Desarrollo personal·Ser múltiples

Deja de complicarte la vida, mamá

puzzle-81456_640

Esta es una frase para mí misma y una invitación para todas aquellas mamás sin límite que quieren llegar a todo por ellas y por nuestros niños, aún a sabiendas de que llegar a todo es insalubre. Se acaba un verano que ha tenido de todo menos descanso y llega el mes de las promesas, el mes con corbata, mes de las uvas y las granadas. Esta semana fui consciente del nivel de exigencia que me estaba solicitando a mí misma como madre de familia y, consciente también de cómo desoía a mi marido repetitivamente diciéndome: ‘Modera tus días, no quieras hacerlo todo hoy’.

Ha sido un verano de mucha formación, de curiosidad, lecturas, pruebas, investigaciones y mejoras pero también de un alto nivel de estrés, no obstante  mi enfoque minimalista de la vida, el desapego por los objetos o la gestión de tiempo. La pasarela online está cuajada de ideas, recomendaciones y sugerencias sobre cómo ser mejor mamá, generando un sutil esquema de competencia y un listado de preguntas de control entre madres para medirse como tales: ¿Tus hijos comen sólido? ¿Tú niño ya anda? ¿Aún no tiene dientes? ¿Sigues dando pecho? ¿Duermen de noche? ¿Tienes tiempo para ti? Realmente ni una sola madre pregunta todo esto sin establecer una comparación directa con su experiencia, su deseo, su necesidad o su orgullo.

Con el empeño de llevar muchas cosas adelante, una gran programación, poco sueño, muchas tareas y ¡muy refinadas! me olvidé de la frase que fue guía de nacimiento del blog: CRIANZA SIN AGOBIOS. Me resisto a la meditación, los mandalas y el yoga, vamos sin distraernos a la gran pregunta ¿por qué estoy agobiada? Todos estamos bien, todo fluye, lo único que debo hacer es DEJAR DE COMPLICARME LA VIDA.

Voy a hacer una gran confesión que puede suponer el oprobio de algunas lectoras y la relajación de otras: Hemos dejado el BLW. Después de hacer un máster en recetas para bebés, desempolvar la thermomix, y preparar menús diversos cada desayuno, cada comida, cada merienda y cada cena, he acabado con todo y vuelto a la papilla. Todo comenzó como sabéis, con la renuncia expresa de Limón por comer sólido, lo que me llevó a establecer más menús de la cuenta en casa porque, aunque el Baby Led Weaning proponga que los niños tomen lo mismo que los padres, lo cierto es que no siempre es compatible, y no consiste solo en echar la sal a última hora. Se trata de cocciones, texturas, tamaños, no quiero engañar a nadie y, como con todo, hay que probar para opinar. Y así lo hice. Confieso que ha supuesto una relajación para mí, y mis hijos no están peor alimentados. Los dientes han salido de igual manera y aún les ofrezco sólidos si la ocasión encarta. También siguen con pecho. Elaboro los purés en la medida de lo posible con productos ecológicos o de proximidad, verduras de temporada y las proteínas más saludables. De hecho, ha sido un buen invento para que Fresa, la mayor, devorara verduras impensables.

Lo cierto es que, inmersa como estoy en el mundo de la digestión y la combinación de alimentos, resulta que puede ser muy dañino forzar sus tractos digestivos a digerir alimentos sólidos desde muy temprana edad. Aunque es genial que puedan desenvolverse en un restaurante desde tan pequeños, un estudio de los Centers for Disease Control and Prevention de EE.UU. publicado en la revista Pedriatrics planteó la preocupación de que los bebés puedan estar desarrollando enfermedades crónicas como diabetes, obesidad, eczemas o celiaquía a raíz de la pronta introducción de alimentos sólidos en la dieta. No hay madre que no te diga que su hijo no quiere comer, lo que debería llevar a preguntarnos si todos los bebés están equivocados o si los padres estamos empeñados en hacerles masticar demasiado pronto.

En mi exigencia por una alimentación saludable y por darles de comer alimentos de verdad, preparaba cereales reales para ellos, cereales cocinados con leche como la avena cocida, quinoa, cebada o arroz, que si no querían comer, trituraba y daba con biberón: un trabajo extra cada mañana que nadie me había pedido (la cebada lleva una hora de cocción) y me empeñaba a hacer entre lloros de bebés, con tal de imitar los desayunos Waldorf y entre trigo y centeno ofrecer cada día un cereal distinto, integral y real. Todo esto además lo hacía por la mañana, porque para mí no tenía sentido dejar la energía que aportan los cereales para la última hora del día. También hidrataba la chía de noche para por la mañana tener listas las semillas para añadir a la fruta, favorecer sus digestiones y conseguir una textura gelatinosa. Recetas de pan, de galletas, de bizcochos… Dios mío, ¡deja de complicarte la vida!

Hacer la comida en casa es importante para mí, saber los ingredientes que llevan los alimentos que ingerimos es importante para mí, pero a veces, la vida te exige flexibilidad y no concedérsela es inútil. En un caso concreto, para mí era impensable consumir productos infantiles de Nestlé por su conocido uso de transgénicos, de ahí mi inclinación por marcas como Hero. Pero Nestlé tiene, por ejemplo, unos bricks de biberón con cereal instantáneo que no precisa de calor, ni de frío y que me ha resuelto algunos viajes este verano. Y NO PASA NADA, ¡deja de complicarte la vida!

