Alimentación·Desarrollo personal

¿Qué ha pasado desde que dejé de tomar azúcar?

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Hace ya un mes desde la entrada ‘Pequeños pasos para decir adiós al azúcar‘ y ha sido un mes de mantenerme firme en la decisión, obviando fechas mágicas como el cumpleaños de Fresa o alguna contada visita a amigos y familia. No obstante, me siguen encantando las cosas dulces, para lo que he encontrado ciertos trucos con los que seguir disfrutando de los días sin rastro del azúcar refinado.

¿Cómo he hecho desaparecer el azúcar de mis días? No edulcoro infusiones ni bebidas. He dejado de beber café, aunque los últimos días tampoco lo edulcoraba y no consumo bebidas azucaradas (tampoco 0%). Esto ha sido complicado cuando he asistido a cumpleaños o cafeterías pero basta con decir No, gracias. Pensaba que la reacción de la gente en un bar al pedir agua sería peor de lo que en realidad resulta. He dejado de comer alimentos con azúcares ocultos, como el pan blanco (de momento solo consumo pan de centeno puro, pan dextrinado o pan wasa), las galletas (Fresa se ha pasado a las galletas sin azúcar, un cambio mágico que ha hecho ella sola, incapaz de acabarse las azucaradas), salsas (ahora todas las preparo yo), patatas y snacks de bolsa y evidentemente, los dulces y las golosinas.

¿Cómo edulcoro ahora? Los yogures blancos los tomo con una cucharadita de miel cruda, en algunas recetas que deben ser dulces incluyo plátanos maduros para endulzar, uso dátiles o pasas y, si alguna receta de repostería lo requiere, azúcar de coco crudo y eco, un azúcar sin refinar que parece arena de playa. Ojo con el azúcar moreno porque consiste en azúcar refinado tintado con melaza, con lo que, si lo disolvéis en agua, veréis cómo se pone blanco. El gran timo. De una charla de Ana Moreno (flexivegetarianos.com) aprendí un truco para tener a raya los niveles de glucosa y calmar esos deseos de dulce de media mañana: un dátil deshuesado (Madjoul preferiblemente) con media nuez dentro y ¡magia! Además he aprendido recetas dulces como el brownie crudivegano o el pudding de chocolate de chía o de aguacate, perdiciones que no me hacen echar de menos la bollería del barrio.

¿Por qué decidí dejar el azúcar? Aunque esto lo expliqué anteriormente, mis razones principales se debían al interés y a la curiosidad de ver cómo actuaría mi cuerpo sin ciertos tóxicos, a mi deseo de no depender de ningún alimento así como a mi necesidad de no perder energía en esas subidas y bajadas de glucosa que generan los azúcares refinados. En resumen, salud, energía y ¡curiosidad!

¿Qué ha pasado desde que no tomo azúcar? Tengo un humor mucho más estable, ya no me levanto cabreada con el mundo ni me duermo por las esquinas. Al final al café me ataba una dependencia psico-toxicológica, cuando dejé de darme esos picos de azúcar, se desvaneció el sueño entre horas (pese a que los niños siguen durmiendo fatal). Además, desapareció mi sensibilidad dental y mis dientes están ahora más limpios (esto puede no solo deberse al azúcar sino a otros cambios de alimentación paralelos). Ya no tengo esos dolores de cabeza recurrentes y, aunque no era mi deseo, he perdido 5 kilos que espero recuperar. Perder peso no estaba en mis planes, pero quizá pueda ayudar a otros saber que esto es real y ocurre en un breve espacio de tiempo. Adiós al acné quístico que tantos años me preocupaba y ni rastro de la cándida recurrente.

¿Qué me pasa cuando vuelvo a tomar azúcar? Principalmente hay un efecto inmediato y es que mis dientes se recubren de una capa arenosa. No sabría describirlo bien porque es una sensación al tacto con la lengua, no se visualiza externamentey esto me ha hecho frenar ante muchas tentaciones sabiendo que si tomaba cierto dulce, pasaría toda la tarde con esa molesta capa en los dientes. Además es bastante fácil que me duela la barriga como si hubiera tragado un alimento en mal estado. Y lo peor, es que me enfado. Primero por haberlo tomado si no lo había planeado y segundo porque al momento me encuentro contenta y al momento me irrita y me cansa todo. Como extra que no falla, si un día tomo postre en un restaurante, mi piel se rebelará con un grano. Es una ley perfecta.

Todo esto como experimento me resulta de lo más divertido, como camino de salud me anima a no decaer y como decisión, me lleva a aprender mil trucos y recetas. Aprender es ganar.

Y tú ¿has experimentado cambios en tu dieta?

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5 comentarios sobre “¿Qué ha pasado desde que dejé de tomar azúcar?

  1. El problema con el azúcar son los procesados: rápidos y cómodos de preparar, al final acabas recurriendo a ellos y, lo que es peor (por lo que veo en las familias cercanas) sobre todo con los críos.
    Para edulcorar lo mejor es usar miel, pero no la del supermercado, que lleva azúcar añadido (sí, hasta esto). Si haces repostería es jodido para las medidas, así que al final casi siempre se acaba usando un edulcorante…
    Para las infusiones (sobre todo con algunas, como la Melisa, que tiene un sabor fuerte) está muy bien la estevia, pero en hoja, que en herbolarios la encuentras sin problema; el edulcorante de estevia del Mercadona, por ejemplo, tiene como un 2℅ de estevia natural.
    Yo soy bastante desastre con el azúcar y si tengo una mañana mala en el trabajo acabo yendo a la máquina por un kit-kat… Pero tú post me ha dado fuerza para dar un empujón!

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