Ayudas y trucos·Minimalismo

Cómo mantener el salón ordenado con hijos

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Nuestro salón ha vivido muchos cambios este año y, aunque aún quedan pintar las paredes y renovar ciertas cosillas, llegar a casa es encontrar la paz y eso ya es una batalla ganada. En este post os enseñaré el salón de casa en orden, no el orden justificado para la foto, sino el orden que realmente hay en casa cada día ¡excepto cuando los niños juegan! En el momento de juego no hay orden que valga, nos dedicamos a jugar y si hace falta llenar el suelo, así se hará y si hace falta hacer veinte torres de construcciones así se hará, y si hace falta un campamento de almohadas para ver una película, así se hará. Pero he conseguido organizar el espacio de tal manera que todo se puede recoger en 5 minutos. Minutos que puedes hacer a lo largo del día, o si viene alguien de improviso y, sobre todo, cada noche antes de irte a dormir. Esto es un básico en mi rutina diaria: cuando terminamos de cenar y los niños ya están dormidos, antes de mi infusión ya estoy dedicando esos breves minutos a dejarlo todo en orden. El cambio entre dejar una habitación ordenada y una desordenada cuando te levantas es abismal y puede marcar tu manera de enfrentar el día. Un salón ordenado y una cocina sin platos sucios te hará comenzar la mañana con un pie excelente (aunque los niños lloren).

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Como veis es un espacio en dos partes que este año me empeñé en abrir quitando un sofá separador, para que no hubiera transición entre una parte y otra, ahora el espacio para jugar es enorme y puedes visualizarlo todo y a todos desde cualquier rincón (esto con gateadores fugaces listos para sus primeros pasos, es vital).

El mejor método para un salón ordenado es tener un salón CON POCAS COSAS. Esto, que parece una obviedad así dicho, es el anticoncepto del salón español al uso donde se dan cita los marcos de fotos innumerables, los libros, las colecciones de pequeños objetos, las cajas, las revistas, los papeles… Con menos cosas, mantener a raya el orden es inmensamente más sencillo. ¿Y qué pasa con los juguetes? No todos deben andar por el salón. Lo ideal es tener algunos rincones de juego e ir rotando estos juguetes cada 2, 3 o 4 días (según la edad y capacidad de asombro de los niños). Como veis, en el salón tenemos pocos juguetes y el resto están en sus respectivos dormitorios.

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Al tener pocos tipos de juguete en el salón, es más fácil recoger. Yo tengo un truco para cuando Fresa me dice que no puede recoger porque está cansada y son demasiados: «Tienes razón, son muchísimos para recogerlos todos, vamos a deshacernos de algunos y mañana será más fácil recoger». Por lo general funciona y recoge e incluso a veces, lo piensa bien y decide, efectivamente, deshacerse de alguno. Tenemos un cesto de mimbre circular para los bloques de madera (izquierda de la foto), un juego de ciudad precioso que encontré por segunda mano en perfecto estado. En otro cesto de mimbre rectangular, los juguetes de tela, marionetas de dedo, muñecos de madera y ganchillo, sonajeros y algún muñeco de goma (derecha de la foto).

salón ordenado

Todo esto en el mueble de la tele, con algunos libros (también pocos, por lo general los que hayamos sacado esa semana de la biblioteca) y debajo un juego de mesa de té plegable de 4 cubiertos de cuando Fresa era pequeña, un hit que encanta a todos los niños (no sé qué tienen las cucharitas).

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En esta foto además aclaro algo importante para tener un salón a punto y es que la funda sea lavable. Nosotros tenemos un sofá de Ikea cuyas fundas duras son terribles de lavar y planchar, así que optamos por una funda lavable y económica que encontré por internet para este modelo de sofá. A la derecha veis un cesto para guardar las mantas del invierno. Cuando no teníamos orden ni concierto, ese cesto estaba repleto de juguetes ¡pero esa vida ha quedado atrás!

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Como en mi ciudad las chimeneas son de adorno, está sin usar y la utilizamos para meter una cajonera de madera donde están todos los lápices, ceras, tijeras, gomas, purpurinas… y un laberinto de madera con imanes pequeñito pero con tralla. Las hamacas, que ya apenas usamos, están como veis escondidas tras el sofá. ¡Pero ojo! Es lo único que está ‘escondido’. Esconder cosas debajo de los sofás no es ningún invento, supone suciedad, genera sensación de poco espacio y mal organizado y además no dejará de inquietarte porque tú sabes que están ahí.

