Minimalismo·Ser múltiples

El armario de tus hijos ¡Se ha escrito un crimen!

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Verdaderamente, me acuerdo de la Lansbury cada vez que veo los armarios de mis hijos. Es criminal que estos duendecillos tan pequeños tengan en su haber tanta ropa. Cada mes me pongo el propósito de conciliar el minimalismo con la ropa infantil y, aunque ponemos todo el empeño, es siempre mucho el camino por recorrer. Es cierto que cuanto más pequeños son, más varían sus tallas. También es cierto que sus vestimentas están en continuo ciclo de lavado, porque no duran igual mis vaqueros, que las mallas de Mandarina que estuvo toda la mañana gateando en la tierra.

Cómo organizar el armario de los niños

En mi experiencia, el orden del armario de los niños necesita unos criterios diferentes al armario de adultos. Por ejemplo en cuestión de la calidad del tejido. Si bien apuesto por tejidos naturales como el algodón o la lana ahora que viene el frío, no invertiría mucho dinero en prendas especialmente duraderas por lo que arriba comenté: crecen y lo hacen muy rápido. Por ello yo en tu lugar me olvidaría de la cachemira, la alpaca, la seda, e incluso el cuero (además de por razones éticas). La inversión no tendrá tiempo de ser amortizada. Con lo cual, escoge tejidos orgánicos o semi-orgánicos sin hacer desbordar tu presupuesto y sé coherente con el tiempo de vida de las prendas.

Esto se contradice con la ley de consumir mejor en vez de más pero con los niños, el más está implícito en la medida que cambian de talla antes que de estación.

Comprar menos ropa y crear combinaciones

Para no tener que comprar tanto, sí que podemos extrapolar la ley de un armario minimalista adulto de hacer que las prendas sean combinables entre sí. Para ello, detente a pensar con qué colores ves a tus hijos más favorecidos, cuáles les hacen brillar. Te cuento cómo lo hago con los míos:

  • Los colores de Fresa son el rosa, el amarillo y el morado.
  • Los colores de Mandarina son el rosa, el azul y el naranja (aún sigue pelirroja, no podemos explicar por qué).
  • Los colores de Limón son el beige, el azul y el verde.

Y todos ellos usan prendas neutras en blanco, gris o vaquero que ayudan a entremezclar todos los colores.

Por supuesto hay excepciones, prendas que se salen de la norma, pero hay algo que facilita mucho la elección de las prendas tanto en la tienda, como cada noche al preparar la ropa del día siguiente: la parte de abajo es lisa, así como los zapatos y las rebecas/chaquetas. La parte de arriba puede ser tan estridente como queramos, pero será muy sencilla hacerla casar con prendas neutras.

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Elige lo simple

Los mellizos tienen bodys interiores blancos. Sencillos, ni un solo dibujo, para que así puedan usarlos tanto uno como otro, porque las mamás de mellizos lo sabéis: siempre hay uno más sucio que otro. Igual ocurre con los calcetines: hay rosas para Mandarina, Azules para Limón, pero el resto son blancos. Nada más.

Para los zapatos de la guardería de los mellizos, insistí en buscar unas deportivas blancas, sencillo. E incluso para los pijamas opero de forma neutra, escogiendo packs de ahorro de pijamas que no tengan un sexo definido, dado que a veces la elección de colores, muñecos o frases, hacen que las prendas solo puedan ser usadas por un niño o una niña. Al ser un modelo neutro sin florituras, da igual quién lo use y si a Limón se le mancha el suyo, puedo ponerle uno de Mandarina y viceversa.

Pero ¿menos ropa implica lavar más a menudo?

