Ser múltiples

Gemelo paciente / Gemelo demandante

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Cuando en la calle oigo ‘¡Mira, dos iguales!‘ entiendo que se refieren a dos de la misma edad, porque ni son iguales en color, ni lo son en sexo, ni lo son con su ropa, sus tamaños o su pelo. No son iguales, ya te lo dice su madre pero aún son más diferentes en virtud de sus necesidades.

Cuando presentas a tus mellizos, surge la curiosidad de saber cómo te las apañas cuando, por ejemplo, los dos lloran a la vez. Salvo que se obre el milagro con algo que distraiga su atención, lo cierto es que si ambos lloran a la vez, uno de los dos tiene que esperar. Si ambos quieren teta, ahora que son grandes y no puedo hacer lactancia en tándem, uno habrá de esperar. Si ambos se han asustado, uno tendrá que ser un poco más valiente. Si ambos tienen sueño, uno llorará un poco más de rato hasta ser atendido. Esto es así y si vas a ser mamá de dos, así habrás de asimilarlo. En los primeros meses pensé que podía calmarlos a la par… hasta que una tarde lloraron los TRES y quise poner paz instantánea. Es imposible, vi la luz: ¡ah, vale, osea que tengo que ir por partes…!

Así las cosas, con pocos días de vida ya descubres cuál de los dos es el más paciente y cuál no tiene espera. En nuestro caso, los polos están aún más distanciados porque Limón es Alta Demanda y Mandarina una bendita de la paciencia. El término alta demanda no es un diagnóstico de ninguna enfermedad, sino una explicación de una personalidad tipo que podríamos simplificar como ‘niños muy intensos’. Son niños que se distinguen desde el nacimiento porque tienen los ojos muy abiertos, son muy sensibles a cualquier tipo de estímulo, levantan la cabeza con días, no quieren estar tumbados (estar de pie es su opción desde bebé, para lo que evidentemente necesita ayuda), maman constantemente y lloran y lloran pese a tener todas sus necesidades cubiertas. Si alguno estáis identificando a vuestro hijo o tenéis más interés por el tema, este video lo explica la mar de sencillo:

(También puedes leer aquí la experiencia de Mónica San Martín en su página Crianza de Alta Demanda)

Limón necesita mucho afecto, puede tardar una hora en dormirse para luego dormir diez minutos de reloj y estar como una rosa, necesita estímulos visuales y también a nivel motor. Es decir, que es agotador. Nos pasamos los primeros meses pensando que estaba enfermo (cólicos, alergia, intolerancia o incluso alguna costilla rota en la cesárea…) pero no, está sano como un manzano. Lo único que pasa es que NECESITA MÁS. Pero ¿qué haces cuando tienes tres niños, dos de ellos de edad pareja y uno requiere toda tu atención o monta el cólera? Evidentemente, hay dos que tendrán que esperar y, afortunadamente, Mandarina nació como un bebé paciente. Espabilada como ella sola y con carácter, pero con un llanto menos desconsolado e imperante.

Esto provocó un sentimiento en mí como madre de culpabilidad: ¿estoy atendiendo menos a su gemela? ¿Se da cuenta Mandarina de que es la segunda en mamar? ¿Estoy siendo menos generosa con ella?

Afortunadamente su padre me hizo ver que ese pensamiento tan negativo era totalmente falso y que Mandarina no me guardaba rencor (así escrito suena estúpido pero las madres pensamos de todo y más). Con el tiempo y la experiencia en múltiples, el pensamiento cabal vuelve a tu cabeza y las cosas se clarifican. Ahora tengo claro que, aunque atendamos a uno primero y después a otro y los roles casi siempre suelan ser los mismos, no somos padres injustos.

En casa tenemos arraigada la noción de justicia y sabemos que lo justo no es dar a todos lo mismo, sino dar a cada uno lo que necesite.

Y, visto así, las rabietas se hacen más llevaderas, el corazón atiende a demanda y sabemos que cada hijo tiene lo que precisa con la brevedad lógica con que lo precisa. No te detengas a juzgarlos, las necesidades son una cosa muy seria tengas la edad que tengas así que no ‘castigues’ al impaciente ni endioses al que espera porque no piden mal ni bien, piden lo que necesitan.

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