Ayudas y trucos

10 Trucos para calmar a un bebé

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Limón y Mandarina

Se oye innumerables veces que a los tres meses, los bebés, mágicamente cambian. Hasta entonces, que estén intratables tiene poca explicación más que la manida ‘adaptación al mundo’. Con cólicos o sin ellos, los bebés lloran e intentar comprender la razón, puede desquiciar a cualquier madre que se precie.

¡Pero si está comido, limpio y ha dormido: ¿por qué llora?!

Afortunada la que lo averigüe porque el dinero entrará a espuertas en su casa. Hasta entonces, no queda otra que inventar formas de calmar ese llanto inexplicable. Aquí os dejo algunas sencillas fórmulas que nos han funcionado con los mellizos estos tres primeros meses y hablo con uso de razón de niños llorones, porque Limón se las trae desde que llegó al quirófano.

  1. PIERNAS LIBRES: Esto que suena tan simple, es lo que últimamente mejor me funciona. Limón llora y llora y yo… le quito los pantalones, calcetines o leotardos. De repente le invade la paz y empieza a mover las piernecitas tan feliz. Y por fin me da una tregua. Como la vejiga de los bebés la carga el demonio no es necesario ni aconsejable que le quitéis el pañal…
  2. EMPAQUETAD AL BEBÉ: O lo que viene siendo hacer un dürüm con vuestro retoño y una mantita. Por internet podéis encontrar tutoriales sobre la mejor manera de envolver a un niño (algunos devertidísimos, con el bebé a modo de croqueta) y esto está especialmente indicado para los gemelos, que tanto tiempo pasaron apretaditos el uno con el otro. Para los primeros meses, esto fue esencial, mi marido se hizo todo un experto e incluso aprendió a sujetar el chupete con la misma envoltura. Mano de santo. He descubierto, tarde, que la marca Summer Infant vende los SwaddleMe, nada caros y en paquetes de 3 incluso. A mí me hacen gracia, pero con una toquilla, que te regalarán muchas, no necesitas más.$_57
  3. PORTEADLO: Portear al bebé es un hit entre los padres con hijos con cólicos. Y sin ellos, porque Fresa no tuvo y se pasó los primeros meses en un fular semielástico. Ante la queja que me han hecho algunas amigas de: ‘Son caros y solo los encuentro por internet’, os aseguro que, si sabéis usarlo ( y redcanguro.org os ayudará) será lo más amortizado de vuestro lote de puericultura. Aunque hablaré en otro post sobre esto, portear al bebé no solo calma al bebé, sino que lo duerme mientras escucha tu corazón. Es magia. Ojo, que no hablo de mochilas, sino de fulares. Para los mellizos, además del fular ahora usamos las bandoleras, que me han permitido llevarlos a la vez, pero podéis iniciaros con un fular semielástico la mar de sencillo. Nuestro modelo fue un Caboo Carrier gris, sencillo y milagroso.
  4. MECED O ACUNAD AL BEBÉ: Esto es un clásico de abuela, no por ello menos efectivo. Cuanto más lo peguéis al cuerpo, mejor funciona. Y os hartaréis de oír de boca de quienes no oyen el llanto cada hora, esa coletilla de ‘lo vas a acostumbrar’. Esta frase es un comodín porque prácticamente cualquier cosa que hagas puede acabar malacostumbrando al bebé. Eternamente. Mi consejo es: sobrevive como sea.
  5. EL ENTRECEJO MÁGICO: Hay un enclave enigmático entre ceja y ceja del bebé [COSA QUE NO TE CUENTAN]. Si lo acariciáis con el índice, podéis conseguir un bebé dormido. Esto no es una ley y si el bebé está muy irritado no hará ningún efecto. Con Fresa también lo utilizábamos y conforme creció apartaba la cara cuando hacíamos círculos entre ceja y ceja porque sabía que así se dormiría.
  6. SÁCALO DE ALLÍ: Y no solo sácalo a la calle, también es válido cambiarlo de habitación, asomarlo a la ventana, en suma distraerlo de su llanto y del espacio lleno de gritos. En los bebés, su capacidad de asombro puede hacerlos olvidar momentáneamente su irritación.
  7. RUIDOS BLANCOS: De esto ya tenemos hasta aplicaciones móviles. Mi vecina me recomendó encender la campana extractora y efectivamente, era ponerla al máximo y Limón callaba. O el secador, o nosotros mismos haciendo pshhh / mmmm / tssss… etc, hasta el infinito.
  8. DALE LA VUELTA: Voltear al bebé en la cama o llevarlo en el antebrazo boca abajo también es altamente efectivo. Eso sí, no aconsejo dejarlo dormir boca abajo por aquello de la muerte súbita, pero unos minutos bajo control no hacen daño a nadie.
  9. TETA: Si habéis logrado una lactancia efectiva… este método debería ir el primero por su efecto inmediato.
  10. CHUPETE: He de aclarar que en casa somos partidarios del chupete, y con el tiempo y estrategias, quitarlo. Pero esto se afianzó cuando vinieron dos de golpe: el chupete es vital para fomentar su paciencia. Pero como sabréis, los primeros meses los bebés no controlan bien el uso del chupete y, aunque cambiéis de tetina, se seguirán cayendo. Mi marido cree que deberían inventar los chupetes con gomilla pero claro, lo de ahogarse es un handicap. Cuando están en la hamaca, en la cama o sobre el cojín de lactancia, en sencillísimo apoyar una gasa transpirable y finita sujetando este chupete. Ojo, no hablo de presión, sino de un ligero apoyo: que puedan tirar el chupete si lo desean pero que con el leve run run del chupeteo no vaya fuera cada dos por tres.
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