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En la otra parte, como otro rincón, tenemos un ‘Cesto de los tesoros’ casero. Esto es una idea de juego más propia de los métodos Montessori o Waldorf por relacionarse con el juego heurístico. Consiste básicamente en un cesto de materiales naturales en cuyo interior hay objetos cotidianos de diversas texturas y formas con la que los niños descubren el mundo. Desde una cuchara de madera, hasta moldes para flan, peines, pinceles, llaves, telas, pinzas, pelotas, cajas y todo ese tipo de objetos que, aún no siendo juguetes, a tu hijo interesan más que cualquier cosa que le compres (¡ingratos!). Esto es otra cosa que debes ir variando y que se recoge bien fácil: todo lo que no es juguete, va aquí.

Visto esto, hagamos un resumen de trucos para mantener el orden en el salón:

  1. Ten pocas cosas. Evalúa qué cosas son realmente necesarias en el salón y cuáles son propiamente de allí. En el caso de las vitrinas, lo que realmente usas debería estar en la cocina y lo que supone un objeto decorativo, bueno… si te hace feliz consérvalo pero si no sabes ni cómo vino a casa o te lo regaló alguien y no fue una elección, deséchalo. Conserva solo objetos que den valor emocional a tu ambiente. Cuantos menos objetos decorativos tengas, más rápida y sencilla será tu limpieza; si solo tienes que limpiar aquello que te encanta, además limpiar será un acto bello que harás con mimo. No tenemos fotos porque no necesito exponer a quienes amo para recordar que los quiero. Eso no quiere decir que no tenga recuerdos, tenemos una caja en el sótano con fotos muy concretas de momentos muy felices. Pocas pero geniales.
  2. Despeja las superficies horizontales. La mesa debería estar vacía siempre y llenarse cuando realices una actividad: comer, dibujar… Y posteriormente, claro, volver a despejarse. Igual con el mueble de la tele. Es tan sencillo como imaginarte limpiando una superficie lisa de una pasada en contraposición a limpiar una sorteada de objetos que tienes que levantar, mover y limpiar por separado. Simplifica tu entorno para simplificar tus días.
  3. Despeja también las superficies verticales. De cuadros, estanterías, fotos, recuerdos… elige lo que te emociona, lo demás es accesorio y distrae tu mente.
  4. Encuentra el sitio real de las cosas y devuélvelas allí una vez usadas. Los cargadores de móvil, los mandos de la play o del aire acondicionado los guardamos en un cajón y vuelven allí cuando no se están usando. Si eres lector, busca un rincón para el libro o la revista que te interese en ese momento y cuando lo acabes, fuera de ahí. En lo personal, me deshice de una biblioteca de unos 800 tomos (un dormitorio entero, sí) que doné a bibliotecas específicas, vendí o regalé. Me quedé tan solo con lo esencial, lo que verdaderamente me movió y necesito tener cerca para seguir recordando (si te inspiró pero no volverás a leerlo, deja que inspire a otra persona). Además, me compré un Kindle en el mercado de segunda mano y estoy contentísima: ya no hay objetos físicos y puedo conseguir las ediciones a un 80% del precio en papel.
  5. De lo que ya tienes, reduce. Como la vitrina que veis, teníamos dos y vendimos una recientemente porque, como expliqué en este post, redujimos mucho nuestras pertenencias eliminando un ajuar que nunca usábamos de numerosas piezas de cristalería, cubiertos… etc. Del sofá que veis, teníamos dos exactamente iguales con la obsesión de que nadie se quedara de pie. Pero lo cierto es que rara vez he visto los dos sofás ocupados al completo, los niños son pequeños y prefieren el suelo (o los brazos) y cuando las visitas se amplían, siempre hay sillas (incluso dos plegables) que vamos añadiendo al círculo. Lo demás, es innecesario. Así que vendimos uno para cambiarlo por un sillón cama en el que ver películas o dar cama a las visitas.
  6. Organiza espacios y agrupa. Los colores en un sitio (pocas subdivisiones para no desquiciarte al ordenar), las construcciones en otro, las muñecas en otro… El truco real, ya sabes, consiste en tener poco y hacerlo rotar. Cuando hago cambios, subo un juguete del salón a sus cuartos y bajo uno de sus cuartos al salón. Pero recuerda que el juego es más prolongado e intenso cuando tienen menos cosas. La imaginación se supera, se deleitan más tiempo con cada juguete y no se dispersan tanto. Recuerdo aquellos capítulos del chef Ramsay enfadado por los menús con 40 platos: Cuando hay mucho donde elegir, pierdes un tiempo dudando que podrías emplear en disfrutar.
  7. Todos ordenamos. Obviamente los bebés aún no, pero Fresa ha aprendido a recoger como una campeona.
  8. Cada noche, antes de acostarte, déjalo todo tal y como lo encontraste. Es sencillo, te llevará poco tiempo y lo agradecerás por la mañana.
  9. Y durante el día, disfruta en el desorden. Con todo a disposición de los niños y sin peligros a la vista, déjalos que investiguen, prueben, tiren, rueden y desordenen a su antojo. Es normal que varios juguetes estén a la vez en el salón. O todos. ¿Qué más da? El trabajo de recogida será mínimo y sencillo.

