Desarrollo personal

Cómo me hice una madre más calmada

una madre más calmada

Sé que en los videos parece que coma calma con patatas pero lo cierto es que soy una mujer nerviosa. Mi cabeza se dispara cada medio minuto y todos los estímulos me parecen demasiado. Le regalé a mi marido unos cascos inalámbricos porque el volumen de la tele me superaba, te haces una idea.

5 actitudes para ser una madre más calmada

Siempre de actividad en actividad, mi gran reto personal es frenarme y no hacer nada. No sé descansar, no me sale bien. Ni siquiera cuando enfermo puedo quedarme en la cama o en el sofá (y aquí llega el papá de la tribu y me obliga a parar con cara seria). Por eso el minimalismo me hizo tanto bien, me dio el espacio y el silencio. Y por eso orar, meditar y respirar me hacen conectar cuerpo y mente en un mismo plano. Así, sin despegarse, ¡no te escapes, cabeza!

Externamente puede parecer lo contrario pero por dentro hay días en que ojalá pudiera bajarle el volumen a mi mente. Sin embargo, he aplicado ciertas actitudes como madre estos seis años que han reducido mi estrés y me han dado pausa.

1. Reduje mis expectativas

Dejé de pensar en los hijos que esperaba tener para amar los recovecos de los que tengo. Agradezco cada persona o cosa que llega pero no espero que venga nada. Lo que llegue está bien y es bueno. De hecho, hasta los momentos más incómodos de la vida tienen una lección enciclopédica detrás. Ya no pretendo que mi pareja adivine nada, yo le pido lo que necesito. Y pude por fin presentarme a un examen sin esperar obtener la mejor calificación. Dejé de resistirme a lo que es y acepté que es una mejor versión de lo que mi mente había planeado.

2. Hice menos

Así, en general. Aunque a nivel productivo doy más, en realidad, hago menos. Leo menos que cuando se me apilaban más de 10 libros en la mesita de noche. Incluso leo más lento. Ya no leo cualquier cosa ni termino los libros que no me gustan. Voy a menos eventos y actos, mi agenda está cada vez más vacía. Cuando asisto o me apunto a algo es porque verdaderamente es importante para mí.

3. Comprendí que mi malestar viene de dentro

Que nada de lo que haya fuera modifica mi calma. Soy yo la que permite perturbación. La que hace suyas las cosas, se ofende y personaliza con el ego. Me estreso yo, no el llanto de mis hijos o la presión de un proyecto. Y yo puedo también controlarlo.

4. Me proporcioné ritmos

Las rutinas me alivian pero como dice Brook McAlary en su libro, es mejor usar la palabra ‘ritmos’ que ‘rutinas’. Porque los ritmos no son tediosos, sino motivadores. Ahora trabajo mi interioridad a primera hora del día. Madrugo cuando aún es de noche y los niños duermen y adoro la casa en silencio para orar, meditar, escribir, leer, dibujar, hacer cursos, estudiar o hacer ejercicios. Descubrí que soy una persona de mañana y no de noche. No estamos faltos de tiempo con niños, estamos faltos de organización. Tengo un tiempo para cada cosa y un espacio entre tarea y tarea.

5. Hago lo que me gusta

Sigo aprendiendo pero cada vez se me da mejor decir ‘no’. He rechazado exposiciones, ferias de arte, cursos e incluso amistades. Durante un año tuve un pesar enorme sobre lo que debía hacer con mi vida y la respuesta que siempre me salía es ‘Quiero aliviar a las personas‘. Para eso era crucial aliviarme a mí primero así que me convencí de que no debía estar haciendo otra cosa que lo que estaba haciendo. No existía un futuro para mí esperándome sino un ahora. No estaba destinada a nada más que a disfrutar cada día de mi vida. No tengo que tener el mejor puesto de ninguna institución. No tengo que nada. Hago lo que me gusta hoy y si mañana me deja de gustar, haré otra cosa. No te define tu profesión.

Si tú también quieres una maternidad desde la calma, te espero en el seminario CRIANZA SIN AGOBIOS este mes de diciembre. Empezamos el viernes 13.

 

*Todas las pinturas son obras de mi admirada Ines Longevial.

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8 comentarios sobre “Cómo me hice una madre más calmada

  1. Hola. Te descubrí por casualidad buscando recetas para limpiadores sin tantos químicos y me gustó tanto lo que descubrí que me suscribí a tu blog. Es la primera vez que sigo las publicaciones de una persona en concreto, sí que busco información por diferentes sitios y webs (soy bastante crítica, es difícil convercerme😅) y la primera vez que escribo un comentario.
    Lo hago para felicitarte por tu trabajo y por escribir pensando en hacer un bien a los demás.
    Soy joven y tengo tres hijos entre adolescencia y tierna infancia. Soy de las que piensan que aunque el mundo y la sociedad van muy deprise hay que pararse a observar y a escuchar, que aunque no lo parezca los valores humanos no se han perdido, siguen dentro de las personas (en algunas muy dentro) que no saben que demostrarlos y compartirlos hacen mucho bien, a uno mismo y a los demás.
    Hace un tiempo que me planteé hacer algunas de estas cosas que cuentas y funcionaron. Me puse un “Menos es más” en todos los ámbitos de mi vida.
    ¡Felicidades! Sigue pensando y escribiendo así, haces mucho bien.
    Un beso

  2. Qué bueno que lo haz descubierto y pones en práctica, vivir de una manera más calmada. Así puedes, disfrutar la vida y tu familia. Dios te bendiga, desde Argentina… Ofelia

  3. Me encanta tu post y me encantaría ir al seminario pero estoy con un curso,eres calma en tus palabras y me gusta leerte por que aprendo muchísimo de ti para la crianza con mis hijos.Un saludo.,

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