Alimentación·Embarazo, parto y posparto

Embarazada, escucha a tu cuerpo

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Foto de Birmingham Culture

El concepto de los ‘antojos’ en la embarazada, a estas alturas se ha convertido en todo un chiste y en ocasiones un método abusivo para conseguir caprichos nocturnos. Pero lo cierto es que nuestro cuerpo nos habla y nos demanda.

Al igual que cuando necesitas agua tu cuerpo acusa sed o cuando precisas dormir, viene el sueño (hace poco leí que el frío es síntoma de sueño), el cuerpo de la embarazada también solicita ciertos alimentos y descarta otros. Es preciso que aprendamos a escuchar a nuestro cuerpo y ofrezcamos a nuestro estómago lo que nos va pidiendo: la naturaleza es asombrosamente sabia.

En mi primer embarazo tuve ligeras náuseas al principio. Pero no perdí el hambre, al contrario, me apetecía comer patata. Cada vez que subía la náusea, planeaba cocinar patatas y así fue que descubrí que el almidón de la patata estabiliza el estómago y calma la sensación de querer vomitar [COSA QUE NO TE CUENTAN]. Sorprendente. En el lado opuesto, empecé a detestar el pollo que no estaba muy bien cocinado y era incapaz de comer un pollo asado de pollería. Por razones obvias, el cuerpo se estaba protegiendo.

Con los mellizos, ya no quise ver el chocolate ni los dulces, y eso que suelo comer chocolate a diario (negro, eso sí). Resultó que con un embarazo múltiple, el riesgo de contraer diabetes gestacional es mucho mayor. Y no obstante evitar el azúcar, tuve diabetes (con unos números ridículos) al final del embarazo. Y ¿cuál fue mi antojo antes incluso de confirmar el embarazo? Los espárragos que, ohh casualidad, son una rica fuente de ácido fólico y que yo, no estaba consumiendo.

Es decir, que si somos unas mamás honestas aprenderemos a distinguir un capricho, de una necesidad nutricional no cubierta, algo en lo que sí creen los expertos.

 

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2 comentarios sobre “Embarazada, escucha a tu cuerpo

  1. Totalmente de acuerdo… Muy al principio de mi embarazo me apetecieron bastante las lentejas, que tienen mucho hierro, y también la tortilla de patatas (¡acabo de descubrir que la patata ayuda a combatir las naúseas!). Desde luego, el cuerpo nos habla y, estemos o no embarazadas, hay que escucharle y atenderle. Besos, reina.

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