Altas Capacidades

Cómo saber si mi bebé es Altas Capacidades

bebé es altas capacidades

¿Te has preguntado alguna vez si tu bebé es Altas Capacidades? Si no sabes a qué me refiero, tal vez conozcas el ya casi desterrado término ‘superdotado’. Las Altas Capacidades son una potencialidad por la que el individuo aprende con mayor facilidad y rapidez. Esto supone que ningún niño nace siendo excelente, sino que algunos tienen una mayor facilidad para alcanzar la excelencia y el talento si se potencia su rendimiento. Del 2% de población que se estimaba como ‘superdotado’, pasamos al 3-5%. En la actualidad los expertos hablan de un 10% de niños con un rendimiento superior a la media.

Lamentablemente, el mundo sufre de un grave infradiagnóstico en las aulas debido al desconocimiento de lo que son las altas capacidades. Esto hace que grandes talentos acaben perdiéndose mientras muchos siguen obcecados en los test de CI o en el cliché de niño con alta calificación en lengua y matemáticas. Es por ello que resulta necesario conocer algunas señales que podrían ayudarnos a detectar las altas capacidades en nuestros hijos. Sin la atención adecuada, podemos encontrarnos con desastres como fracaso escolar, problemas emocionales (depresión, anorexia…) o de relación.

En España, la normativa cumple con un test de altas capacidades a partir de los 5-6 años (el paso de infantil a primaria). Sin embargo, es posible obtener un diagnóstico a los 3 años con profesional especializado.

Si tu bebé tiene de 0 a 3 años, también hay señales que pueden ayudarte a prestar atención en sus necesidades específicas presentes y futuras. Y de eso vamos a hablar hoy.

¿De qué sirve saber que tu bebé es altas capacidades?

Antes de hablar del cómo, hablemos del por qué. Para prestar atención a las capacidades de tu hijo, no es obligatorio obtener su puntuación de cociente intelectual (CI) a través de un test psicométrico. Aunque algunos son fantásticas herramientas para la detección, estos test no son la respuesta definitiva a la capacidad de nuestros hijos. Tú mejor que nadie podrás decir que tu hijo no es un número y que el famoso número de 130 no es una exacta barrera entre los dotados y los no dotados. Entre otras cosas, porque no todos los días del niño son iguales (los muy sensibles pueden bloquearse ante este tipo de pruebas), porque no todos los niños destacan en toda materia -incluidas las no medidas en los test-, y porque las altas capacidades varían con el tiempo. El resumen de los expertos es que el niño con altas capacidades no tiene una dotación homogénea ni estática. No son todos iguales ni son siempre iguales.

Dicho esto, conocer si nuestro hijo se atiene a los rasgos de un niño con altas capacidades (AACC), nos conmina a propiciarle una educación ajustada a su velocidad de aprendizaje. Nos invita a estar más atentos a sus necesidades emocionales (que son superlativas). A buscar la ayuda externa necesaria. A ponerlo en conocimiento del profesorado creando una red o sostén apropiada para su felicidad y a comprender por qué se comporta así y de dónde proceden sus demandas.

Sin embargo, tener un ‘certificado’ o un resultado de los test señalados arriba, tan solo será preciso si deseas que tu hijo participe en programas específicos para las altas capacidades. O si en su centro no están bien informados y necesitan el famoso ‘justificante’. Para criar a un hijo feliz con una educación a su medida no necesitarás un número. Y sé que entiendes por dónde voy. A veces, claro está, es necesario enseñar un papel para que te escuchen.

Javier Tourón, una eminencia española en las Altas Capacidades, repite el mantra ‘El talento que no se cultiva se pierde’. Y es tan acertado que creí oportuno ofrecer una batería de señales a los padres para que no dejen de cultivar aquel potencial de ‘llegar a ser’. Si tu hijo tiene altas capacidades, tiene la fortuna de poder ‘llegar a ser’ aquello que quiera, con las herramientas necesarias y un afecto a la altura de lo que todo niño merece.