Me he esforzado por imponer rutinas de sueño, alimentación, baños, juego, paseos… igual que no puedes obligar a un bebé a comer, no lo puedes obligar a dormir. No es posible y en mi casa no es una opción dejar llorar a nadie (pese a que mi pediatra dice que si mis bebés se quedaran sin padres y tuvieran que ir a un orfanato, llorarían los primeros 15, 20 días y después se acostumbrarían a todo… olé sus huevos como médico pediatra).

Me he esforzado por llevar a cabo el armario cápsula de mis hijos pero son niños adorables que reciben ropa porque son muy queridos. Reciben regalos, préstamos y donaciones a fondo perdido. No les he comprado nada pero tienen más de lo que pueden usar. Solo me queda ser agradecida. El primer año de vida (y los siguientes) son un don de vida para la familia y evitar que entre más ropa a casa a veces es infructífero así que ¡deja de complicarte la vida! El momento llegará.

Aunque me informé, llamé, consulté y comparé precios y recetas, no hemos usado pañales de tela con los mellizos ni toallitas autofabricadas. No somos ni remotamente ecológicos con esto pero aquí tuve que ponerme muy seria y ¡dejar de complicarme la vida! Quizá con un solo bebé…

Soy antiplástico en la medida de lo posible, odio generar residuos con productos plásticos de un solo uso, odio el mal consumo y la toxicidad de estos productos y, sin embargo, confieso que en el cumpleaños de Fresa no usamos servilletas de tela, ni platos cerámicos, ni vasos de cristal. Compré plástico del terrible pasillo de ‘desechables’ del Carrefour y aunque esto suponga una deuda con el mundo y con mi compromiso, ese día tan feliz me dije ¡DEJA DE COMPLICARTE LA VIDA! Pasamos un día fenomenal y ¡ese día comí azúcar! Aunque el bizcocho y las galletas las hice yo, tuvimos chucherías y bocadillos de Nocilla. ¡Aceite de palma, sí! Pero Dios mío, por un día ¡deja de complicarte la vida! Los compromisos son importantes, las decisiones han de ser firmes pero la vida es una y ciertas concesiones, siempre que no se vivan desde la culpabilidad, son un descanso para la mente sana.

Además, llega septiembre y la guardería y, aunque me he tragado varios tutoriales para hacer las bolsas de tela yo misma con algodón ecológico 100%, reconozco que mi escasez de tiempo me empujará a comprarlas ya hechas y a… dejar de complicarme la vida.

No puede ser que mi Bullet Journal pasara de tener 5 tareas diarias a superar las 20. No puede ser, mamá. No es sano para ti ni para los tuyos así que

DEJA DE COMPLICARTE LA VIDA.

¿Quieres tener acceso a contenido adicional? Mis suscriptores privados reciben un texto una vez al mes.

6 comentarios sobre “Deja de complicarte la vida, mamá

  1. Woow! Parece que lo contara yo!!
    Estoy pasando mas o menos por la misma fase… y yo no tengo hijos! Pero sí un trabajo absorbente que ocupa 12-13 Horas de mi día. Al llegar a casa, tengo mil tareas que al final me he impuesto a mi misma por querer comer todo casero y sano! Mientras mi marido duerme la Siesta y se come su galletita industrial, yo me paso las Horas en la cocina…..
    Asi que he decidido relajarme y dejar de complicarme la vida!! SLOW LIFE es ahora mi prioridad.
    Un saludo y enhorabuena por el blog!!! Me encantan tus Posts sobre cualquier tema!

    1. Caray Antonia, no necesitamos quien nos ponga deberes, ya nos lo hacemos imposible nosotras mismas ?
      Gracias por tus palabras y tu comentario, apuesto por la slow life, sí señor. Feliz martes.

  2. Ay, el perfeccionismo… Ese vicio que nos puede llevar a grandes virtudes, aunque a menudo a cambio de un esfuerzo desmedido y de acabar exhaustos. ¿Merece la pena? ¡Gran reflexión, Bea! Un beso fuerte.

  3. Si, es cierto, me identifico con el post, es cierto que soy que sin llegar a tu nivel de exigencia, pero si es cierto que nos marcamos metas tratando de ser 10 en todo y no se puede. A mi la solución me la dió mi hijo mayor(7años), cuando metiendolos en el coche a toda prisa para llegar a una actividad, me quejé de que no tenia tiempo para nada, que si el trabajo me saturaba, bueno esos ratos que hablas en alto quejandote con ellos, sabiendo que no entienden la mitad de lo que dices, ni tienen la culpa de tu estress, pues él me miró serio y me dijo, si ese trabajo te agobia tanto y lo pasas tan mal, dejalo. Eso es lo que ellos hacen cuando un juguete no les gusta.. y lo pensé y reconocí que no pasaba nada, si no llegabamos a todo, que no tienen que ir a mil actividades, que a veces está bien quedarse en casa hablando o sin hacer nada productivo, que realmente aquel trabajo no nos estaba bien. Una vez una acepta ciertas cosas,, todo es mas facil.

    1. Jajaja me encanta tu hijo! Es el rey! Será un gran adulto, lo cual quiere decir que lo estás haciendo realmente bien. Mi marido ya de grande sigue esa línea de autenticidad, recuerdo que tuvo un gran trabajo como director donde no era feliz: lo dejó explicando eso mismo y después me pidióo matrimonio. Algunos niños saben lo que quieren desde pequeños, nos queda mucho por aprender! Gracias por tu comentario

Deja un comentario