Alimentación·Minimalismo

Mi bebé madruga mucho

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Existen bebés, eso dicen, que duermen hasta las diez de la mañana. A otras nos tocan otra clase de especímenes. Niños que tienen muchas cosas agendadas en su pequeño cerebro y, como mi Limón, no fallan a su despertar de las 6 de la mañana. Levantarse a las 6 de la mañana está genial que dirían los Ceos, eso si hubiéramos dormido de un tirón o nos hubiéramos acostado temprano. Levantarse a las 6 (a las 5.30 hoy) sin niños, es una manera productiva de aprovechar tu día. Con niños supone llegar agotada a la noche.

Y no es que mis hijos se duerman precisamente a las 20.30 de la noche. Ojalá. Durante un época el sueño llegaba antes, ahora tienen muchas horas de activación, Limón, un bebé de Alta Demanda puede hacer 10 horas seguidas sin ningún descanso y con una siesta de 10 minutos va listo. Hasta las 23.00 no les hables de dormir, ¡sacrilegio!

Por favor, antes del juicio instantáneo, tened fe en que lo hemos probado todo: las rutinas, los baños, los cereales, la música, dejarlo llorar, hablarle bajito, reducir el ritmo de actividades y bajar la voz y las luces, dar pecho y no darlo, agotarlo y no. Un peluche, ropa con mi olor, el carro, el fular, la cuna, mecer, cantar, bailar, masajes, regular la temperatura, colechar. Y finalmente hemos asumido que, si bien no podemos obligarlos a comer, tampoco podemos obligarlos a dormir. Favorecer las condiciones del sueño está en nuestra mano, pero forzar no sirve de nada. ¿Qué me queda? Asumir que vamos a madrugar y dirigir mi día a producir energía para ello. No te enfades, tu bebé no comprende nada de este mundo y quiere aprenderlo todo HOY a ser posible.

¿CÓMO AFRONTAR EL DÍA SI TU BEBÉ (de Alta Demanda o no) MADRUGA?

  • Fundamental, acostarse temprano, cosa que no hago. MAL. Lo sé, pero si conseguimos tumbarlos tarde, al menos preciso una hora para mi desarrollo personal (que acaban en dos, tres…) sin niños, así que lo de acostarse pronto es una tarea pendiente por ahora.
  • Deja todo preparado por la noche: la ropa con que vayas a madrugar, agua para hidratarte nada más abrir los ojos, el cuarto, el salón y la cocina recogidos… Nadie quiere madrugar y encontrarse una pila de platos sucios, es cuestión de favorecer una actitud positiva frente a nuestras ganas de dormir.
  • Simplifica la noche: Aunque cada mellizo duerme en su cuna, las tomas nocturnas las hacen colechando para que yo no ande zombie y los voy intercambiando para sobrevivir. Aún se despiertan muy a menudo, mi objetivo es que esto interfiera lo mínimo posible en el total de horas de sueño.
  • Simplifica tu ritual matutino: Limón despierta con MUCHA ENERGÍA y no piensa esperar a que me peine y me acicale así que no lo hago. Me lavo la cara con agua y jabón (la ducha más tarde) y me cepillo los dientes (esto es importante para mí, durante la noche el cuerpo libera toxinas y se limpia, cosa que también hace a través de la lengua -en esto consiste el aliento mañanero- y como no quiero volver a comerme todo lo expulsado, me limpio la boca a primera hora (ya por fin con mi cepillo de bambú y mi pasta de dientes sólida eco de menta, ¡objetivo conseguido!)). Y bebo en ayunas agua tibia con medio limón exprimido (que también dejé preparado, pero no hecho) para reforzar mi sistema inmunitario y liberar toxinas.
  • Empieza el día de manera progresiva: Cuando Limón y yo bajamos al salón para no despertar al resto de la tribu es de noche, pero enciendo una luz tenue, pongo música bajita y lo aguanto todo lo que puedo en brazos antes de dejarle jugar y excitarse tan temprano. Con suerte, manteniendo un ritmo suave, es probable que vuelva a querer dormir en una o dos horas (aunque sean 10 minutos).
  • Haz un desayuno de calidad: Grasas buenas, proteína, fruta, cereales y verduras (esto suena a chino en el desayuno pero es ideal). Si madrugas y te espera un largo día, di adiós a la bollería industrial y a las harinas refinadas. Nada de pan blanco o bollos con azúcar aunque el cuerpo te lo pida. Tendrás un pico de energía instantáneo y una caída atroz mendigando por una cama en breve.horizontal-1155878_640