Realmente nuestros niños no precisan tantas prendas, además no te obsesiones con el lavado. Lo normal es que se manchen a diario pero piensa si los pantalones están realmente sucios antes de echarlos a la lavadora, otras prendas interiores como los bodys difícilmente se manchan y si no se orinan o sudan, pueden seguir usándolas evitando lavados innecesarios. Para tu simplicidad, es importante que escojas tejidos fáciles de planchar (o incluso que no necesiten tal cosa). Todo lo que lleva lazos, flores en relieve, las camisas, frunces… es un desafío a la hora de plancha y tú eres una Mamá Valiente, no una mamá ociosa ¡el tiempo es oro! Igual ocurre al escoger el tipo de tejido en cuanto su lavado y secado: lo ideal es que se pueda lavar en frío para ahorrar luz y agua y, en el invierno, que se pueda meter en secadora. Es tan sencillo como mirar la etiqueta de la prenda y escoger la que menos cruces tenga sobre las leyendas del lavado. Normalmente si son prendas que brillan, tienen incrustaciones, pegatinas… etc, vas a ver las indicaciones de ‘no planchar’, ‘no usar secadora’ o ‘lavar a mano’… y ya estás perdida en la subdivisión del lavado. Recuerda simplificar.

Ropa ajustada a sus actividades

Dedica un tiempo a pensar qué tipo de actividades tienen tus hijos y compra a razón de ello el tipo de topa adecuado en la cantidad justa. Es decir, si tu hijo pasa 5 días en guardería y a las tardes va al parque, el sábado lo pasáis en el campo y el domingo vais de visita o a un restaurante, tu hijo solo necesita una o dos prendas de arreglar. Lo demás, será ropa sport en un término medio que se ajuste tanto a ir a hacer la compra como a tirarse por el tobogán. Si por el contrario cada noche tenéis un evento distinto y no tenéis nada de tierra en vuestro barrio, quizá vuestra elección pueda ser otra. Lo ideal es no abusar de la ropa de extremos: tan poco útil es tener 6 chándals deportivos como tener 6 vestidos de encaje.

La ropa prestada

No obstante lo sencillas y escuetas que sean nuestras elecciones (recuerda, poca ropa y fácilmente combinable), los niños acumulan ropa de una manera difícil de controlar. Son afortunados de recibir regalos (sobre todo en sus primeros años) o reciben ropa prestada de primos, hermanos mayores, vecinos, amigos… Aquí es donde debes ponerte seria con la criba. Por lo general, la ropa heredada (sobre todo si es segunda o tercera herencia) viene sin pareja y llegarán las prendas menos usadas, que suelen coincidir con las menos cómodas, ‘ponibles’ o combinables. Aunque también llegarán prendas duraderas, lo cierto es que cada niño es un mundo y no a todos les sienta bien lo mismo ni se mueven en las mismas actividades. La ropa prestada debe ser una ayuda para ti, no una complicación así que te aconsejo que te deshagas de aquello que no es útil en vuestra vida. Puedes optar por prestarlo a quien sí crees que le servirá (no te desentiendas egoístamente de las cosas) o puedes donarlo a organizaciones como Humana o Cáritas. Cáritas es nuestra preferencia por la seguridad de que no comercian con ello sino que verdaderamente arreglan las prendas y las destinan a personas con necesidad. Quizá tengas un conjunto con la etiqueta puesta que has sido incapaz de poner a tu hijo ¡imagina cómo de feliz podrías hacer a alguien que recibe una prenda nueva! Eres una regaladora de felicidad.

Vive con menos para vivir más.

¿Y tú? ¿Has revisado ya el armario de tus hijos? Nosotros solo tímidamente porque aún seguimos usando manga corta. El otoño viene discreto…

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2 comentarios sobre “El armario de tus hijos ¡Se ha escrito un crimen!

  1. Uff, cuanta razón llevas, yo tengo e trastero atestado de ropa de mi bebe q le queda pequeña y no me desahogo de ella por si viene una hermanito ,.,,,, pero qué pereza,por o hablar cuando hago la criba de lo q m han dejado, es bastante estresante la verdad y al final, es cierto, siempre se ponen las mismas 3 o 4 cosas

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