Desarrollo personal·Embarazo, parto y posparto

Invierte en quererte, no en cambiarte.

quererte

Mírate en el espejo: eres la mejor versión de ti que existe. No estamos llamadas a parecernos a ninguna otra persona, y aún menos externamente. Pero los pensamientos que creamos en nuestra mente y, aún más, las palabras que proyectamos al exterior, se acaban convirtiendo en una realidad. Si te ves gorda y además intentas convencer a tu amiga de que lo estás, estarás creando una realidad en torno a ti donde eres gorda y tus amigas lo saben. Para, genera el buen pensamiento, regálate mejores observaciones.

Lo difícil de quererte

De acuerdo, has parido a uno, tres, seis hijos; nos han convencido de que el embarazo es un evento puntual que se evapora sin efecto, que todo se repliega como si nada hubiera ocurrido y tú obviamente, aunque te sabes delgada, te ves gorda porque tienes barriga. Yo era de las que decía que las barrigas solo sienta bien a los bebés y a las embarazadas… pero también he sabido ver mujeres radiantes con barriguita y, después de parir, comprendí que la piel es un asunto misterioso, un enorme tejido que se expande y se reduce, aunque no nos parezca lo suficientemente bueno.

La piel es nuestro órgano más grande, la mayor extensión de nosotros mismos y uno de los más tiranizados. La etiquetamos en piel grasa, piel seca, piel varicosa, estriada, porosa, arrugada… Dios santo, nos olvidamos de lo bien que trabaja, de la cantidad de funciones que realiza, todas vitales como sujetar y proteger todo lo que llevas dentro, eliminar toxinas, mantener tu temperatura corporal o recoger la vitamina D. Así que ahora, para ti, ¿solo es una piel flácida? No seas desagradecida con tu propio yo.

Vale, estás inflada, no eres una tabla lisa, has descartado las camisetas ceñidas y no sabes cómo deshacerte de esta imagen. ¡No te deshagas de ti! No te desprecies ni por un minuto. Deja de pensar en fajas, cremas reductoras, operaciones o santería.

No te ocultes más

Deja de meter barriga de esa manera tan insistente: no es un secreto que hayas parido, que eres mamá, que eres terrestre. Invierte en quererte y olvida la idea de cambiarte. Invierte en ti, en estar sana y equilibrada, en mantener una vida activa y una alimentación saludable. Invierte en tu capacidad de auto-aceptación, lee libros, olvida tus prejuicios sobre los libros de auto-ayuda o crecimiento personal y déjate querer por los buenos consejos.

Maneja tu tiempo para estar con quien te quiere, quien te sabe perfecta en cada uno de tus días y tus estados, quien no se fija en lo que llevas puesto o en tu peinado, sino en cómo de contenta o triste llegaste hoy. Invierte en un armario cómodo, sin prendas que condicionen lo que bebas o comas. Invierte tu tiempo en crecer leyendo vidas inspiradoras ¡no hacen falta fotos!

Deja de comparar los cuerpos: son solo moldes, contenedores de magia o de pobreza. ¿De qué estás rellena tú? Y ¿cómo se lo vas a hacer ver al mundo?

Quiérete hoy y que tus hijos sepan que tu también te quieres. Serás el mejor modelo de aceptación y respeto de uno mismo.

¿Me prometes que no le vas a decir nada feo a tu espejo?

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4 comentarios sobre “Invierte en quererte, no en cambiarte.

  1. Me ha encantado el artículo, descubrí tu blog a través de la página de valedeoro y ya he leído varios post tuyos, todos buenísimos, enhorabuena, te sigo y espero aprender más leyéndote.

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