Por si os puede ayudar en algo, hoy comparto mi lista de desayunos energéticos favoritos para no caer en los brazos de Morfeo cuidando del niño y tener una sonrisa en la cara pese a llevar 3 horas de sueño encima. ¡Todos buenísimos, sencillos y muy energéticos!

  1. Fruta de temporada y un puñado de frutos secos (crudos o tostados, sin sal: almendras, pistachos y nueces son la mejor opción).
  2. Ensalada: no es ninguna locura, también deberíamos incluir los vegetales en los desayunos. Hojas verdes, pepino, cualquier mezcla es buena regada con buenos aceites vegetales, acompañada de semillas (calabaza, girasol) o con un poco de queso de oveja fresco o poco curado y sin sal. Súmale un té verde.
  3. Huevos (de mis desayunos favoritos). Prueba a comenzar el día con una tortilla sola o con verduras, o unos huevos revueltos con tomate, orégano y albahaca o aún más sabroso: a la plancha y en una tostada de pan de centeno con aguacate y chía por encima ¡Gloria bendita!
  4. Smothie Bowl o batido verde. Encontrarás miles de recetas en internet ahora que están tan de moda, el éxito reside en la fruta y verdura ecológica y de temporada y el intenso color (fundamentalmente verde) así como en los toppings que decidas añadirle.
  5. Quinoa: calorías buenas y energía de la proteína, este pseudo-cereal fácil de cocinar (15 min) es una buena manera de cargar las pilas. Mézclala una vez colada con leche de avena y un plátano maduro machacado con un poco de canela en polvo por encima. A todo esto, prueba a quitarte la leche de vaca y su dura digestión. A mí me costó (era de 2 a 3 vasos diarios de leche) y las leches vegetales me parecían muy dulces. En una semana el paladar se acostumbró ¡cómpralas sin azúcares añadidos!
  6. Avena: el producto mágico que ya me acompañaba antes de mis largas sesiones de gimnasio y que ahora me rescata en mis largas sesiones de bebés. Puedes probarlas en tortitas (1 huevo+2 cucharadas de avena+leche de avena opcional) acompañadas de fruta, o hacer unos overnight oats preparados la noche de antes a los que puedes añadir fruta, frutos secos, semillas de chía (también la noche de antes) o yogur si lo quieres batir. O el clásico porridge, la avena cocinada en leche o en agua, no lleva más de diez minutos y puedes sumarle un plátano machacado o cualquier otra fruta con canela o miel.
  7. Tostadas integrales: Opta por el pan de masa madre con cereales como el centeno (ese tan moreno es mi favorito). Algunas opciones son:
    • Tostada integral con aguacate o plátano maduro machacado regado por semillas de chía o nueces.
    • Tostada integral con tomate rallado.
    • Tostada integral con tomate rallado y aguacate troceado.
    • Tostada integral con miel, plátano a rodajas y regamos con frutos secos o chía.
    • Tostada integral con aguacate machacado y un huevo a la plancha por encima.
    • Tostada integral con ajo restregado, levadura de cerveza desamargada y aceite de oliva virgen extra por encima (receta leída en internet, auténtico descubrimiento).
  8. Os aconsejo también probar este batido energético que propuso Agamarina en su interesante blog ‘De mi casa al mundo’.

Y ya que tu bebé está despierto, si haces BLW recuerda que algunas recetas puedes compartirlas con él, como las tortitas de avena (tan fáciles de agarrar), el porridge, la quinoa, las frutas, o las tostadas si es un poco más grandecito.

 

¡Felices madrugones!

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