Alimentación

Cómo y por qué dejé el café

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Aunque el café nos parezca algo totalmente inofensivo, sabemos que tiene un componente de adicción. Cabe decir que yo no era una gran consumidora de café, pero sí lo bebía a diario. Una taza en el desayuno, quizá una a media mañana y otra a la conocida como ‘hora del café’, a media tarde. Este post explica mi paso de consumir 3 tazas de café ¡en cápsula! al día, a no tomar ni una gota y, lo más importante para mí, no sentir la necesidad ni el deseo por él.

Primero de todo quiero contestar a la pregunta ¿por qué no tomas café? Y con ella se explica otra pregunta que me hacen mucho ¿cómo puedes subsistir un día completo con tres niños y todo el circo sin una gota de café? ¿No te entra sueño? No, ya no.

Cuando dejé de consumir azúcar refinado estaba muy convencida por los efectos que yo misma había experimentado. Dependencia, irritabilidad, deseo de tomar más azúcar a medida que empiezas… Y esto sacó a relucir un común compañero, el café. Yo era ese tipo de mamá que afirma «No soy persona hasta que me tomo un café«, «Como no tome un café, me caigo redonda» o, algo muy frecuente en mí, me irritaba si Fresa no me dejaba tomar el café de la tarde porque sin él «es imposible que acabe este día«. Todo esto me hizo replantearme su consumo: ¿De verdad mi energía y el discurso de mi día dependen de este polvo amargo? Si no estaba dispuesta a sentir dependencia del azúcar, tampoco lo estaba a sentirme dependiente del café. Tengo un plan y no vas a chafármelo.

Amén de mi decisión personal de sentirme libre con respecto a una bebida, está el hecho de que el café no es necesario ni bueno para el cuerpo humano y, como aprendí investigando, tampoco para el ser humano que lo trabaja. Al ser uno de los productos más exportados, proporciona pocas ganancias y deja a los trabajadores en unas condiciones paupérrimas: para que tú puedas tomar un café tan barato, hay gente cobrando cantidades indignas de dinero por un trabajo extenuante. Esta explotación se puede reducir comprando café de Comercio Justo (Fairtrade).

Y ¿cómo conseguí dejar de tomar café? Pasito a pasito, porque has de saber que produce síndrome de abstinencia y si decides dejarlo a) te vas a cabrear mucho b) lo vas a desear a cada rato y te vas a dar cuenta de la cantidad de anuncios de café que existen, fotografías de gente bebiéndolo y de bares repletos de gente bebiendo café calentito. El café te va a perseguir a cada rato. No te haré una guía de viaje, pero te voy a contar cómo fue mi proceso (recomiendo hacerlo en verano o mientras aún haga calor. Rechazar una bebida caliente en pleno invierno será el doble de difícil).

  1. Lo primero que hice fue acabar el café que ya tenía (recordad que no soy partidaria de producir basura sin ton ni son) y para esto invitar a alguien a casa puede ayudarte. Por entonces tenía cajas de café en cápsula y me enteré que son muy dañinas para el medio ambiente por el consumo energético que supone generarlas y por la cantidad de residuo no reciclable que producen (además de que ni de lejos promueven una agricultura sostenible). Consumí las cápsulas, limpié la cafetera y la guardé en el sótano. Si adoras tu cafetera nueva, te anuncio que existen cápsulas de acero recargables con las que reducir el impacto medioambiental y la basura generada. Puedes buscar por Amazon aquí.
  2. Como aún seguía queriendo café me pasé a un café menos intenso, el café soluble. Ciertamente puedes hacer la transición al descafeinado pero tu mente sigue pensando que ‘necesitas’ ese sabor. El hecho es que, en mi incómoda faceta de preguntar por todo, me enteré de que aquel café que me encantaba de Nescafé estaba en la lista Greenpeace de uso de transgénicos. Sobre esto cada uno tiene una opinión y ciertamente no se ha demostrado su impacto en el tiempo. Mi decisión personal es la de evitarlos. No necesito un melocotón más grande, necesito un melocotón de verdad. Así que ni con cafeína ni sin ella. Acabé los botes (donde ahora guardo frutos secos) y dije adiós al soluble.
  3. Para entonces volví a rescatar mi cafetera italiana y, con la intención de hacerlo bien, compré café de Comercio Justo y fui reduciendo la cantidad de tomas dejándolo primero en dos tazas de tres y por último solo una al día. Por eso digo que no es una guía para dejar el café, sino mi proceso hasta tomar la decisión firme. En este momento, dejé de consumir leche de vaca y empecé a tomar contacto con las bebidas vegetales de almendra y avena. En principio me parecieron asquerosas por dulces, así que combinarlas con el café era bien sencillo, dado que, a estas alturas ya tomaba el café sin azúcar (desagradable solo los primeros días).
  4. Finalmente di el salto, porque todo lo demás me lo podía haber ahorrado con una dosis mayor de autosugestión y decisión en firme y dejé de tomar café por un día. Lo deseaba muchísimo pero me conformaba añadiendo a la bebida de avena el cacao puro 0% de Valor, también amargo o bebiendo té verde. Fue cuestión de días y dejé de necesitar café. Si a media mañana necesito un chute de energía extra, consigo un empujón con una onza de chocolate negro (más de 85% de cacao) sumado al té verde. Delicioso.