Y vosotros ¿cómo mantenéis el orden en casa? ¿Disfrutan vuestros hijos de un espacio adecuado al juego y los papás de un espacio para el descanso? ¡Contadme trucos, quiero aprender!

 

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13 comentarios sobre “Cómo mantener el salón ordenado con hijos

  1. Creo que este post, todavía no tuvo comentarios, no por ser malo o ser poco interesante, sino porque todavía nos estamos recuperando del » shock» de ver ese salon tan recogido…necesito días para asimilarlo, y el café del que me estoy quitanto, sustituyendolo por chocolate negro, para ponerme manos a la obra. Si ella puede, nosotros también me digo, pero sigo en «shock». Siempre aprendiendo

  2. Yo no tengo un salón tan despejado pero si sueño con él. En mi caso no es la niña (que es un primor y lo recoge todo divinamente) sino el padre que acumula objetos y papeles por todo el salón, mesa de comedor incluida y no sé qué hacer para que al llegar coloque cada cosa en su lugar.

    1. Lo importante es hacer equipo, imagino que ya lo has hablado con él pero podrías ser más específica, preparando un sitio para los papeles por ejemplo. Pronto quisiera hablar sobre esto, porque el cambio empieza por ti y por tu acción. Cuando esperamos que los demás caminen al mismo ritmo que nosotros, solemos decepcionarnos. Yo tengo un día a la semana (martes) para recoger papel. Eso quiere decir que recojo las facturas, notas, tíquets, dibujos de Fresa, lo que sea y a) lo archivo o b) lo reciclo según su naturaleza. Prueba a escoger un día de recogida. El orden llama al orden, seguro que tu marido se contagia 😉

      1. Gracias, efectivamente cuando vio q empecé a ordenar mis cosas y lo despejado que había quedado mi armario hizo lo propio con su ropa e incluso despejó el salón! Sin yo decirle nada, casi no me lo creo! ?

          1. Gracias! Ahora tengo que buscarle un sitio donde dejar los papeles porque, efectivamente, no tenemos un sitio a mano dónde dejar facturas, tickets de compra, etc

          2. ¿Sabes lo que es Command Center? Prueba a buscar por internet, pinterest y demás para encontrar algunas ideas. En lo personal me valgo de archivadores que vacío con frecuencia.

  3. Igualmente me he quedado en shock, tienes una mente práctica privilegiada! qué buenas ideas y mil gracias por compartirlas! te voy a tomar prestada alguna porque tengo mudanza a la vista… y se me antoja el momento perfecto para cambiar.
    Nunca había pensado en ello, pero ahora que estoy preparando «el armario» para cuando nos mudemos me he dado cuenta de la cantidad de objetos sin uso que acumulamos, tengo ropa de cuando tenía 13 años! por supuestísimo que no me vale pero la conservo igual!!ayer mismo he tirado a la basura (imposible donar por su cochambroso estado) una cazadora de cuero que era mi segunda piel y que no he usado (porque ya no se podía usar) en los últimos 15 años… mi armario parece ahora una tienda de ropa, una prenda por percha!! Me quedan zapatos y joyas y bisutería…
    Sin embargo, en la cómoda que uso para el niño ésto no me pasa, soy más cuidadosa y ordenada con sus cosas que con las mías… parece que mi mente se ha ido aclarando en los últimos años sin saberlo
    Gracias

    1. Tener hijos aclara nuestra mente, muchas mamás me han comentado esto. Estás en el camino, Raquel, no desesperes. Uno empieza por poquito y al final te ves con un armario muy pequeño para todo el año sin tener que cambiar de temporada (yo ya me he librado de esto). ¿Te imaginas un altillo vacío? ¡Un tesoro! y es posible. Abrazos.

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