Ayudas y trucos

Keep away from fire, la etiqueta que asusta

Fotografía de http://www.sockparade.com/
Fotografía de http://www.sockparade.com/

Doy por hecho que tenéis etiquetas en la ropa de vuestros hijos donde habéis leído, en mayúsculas y en rojo, KEEP AWAY FROM FIRE, o lo que es lo mismo, Mantener alejado del fuego. Esta frase siempre ha despertado cierto recelo en mí y la consideraba algo muy malo, suponiendo que la ropa traería tantos químicos que más te valía no acercar a tu niño a una llama. Sin embargo, cuando la curiosidad me pudo, empecé a investigar y comprendí que podría tratarse justo de lo contrario a lo que pensaba y por ello creo que puede resultar útil compartirlo: puede que esa prenda tenga tanta pureza que conviene alejarla del fuego.

Puede que nos encontremos ante una prenda 100% algodón o 100% seda que no ha sido tratada con químicos retardantes de llamas, lo que quiere decir que la prenda está más cercana al tejido de toda la vida, pese a lo que la etiqueta pueda llevarnos a pensar.

De hecho, esta intrigante etiqueta podría suponer un seguro de salud para tus hijos (siempre que no juegues junto a una hoguera… claro) dado que dichos retardantes de llamas pueden acarrear serios problemas de salud debido a su naturaleza química. A los productos químicos retardantes de llamas se los relaciona con riesgos como trastornos hormonales y de desarrollo, infertilidad, cáncer o problemas de conducta. Parece ser que ni siquiera los bomberos los recomiendan, dado que en un fuego estos tejidos pueden liberar gases tóxicos tan dañinos como el propio fuego.

Esta etiqueta por tanto puede resultar una etiqueta amiga dado que no tiene sentido adquirir una prenda de algodón 100% orgánico para tu bebé por los beneficios que ello pueda suponer para su piel, si en última instancia tratan el tejido con componentes químicos que pueden herirla (el cifrado de algodón orgánico hace que sea mejor para el planeta, pero no necesariamente para la piel si no sabemos cómo se procesa posteriormente la tela: piensa mismamente en las tintas utilizadas para teñir la ropa o para imprimir un bonito dibujo). Es muy complejo desgranar el contenido de tu ropa dado que los químicos pueden agregarse bien en la producción de la materia prima, bien en el tratamiento y confección del producto, bien en la salida al mercado (como productos antiarrugas). Conseguir un tejido libre de sustancias químicas puede ser una égloga imposible pero una etiqueta como la presente puede darnos cierto grado de tranquilidad. Siempre, aclaro, que no quememos al niño.

Según la normativa, si la prenda no es ajustada al cuerpo (es decir, si tiene extremos o partes susceptibles de pasar por una llama sin darnos cuenta) deberá ser tratada con retardantes. Pero un pijama, un body, una camiseta que se ajuste bien, no tiene por qué ser tratada para venderse como segura en el mercado, por lo que puedes ofrecer a tus hijos los mejores tejidos naturales.

¿Qué es lo ideal? Los fabricantes no están obligados a especificar qué productos han utilizado para el tratamiento de la tela, así que lo conveniente es elegir ropa que se ajuste bien al bebé, que cuente con un 100% de un tejido orgánico (lana, algodón, seda… si es orgánico sería un plus y ya no es tan difícil encontrarlo en grandes superficies) y mirar si llevan esta etiqueta ‘amiga’. Que no los proteja del fuego no quiere decir que no los proteja de un contacto químico diario. De hecho, cuando dicha normativa la expone la Comisión para la seguridad de productos del consumidor de los Estados Unidos, presenta su misión como: «Proteger al público de riesgos irrazonables de lesión…». Porque lo normal no va a ser que tu bebé se incendie, pero puedes evitar que tu bebé vista un exceso de químicos.

Y tú ¿te habías preguntado alguna vez por qué esta etiqueta?

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