con manchas.
  • Esponja konjac Té verde. Para pieles sensibles o deshidratadas.

¿Cómo uso mi esponja Konjac?

Si nunca has empleado una esponja konjac, lo primero que llama la atención cuando la tocas es lo dura, áspera y rugosa que es. Cuando la humedeces en agua se reblandece y adquiere un tacto suave. Sus fibras naturales presentan una alta capacidad para absorber el agua, que irán liberando de forma gradual sobre tu piel mientras la usas.

Por ello, es muy importante humedecerla con agua templada hasta que se reblandezca y quede bien empapada antes de usarla. ¡Nunca la uses en seco!

Después, solo te queda aplicarla sobre tu rostro o cuerpo mediante ligeros movimientos circulares. Así, conseguirás realizar una limpieza profunda de tu piel y eliminar las células muertas.

Debido a que exfolia de una forma muy suave, la puedes usar incluso diariamente.

Cuando quieras eliminar restos de maquillaje y realizar una limpieza más profunda puedes incluso empapar la esponja con tu agua micelar. Si bien, no es algo 100% necesario, ya que mojándola solo con agua obtendrás buenos resultados.

Recomendaciones para una conservación óptima de tu esponja

La durabilidad de una esponja Konjac es de unos 3 meses. Si sigues estas sencillas pautas conseguirás que tu esponja mantenga sus propiedades óptimas hasta el final de su vida útil:

  • Tras cada uso, enjuágala con abundante agua, escúrrela y la dejas secar al aire en un lugar seco y bien ventilado.
  • De vez en cuando, sumérgela en agua hirviendo. De esta forma, la desinfectaras, eliminando las posibles bacterias que hayan podido depositarse en ella.
  • Si no vas a usar tu esponja durante un tiempo, guárdala en la nevera (una vez limpia y seca). De esta forma se conservarán sus propiedades óptimas.

toallitas

Toallitas de algodón certificado

Si buscas una alternativa medio ambientalmente sostenible a las toallitas húmedas desechables y a los discos desmaquillantes de un solo uso, lo siguiente te interesa. Cada una de las toallitas que ha utilizado Bea para su limpieza facial equivale al uso de 200 discos desmaquillantes de usar y tirar.

Al estar elaboradas de forma artesanal con algodón orgánico con certificado GOTS no se utilizan productos tóxicos para su elaboración. Este algodón no ha sido tratado con cloro ni con otros blanqueantes -productos agresivos para la piel y que generan un residuo tóxico para el medioambiente-.

Un certificado GOTS nos da la garantía de que para su obtención se han seguido unos requisitos claros para cuidar el medio ambiente a lo largo de toda la cadena productiva. Por ejemplo, el algodón se cultiva sin usar pesticidas ni insecticidas tóxicos.

Por todo ello, las toallitas al degradarse solo van a aportar nutrientes a la tierra. Si haces compost, ¡serán un buen ingrediente para utilizar tras su vida útil!

Recomendaciones sobre la conservación de las toallitas

Aquí van unas recomendaciones para que tu toallita se encuentre en las mejores condiciones de uso durante el mayor tiempo posible:

  • En primer lugar y por higiene, es recomendable que laves tu toallita antes de su primer uso.
  • A posteriori, para una mayor durabilidad de la toallita:
    • Enjuágala a mano tras cada uso. Para ello, te valdrá con un jabón neutro.
    • Es importante que tras enjuagarla la dejes secar bien antes de volver a usarla. Es preferible un secado al aire libre, así que necesitaras en torno a unas tres toallitas para tu limpieza semanal. Con este número darás tiempo a que las toallitas se sequen correctamente antes de su nuevo uso.
    • Si quieres realizar un lavado más profundo de tus toallitas:
      • La temperatura máxima de lavado ha de ser de 30º
      • Nunca utilices lejía ni suavizante para su limpieza.

Jabón neutro

Si no te gusta generar residuos de envases, la opción de la tradicional pastilla de jabón es la mejor alternativa. Ya que se reduce el impacto ambiental generado por el embalaje del producto. Además, el jabón que utiliza Bea no contiene ingredientes tóxicos para tu salud o el medio ambiente. Para su elaboración solo se han empleado ingredientes con certificado bio.

Siempre que vayas a adquirir una pastilla de jabón, aunque sea en esa feria artesanal que tan buena pinta eco tiene todo, verifica y comprueba que realmente carece de ingredientes que puedan ser perjudiciales para tu salud y/o el medio ambiente.

Si es la primera vez que usas un jabón o champú libre de ingredientes perjudiciales, es probable que las primeras veces no obtengas los resultados deseados. Esto es debido a que los champús convencionales han saturado tu cabello de residuos. E incluso tu cuero cabelludo puede llegar a irritarse o a generar más grasas para protegerse. Si te sucede esto, es recomendable que las primeras semanas realices un paso gradual entre el champú convencional y el saludable. Ya sea alternando su uso o mezclando ambos y reduciendo progresivamente la cantidad del convencional. ¡Pero tranquila! Pasado este periodo de penitencia por exponer a tu organismo a ingredientes que lo perjudican, veras como tu cabello adquiere una suavidad, brillo y volumen como siempre habías deseado.

***

¡Gracias Salva por tanta información!

Y tú ¿cómo simplificas la limpieza de tu cara? Salva estará cada mes con nosotros en una colaboración con Ecoplatea. Si te preocupa cualquier tema sobre tóxicos y cuidado de la piel ¡no dudes en lanzar tu pregunta!

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9 comentarios sobre “Limpieza facial sin residuos, sin tóxicos y sencilla

  1. Buenos días Bea: !me alegro muchísimo de tu vuelta!.
    Gracias txikitxu por tus artículos, ! lo que estoy aprendiendo a mis 75 años!. La verdad es que nunca he sido de maquillarme mucho, pero tomo nota, (también es cierto que con un poco de reserva) de todas estas novedades. Estoy casi segura que dentro de poco al humilde estropajo de esparto con el que mi ama me frotaba las rodillas cuando llegaba a casa después de estar jugando en la calle, le van a encontrar multitud de propiedades.
    Un abrazo muy cariñoso.

  2. Hola. Yo me lavo la cara solo con agua y cuando me maquillo me desmaquillo con agua tibia y unas gotitas de jabon neutro. Me funciona muy bien. A veces me hago masajes con aceite de oliva y despues enjuago con agua y seco con toalla. se me queda super suave . Saludos

  3. ¡Hola Bea! No conocía la esponja konjac y tras probarla unos días estoy requeteencantada. Que sepas que me gustó mucho la página de ecoplatea, así que la pedí ahí, junto con varios productos de Matarrania (soy super fan de esta marca) y esponjas lufas (en mi casa nunca faltan). Y hoy ya he hecho mi segundo pedido. Les escribí para decirles que me había encantado el packaging, la presentación, los detallitos de regalo…, Miminalista, sencillo y precioso. Además de la enorme calidad de los productos. ¡Parece que me den comisión! Jajaja…, pero no, cuando algo me gusta, lo proclamo a los cuatro vientos 🙂

    1. Me alegro tanto, Paloma. Me consta que les hizo muy felices tu mensaje. Como dices, no se trata de vender, sino de hablar de cosas buenas. ¿Acaso podemos quejarnos de lo que nos disgusta y no promocionar lo que encaja con la vida que queremos? Creo que para que todos empecemos a cambiar, necesitamos ofrecer soluciones. Y Ecoplatea tiene muchas. Gracias, amiga.

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