Ayudas y trucos

Bebés llorones: no pierdas la calma.

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Los bebés lloran, esto es axiomático y luchar contra ello es combatir molinos por gigantes. Algunos bebés lloran más que otros pero este tipo de comparaciones no tiene sentido en el corazón de una madre y en el hogar de uno porque el llanto de un hijo siempre suena desolador e irritante. Las madres estamos diseñadas biológicamente para sentir ansiedad al escuchar el llanto de nuestro bebé, para experimentar una premura por atenderlos y una agitación irrefrenable para ir a atenderlos. Mamá Naturaleza quiere que lo dejes todo y vayas a por tu niño y ese llanto conseguirá que lo dejes TODO. Cuando estoy embarazada no puedo dormir en periodos de celo de los gatos porque sus maullidos parecen el llanto de un bebé en la calle ¡y eso que no es mío!

Es lógico, humano, común y sano perder los nervios con los llantos insistentes de nuestros bebés y para ellos es lógico, humano, común y sano comunicarse con nosotros a través del lloro. De hecho parece ser que cuando un niño llora poco (un ‘niño bueno’), hablamos de un bebé sobrealimentado. Pero las mamás podemos hacer un gran trabajo mental para sosegar nuestro estado de ánimo cuando se ve alterado por estas constantes llamadas.

  • Pensamiento positivo: Piensa que tu bebé es bueno. No llora para cabrearte, de hecho no piensa en ti y tus intereses. Ni para bien ni para mal, vive en una concepción egocéntrica de los días y no pretende que no te tomes el café, no te impide ducharte, ni quiere manipularte. Para él eres una ‘satisfactora’. Y esto será así durante bastante tiempo…
  • No digas barbaridades: Muérdete la lengua. Con el estrés nos descontrolamos, ellos nos oyen, les transmitimos nuestra sensación y la situación empeora. Y aún peor si tu hijo es mayor y entiende lo que acaba de escapar de tu boca.
  • Di, por el contrario, algo comprensivo con respecto a su estado. Cuando Limón se cae, lo levanto, lo abrazo y con calma le cuento «Mira, no ha pasado nada, todo sigue igual, la planta sigue siendo verde, el sofá sigue apoyado en aquella pared y mira -en la ventana- el sol sigue ahí afuera«. No entiende nada, pero un discurso calmado lo distrae y relaja su ansiedad ¡y la tuya!
  • ¿Tu bebé tiene las necesidades cubiertas? ¿Nadie corre peligro? No dejes que el pánico te invada, si lo necesitas, sal de la habitación. No pasa nada por 40 segundos de lloro. Respira.
  • De hecho, con las necesidades cubiertas, los niños suelen llorar de aburrimiento: aunque tú estés estimulada con la tele encendida o la radio, tu libro abierto o el móvil a mano, eso para ellos no significa nada. ¿Qué les estimula?
  • Manténte fría. Refrigérate. Imagínate como una máquina de aire refrigerando tu casa, un ventilador que todo lo aligera. No te calientes o todo y todos se pondrán peor. Date la importancia que tienes porque ERES UN PILAR.
  • No le pegues, no lo agites, no lo mires con esa cara… Piensa mejor qué te pasa a ti para sentirte así. ¿Tienes hambre? ¿Exceso o falta de azúcar? ¿Has discutido con tu pareja? ¿Tienes sueño? Sé razonable. Tú sí puedes serlo.
  • Comida y contacto con la naturaleza resuelven CASI todo CASI siempre. Así de primario. Lactar e ir al parque acaba con los lloros.

Con respecto a esto último, existe un escrito por internet que afirma que los bebés en África no lloran. El método de crianza basado en un apego continuo con el porteo y una lactancia a demanda desbordada, hace que los niños no lloren y se sientan confiados.

En casa llevamos un año tras la tutorización de un adolescente burkinés. Aunque por desgracia aún no puede convivir de manera constante con nosotros (su cuarto le espera), pasa días enteros en casa. Como otro hijo más, lo llamaré con el nombre de una fruta africana: Gombo. Esta lectura sobre los niños africanos me hizo pensar en cómo los llantos se reducían notablemente cuando Gombo está en casa.

Educado en Burkina y nacido de una familia de diez hermanos, siempre tiene a uno de mis hijos en brazos. Si Limón, Mandarina o Fresa no están en nuestros brazos, él los cogerá. Al menor llanto, él los coge con una sonrisa, les habla muy tranquilo y les pone música de su país. A las estresadas madres de Occidente nos queda mucho por aprender.

 

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5 comentarios sobre “Bebés llorones: no pierdas la calma.

  1. ¡Qué interesante la aparición de Gombo en el blog, Bea! Supongo que las respuestas a la pregunta de ¿qué les estimula? serán materia de otros posts… ¡Un beso fuerte, familia!

    1. Esto de los estímulos es algo muy personal hasta en cantidad. No todos necesitan tanto estímulo y yo prefiero empezar por poco. Un juguete en la mano es mejor que veinte en el suelo. Por lo general se estimulan cuando dejas todo eso, la tele, el móvil… 😉

  2. Cuánto aprendo contigo Bea y qué calma transmites siempre!
    Me siento taaaaan agradecida de tenerte cerquita y de este descubrimiento en la red, de la que puedo echar mano cuando quiera!!!

    Gracias de nuevo, belleza

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