De repente ya no me levantaba exigiendo una taza de cafeína, no me notaba cansada durante el día ni sentía esa irritación. A día de hoy en las cafeterías pido infusiones o té verde y en mi desayuno no hay problema porque bien a veces es pura agua con limón, otras té, otras leche de avena, otras es una platazo de fruta con la bebida ya incluida 😉

¿Y no tomas nunca café? Sí que lo hago, pero no lo consumo a diario, sino una o dos veces al mes a lo sumo: A veces en la carretera, me tomo un Fairtrade bien fresquito de las gasolineras. Viene en plástico, lo sé, ¡soy humana!

¿Y tú? ¿Necesitas una taza de café para empezar el día con energía? ¿Te animas a probar el cambio?

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14 comentarios sobre “Cómo y por qué dejé el café

  1. Hola!! Yo dejé el café hace unos años. Me molestaba mucho esa sensación de dependencia, hasta que no tomaba uno, no podía «coordinar» mi mente y mi cuerpo para ducharme, vestirme y salir de casa. Tampoco tomaba tanto, 2 o 3 al día. Cuando intentaba dejarlo, mis días se convertían en una nebulosa, me costaba recordar lo que había hecho, y finalmente recaía. Hasta que leí que el «síndrome de abstinencia» solo dura una semana. Así que decidí aguantar el malestar durante una semana y ver qué pasaba. Y descubrí con sorpresa la gran mentira que es el café. Porque sin él tenía mucha mas energía y menos somnolencia que cuando lo tomaba. Por la mañana trabajaba y por la tarde estudiaba, y estaba más despierta y atenta que nunca. El típico bajón de después de comer, ya no me daba. Fué asombroso. Desde entonces, se lo recomiendo a todo el mundo. Enhorabuena por haber dado el paso!!

  2. Yo solo tomaba un café, generalmente soluble, por la mañana. En el embarazo lo dejé y me he pasado al Eko o similar (en casa) y al descafeinado (en la calle). Los tomo con mucha leche para asegurarme el aporte de calcio ahora que estoy embarazada. Echo de menos las infusiones, pero las desterré también por estar segura de su inocuidad en el embarazo… Quizás vuelva a los viejos hábitos durante la lactancia, no me parecen tan terribles, pero desde luego puedo corroborar la maravilla que es sentirse libre de tomar o no una bebida y no hacer depender de ella nuestra energía. Probaré el cacao Valor en polvo, suena delicioso… ¡Un beso fuerte!

    1. Es bastante amargo, pero muy bueno para añadirlo a los postres. Con él hago brownies crudiveganos, mousse de aguacate, lo añado a los overnight oats… una delicia. Aunque no soy partidaria de dar consejos a quien no los pide, me voy a atrever a darte otras fuentes de calcio además de la leche: Frutos secos (en especial las almendras, seguidas por las nueces y los pistachos); Hojas verdes (col rizada, espinacas, acelgas ¡preferiblemente crudas!); hierbas aromáticas (tomillo, orégano, albahaca, menta); Semillas de sésamo (hummus, tahini) y lino (yo lo muelo y empano cosas); Pescado (Sardinas al vapor, por ejemplo); Legumbres, Quinoa… muchos de estos tienen más calcio que la leche y además se absorben mejor ¡Pero no se ha invertido tanto en publicidad!

  3. Yo me confieso adipta al café. Lo consumo de forma compulsiva para alejar el cansancio y total sigo cansada igual, no me quita el sueño. Intenté dejarlo un tiempo y los tres primeros dias no era persona, me dolia la cabeza..uf fatal… pero una vez más lo intentaré.