¿Qué rasgos tiene un bebé de altas capacidades?

  • PRECOCIDAD MOTORA. Aunque no todos y no en todos los aspectos, es reseñable la precocidad de los niños dotados a nivel motor. Abundan aquellos que andan antes del año de vida (alrededor de los 9 meses ya andan sin ayuda paterna). Estos niños ya están con los ojos bien abiertos en el paritorio. Y algunos levantan la cabeza con fuerza el primer día de vida. Es frecuente que quieran estar erguidos y detesten estar tumbados sin visibilidad. La sensación es la de un niño que no quiere perderse detalle de lo que ocurre.
  • DISINCRONÍA FÍSICA. Llamamos disincronía a un desajuste entre la edad cronológica del niño y la edad mental. Según lo que nombramos arriba, ocurre que un niño puede desear hacer movimientos que el cuerpo de bebé aún no le permite. Esto genera una gran frustración en el bebé que no puede llevar a cabo sus ideas. Son los niños que quieren permanecer de pie cuando su columna aún no lo permite, mantener la cabeza levantada o desplazarse. Es importante que empatices con este desajuste porque sus llantos o gritos no son un capricho sino una frustración que merece que comprendas.
  • PRECOCIDAD ORAL. Ocurre lo mismo. No existe un patrón y no todos los niños destacan aquí, pero también es frecuente encontrar a niños con una oralidad extraordinaria antes de entrar a la etapa infantil. Algunos niños con alta capacidad son capaces de elaborar frases con sujeto y predicado con un año de vida. Y poseen un enorme vocabulario. Sorprende sobre todo las expresiones y vocabulario que atienden al mundo emocional, por lo que son muy buenos expresando sentimientos.
  • CREATIVIDAD. Pese a la heterogeneidad de los niños con altas capacidades, la creatividad es un rasgo común. Y aparece también en los primeros años de vida. Se puede observar en la forma de resolver problemas como sacar un juguete de un sitio comprometido. O de conseguir algo que desea. También en las construcciones en el juego: Son niños que sorprenden creando simetrías, agrupaciones por colores, tamaños o formas, arquitecturas en equilibrio… etc.
  • SON BEBÉS ALTO DEMANDANTES. El término alta demanda encaja muy bien con algunos niños de altas capacidades. Son niños que necesitan contacto continuo y estimulación continua. Si toman pecho, tendrán una alta demanda de este.
  • GRAN PODER DE CONCENTRACIÓN. Estos niños pueden confundirse con todo lo contrario y tener imagen de seres distraídos. Ya son múltiples los casos que he observado de falso diagnóstico de TDAH en niños de altas capacidades. Estos niños tienen una motivación intrínseca muy grande: saben lo que quieren muy bien. Y cuando algo capta su atención, pueden pasar horas enfocados en ello. Hasta el punto de que todo lo demás desaparece de su vista. Sin embargo, si algo no les interesa lo suficiente, darán la impresión de estar en su mundo. O de no tener interés por nada.
  • HERENCIA GENÉTICA. Si alguno de sus padres (o los dos, puesto que tienden a unirse) son altas capacidades, tendremos que tener en cuenta la alta probabilidad de que la genética repita en sus hijos. En algunos casos ocurre a la inversa. Es la detección del hijo lo que hace cuestionarse a los padres cómo fue su educación. Y a ser conscientes de su potencial oculto.
  • GRAN SENSIBILIDAD. Como la creatividad, la sensibilidad excepcional de estos niños es un rasgo común que los distingue. Son niños de alta sensibilidad, sensibles a los tejidos, los ruidos, las luces fuertes, los cambios en las rutinas, las emociones intensas… etc. Este es un punto a tener en cuenta en su educación. Supondría un fracaso volcarnos en su desarrollo intelectual desatendiendo su fragilidad emocional.
  • PROBLEMAS DE SUEÑO. Con frecuencia se observan casos de niños de alta capacidad que duermen muy poco. Siendo bebés tienen cortos periodos de sueño y se mantienen largos periodos despiertos. Les cuesta mucho ceder al sueño porque no quieren perderse ni un segundo de lo que ocurre fuera. Su cerebro va disparado. Captan el más mínimo cambio y movimiento de una habitación y es muy difícil frenar este ritmo. Sin embargo, es clave trabajar sus ciclos de sueño para su fortaleza emocional. Cuando son bebés, cuesta mucho dormirlos y despiertan con el mínimo ruido. Conforme se acercan a los tres años, podrás ver cómo buscan cualquier excusa para no ir a la cama.
  • SE ABURREN CON FACILIDAD. Aquí es importante señalar algo. Son tan fácilmente sobre-estimulables como se aburren con rapidez de algo. El hecho de que aprendan a un ritmo más acelerado que el resto de niños, hace que una excesiva insistencia en lo mismo los acabe aburriendo. Salvo en pasiones propias. Pasar al lado contrario, excitando al niño en demasía con un exceso de actividades y estímulos, abrumará al niño terminando en lloros y bloqueos. Para estos bebés no es tan buena idea los móviles en la cuna por la sobre-estimulación. Y sí son interesantes las salidas a la naturaleza o el contacto con otras personas.
  • ALTA INTENSIDAD. Un bebé de alta capacidad muestra gran intensidad en sus emociones. Pueden tener el más intenso y prolongado de los llantos. Y también la más increíble y arrolladora de las carcajadas. Esta emocionalidad extrema puede ser un indicativo de su dotación.
  • GRAN CURIOSIDAD. Aunque todos los bebés nos parecen muy curiosos, hay algunos que destacan en su afán por conocer. Pueden ojear un libro con dedicación aún cuando no saben leer o perseguir a un insecto diminuto. Los verás darles vueltas a un juguete intentando comprender cómo funciona o por dónde se accede al mecanismo.

