Minimalismo

Reduce tu impacto en el mundo

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Nos han incentivado a hacer ruido, a ser sonados, llamar la atención. Pero lo cierto es que es una senda errónea si se enfoca destacar como un objetivo y no como un servicio. El ambiente escolar sería distinto si en lugar de madres alentando a sus hijos para ser los mejores en tal o cual disciplina, los alentaran a apreciar las virtudes de los demás y poner las suyas al servicio del resto. Eso les haría brillar, sin duda, pero de una manera diferente, de un modo sin estridencia. En los estudios, en el trabajo, en toda formación grupal, oímos una voz que nos asegura que hacer ruido está ligado al liderazgo.

Sin embargo no se nos instruye en la belleza de hacer silencio en lo físico y subir el volumen en lo emocional. Hemos masticado la frase de más es mejor, la hemos digerido y forma parte de nuestra comprensión. Así es como funciona el mundo… o así creemos que funciona. Precisamos de una enseñanza en lo mínimo para poder comprender otro tipo de grandeza. Ciertamente sería un buen inicio el educar a la generación presente en consumir menos e iniciar la reducción de nuestro impacto en el mundo por no adquirir cosas innecesarias y por no comprar de manera impulsiva. Sería un buen inicio hacer sembrar la duda y enseñar a preguntarnos de dónde viene lo que consumo, qué supone que el producto esté aquí hoy, quién lo ha hecho y con qué, qué uso le daré y qué haré con ello una vez no me sea útil. Soy una gran admiradora del movimiento Zero Waste pero no puedo decir que lo sigamos tan bien como leo de muchos. Quizá por los niños, el tiempo o las excusas, pero sí hemos reducido el nivel de basura a raíz de reducir el nivel de consumo o consumir productos sin residuo sobrante. Esto también es pasar por la vida sin hacer ruido. Sin dañar. Por las redes las 3R se han convertido ya en las 5R: Rechazar, Reducir, Reutilizar, Reincorporar y Reciclar. Esto es, para consumir menos, empieza por rechazar lo que no necesitas. En segundo lugar, reduce el consumo: compra menos ropa, menos alimentación sobrante que se pudre en la nevera, menos comida chatarra, menos cosas innecesarias, menos paquetes individuales, menos desechables. Reutiliza lo que ya tienes antes de tirarlo y dale nuevo uso a las cosas: reutiliza papel, telas, recupera muebles. Reincorporar en inglés se expone como Rot refiriéndose al compostaje orgánico y, por último, recicla. Y como veis, reciclar está en el último puesto porque para reciclar se precisa de mucha energía, mucha maquinaria y en suma, MUCHO RUIDO e impacto en el mundo.

Pasa por el planeta sin hacer ruido y preocúpate por hacer el bien en silencio y ese será el mayor vocero de tus bondades.

«Que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha» (Mt. 6, 3)

Las virtudes del bien hacen brillar sin necesidad de proclamarlo. Huye de aquellos que se consideren muy humildes, muy generosos, o la frase que más detesto «muy amigo de sus amigos».

Hagamos un ejercicio: Piensa en una enorme luna llena, redonda, casi amarilla, en una noche cerrada. Brilla enormemente y sin estridencia. No hay ruido en su belleza y todo humano coincidiría en lo impactante que resulta. No te ciega como el sol, no te perturba como el viento ni te humedece como el mar. Pero su impacto en ti y en la vida terrestre es real.

No temas no destacar por un físico, una competencia intelectual o un fantástico sentido de la moda. Existe una manera de brillar silenciosa y admirable en quienes eligen el camino de prestar sus dones a beneficio de los demás. Preocúpate por ser útil, ofrecer el bien, regalar la mejor parte y, así, reduciendo tu impacto en el mundo, aumentarás tu impacto en las personas.

PD: Mi marido me llama Ninja Hattori porque me muevo con sigilo por la casa y estoy muy orgullosa de ello (Mandarina sigue mis pasos).

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2 comentarios sobre “Reduce tu impacto en el mundo

  1. Hola Bea! te escribo desde Argentina, tu blog y tus testimonios me inspiraron para comenzar a escribir mi camino hacia una vida minimalista. Hace semanas que te leo y tomo notas de tus experiencias. Estoy realizando el reto de los 7 días «Libera tus cajones» y en verdad que es todo un reto. Soy madre de 2 niñas y un bebé, tus entradas me acompañan en la crianza también. Siento que ya conozco a tus niños por todas las anécdotas que voy leyendo. Te mando un saludo! Antonela

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