    1. El dolor de cabeza puede devenir de la misma desintoxicación de tu cuerpo. Si tomas algún tóxico de manera continua, te dolerá la cabeza los siguientes días de dejarlo. Pero después, te prometo que tu cuerpo se olvida. Realmente el café no es eficiente para quitar el cansancio a largo plazo (eso lo hace únicamente dormir). No quiere decir que no tomes nunca café, en una cafetería con amigas por ejemplo, pero deberíamos dejar de utilizarlo como combustible cotidiano. ¡Ánimo María José! Besazos.

  4. estoy en pleno proceso de dejarlo… tomaba 5 cafés al día porque me parecía que no podía terminar el día sin ellos y además trabajo desplazándome con el coche por lo que necesito estar despierta…Así que pasé de una vida de estudiante en la que únicamente tomaba té a ser una trabajadora adicta al café. Fui consciente de mi adicción y he intentado dejarlo pero si no tomo café los dolores de cabeza son espantosos…Ahora estoy embarazada y he tenido que reducirlo a la fuerza. Tomo uno diario y cada día intento que sea más clarito… también lo he comprado en polvo y después de leer este artículo, en cuanto se termine el bote espero no tener que volver a comprarlo y haber conseguido dejarlo de todo…

    1. Bravo Verita, tienes mucho ganado con tu intención y tu compromiso. El embarazo es motivo suficiente para dejar de tomar café, sobre todo sabiendo que el café no te da más energía sino que apaga los receptores del cansancio. Digamos que tienes un piloto rojo encendido que dice que estás cansada: el café solo tapa el piloto temporalmente, lo que no quiere decir que la luz roja siga encendida y que por tanto sigas cansada. Es pura ficción hecha bioquímica.
      Suerte!!

  5. Enhorabuena Bea por tu proceso! Yo he desarrollado una cierta adicción pero no por tener mas energia. No tomo el cafe por eso sino por la fuerte creencia que si no me lo tomo por la mañana, no iré al cuarto de baño….. (este es mi punto debil ;D ) Estuve varias veces con temporadas de no tomar el cafe y eso siempre me ocasionaba problemas con ESE tema. Lo curioso es que el café no me da garantía. Hay días que a pesar de haberlo tomado, no hay suerte.. Pero a pesar de saber eso, cada mañana lo tomo con la «esperanza». Otro tema es que seguramente si no tuviera el cafe en casa, no lo tomaría. Tan facil. Pero no vivo sola. Y mi marido si que quiere tener la cafetera y tener el cafe, para poder tomarselo muy ocasionalmente, o para tenerlo cuando vienen visitas. Bueno, seguiré buscando mi solucion. Un abrazo fuerte!

    1. Lo más efectivo para ir al baño por las mañanas es el agua calentita en sí, y muchos lo identifican con el café. El agua en ayunas a temperatura tibia hace un barrido y limpieza de nuestro tubo digestivo y ‘empuja’ todo lo que queda dentro. Es una fantástica manera de empezar al baño e ir regularmente. Lo ideal claro, es cenar temprano, no comer más tarde de las 10 de la noche, hacer bastantes horas de ayuno hasta desayunar y comer mucho color verde (hojas verdes). Más ejercicio y agua y menos carne y procesados suelen ser clave. Eso sí, el agua preferiblemente fuera de las comidas.
      Yo tengo café para las visitas, precisamente hice hoy una cafetera italiana. Es de comercio justo y sé que las visitas agradecen el gesto de recibir algo que les gusta aunque yo no lo comparta. Pero entiendo que si tu marido lo toma, tu tentación es mayor. Para estos casos suelo hacer un truco y es ‘ponerlo feo’. Si en casa se va a consumir algo que yo ya no quiero pero me tienta, compro una versión que les agrade a los demás y me disguste a mí. Si hay algún sabor de café que no te guste y a tu marido sí, puede ser una opción de compra. ¡Suerte!

  6. Buffff, este es un temazo para mí. Estoy intentando dejar el café porque no me sienta muy bien (me acelera mucho) y además no me gusta la sensación de adicción que tengo. Además quiero quedarme embarazada y he leído que el café disminuye la fertilidad…
    Has pensado en crear un grupo de apoyo para dejar el café?? ?
    Yo me apunto seguro!!!

    1. jajaja, un grupo sería divertido. Si quieres dejar de tener apego por un alimento, tengo un servicio que se llama ‘desapego alimentario‘ donde aprendemos a ‘vivir sin’ esa comida tal como si fuera un exceso de objetos en tu habitación. Minimalismo aplicado a la alimentación desde la consciencia de qué es suficiente e importante para la salud de tu cuerpo. Ánimo con esa lucha, guerrera cafetera!!

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