No existe un niño igual a otro

Por supuesto, huelga decir que esta no es una descripción tipo de un niño con altas capacidades. No existe un modelo único de dotación. De hecho, también es importante señalar lo que se conoce como ‘doble excepcionalidad‘: circunstancia que se da cuando se concitan alta capacidad y problemas de aprendizaje. Un niño puede ser altamente capaz y tener dislexia, discalculia u otros. Se estima un 14% de niños con altas capacidades con esta singularidad.

Si necesitas ayuda u orientación con tu caso personal, puedo ayudarte. Aquí encontrarás mi consultoría ‘Niños de Altura’, donde atiendo de forma online como experta en diagnóstico y educación de niños con altas capacidades. Además, te cuento que estoy preparando una formación con Cuentos para Crecer que verá la luz en 2019. Está dedicado a padres y profesores y está enfocado en la educación emocional de los niños con AACC. Si quieres estar informado de su lanzamiento, escríbeme a info@mamavaliente.es

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2 comentarios sobre “Cómo saber si mi bebé es Altas Capacidades

  1. Uffff….ese es mi hijo…alta demanda, para empezar. Aun es pequeño, tiene 21 meses, pero empezó a caminar él solo con 9 meses y, desde recien nacido odia estar tumbado. Siempre ha ido su cabecita mas rapida que su cuerpo y ha querido hacer cosas que no podia por motricidad, pero que no ha parado hasta conseguirlo. La intensidad de emociones es increible. Tanto los lloros, como los abrazos, besos o la sensacion de hambre… Con 21 meses ya habla y distingue 2 idiomas, islandes y español. Tengo una hija, alta sensibilidad como yo y cuando nació él, supe que era alta demanda, es inconfundible. Al principio, me costó mucho aceptar esta condicion porque era demasiado para mi alta sensibilidad, pero ahora se que es una bendicion, un regalo excepcional. Gracias por compartirlo.

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