Alimentación

¿Qué supone no consumir azúcar blanca? 3 meses sugar free

no consumir azúcar blanca

No consumir azúcar blanca ha supuesto un gran cambio para mí. Hoy he decidido hacer otra entrada sobre mi decisión de no tomar azúcar refinada porque creo que genera mucho desencuentro e incomprensión, además de preguntas, y porque viene bien hacer revisión de los objetivos así como de los efectos. Han pasado más de tres meses desde que tomé esta decisión firme a raíz de entender el azúcar como uno de los 5 venenos blancos (A saber azúcar, sal, leche de vaca, arroz blanco y harina de trigo) y debo decir que ya no siento ninguna dependencia. El camino ha sido gradual y, aunque firme, no inflexible, en tanto que si he ido a una boda, he probado el postre, o si en algún momento del mes me ha apetecido algo que hubiera en casa, lo he tomado. Aunque mi decisión sea firme, en ningún momento pretendo generarme una sensación de malestar reprimiendo un deseo que no es nada elevado ¡un chocolate!, ni tampoco generar malestar en quien me invita a su casa con intención de ofrecerme lo mejor de su cocina. Esta es una decisión sin violencia, sin violencia para mí y sin violencia para el otro, así lo entiendo y así lo quiero continuar.

No obstante, lo que en un principio era una necesidad y dependencia del azúcar, ha desaparecido y a veces es un apetito emocional lo que me lleva a ciertos sabores, más que el auténtico deseo de dulce, que está más que saciado en mis atracones de frutas, dátiles, higos… ñam. Sé que puede sonar odioso, pero veo un dulce y no me apetece. Jamás pensé, de verdad, que eso pudiera ocurrir.

¿Qué supone no consumir azúcar blanca?

E insisto en que hablo del azúcar blanca. Cuando hago salsa de tomate, añado panela y sigo edulcorando las cosas con dátiles, pasas, crema de almendras, plátanos… y tomo fruta, es decir: vivo una vida dulce, incluso con postres crudos, canela, chocolate. Pero no consumo azúcar blanca. Esto supone, además del azúcar que añades con cuchara:

  • No tomar bebidas azucaradas, ni edulcoradas, ni ‘zero’, ni pimientos. No tomo refrescos cero, ni zumos envasados.
  • No tomar salsas, que por lo general llevan azúcares bien para conservar o para edulcorar o bien miel con azúcar. Yo hago mis propios aderezos y salsas.
  • No tomar pan. Hasta el integral que se comercializa (que no es integral sino pan de harina normal con un contenido de harina integral), lleva azúcar. Cuando he tomado pan, lo he hecho consumiendo pan de centeno puro (es carete, amigos), pan dextrinado integral puro o pan wasa. He comido pizza en un par de ocasiones con masa de harina de trigo, lo confieso. Por eso digo que no soy inflexible, estaban buenísimas.
  • No consumir procesados ni congelados, que con frecuencia llevan azúcares, incluidas las carnes procesadas como las hamburguesas o las salchichas.
  • No consumir fiambres, que tienen un alto contenido en azúcar aunque parezcan increíblemente salados. Esto fue más fácil cuando decidí no tomar carne.
  • No tomar, obviamente, bollería ni galletas. Los sustitutos del azúcar acabados en -osa, también son azúcares y algunos, como la sacarina, demostrados cancerígenos. Cuando un producto dice ‘sin azúcar’, se refiere a que no lleva azúcar blanco, pero puede llevar a sus amigos. Si dice ‘sin azúcares’, está libre de todos ellos.
  • Yogures. Tomé sin azúcar en la transición, ahora ya tampoco los tomo, pero cuando lo hacía, le añadía una cucharadita de miel cruda.
  • No consumir cereales o muesli, o barritas que contengan azúcares. Actualmente tampoco consumo nada de esto.
  • No tomar chocolate. Esto es lo último que dejé en mi transición, porque evidentemente es irresistible. Pasé cada vez a un chocolate más negro con menor contenido de azúcar hasta no necesitarlo y dejarlo de comprar. Existe chocolate fairtrade que no usa azúcar, sino agave, estevia… es caro así que lo dejaré para ocasiones especiales, de momento no siento la necesidad y uso cacao 0% en polvo para postres, desayunos, batidos o lo que se me antoje.
  • No consumir patatas de bolsa tipo Lay’s, Cheetos… Aunque la sensación sea salada, el azúcar está en sus ingredientes.
  • No consumir gominolas (evidente).
  • No consumir mermeladas (que, de todas formas, sin tostada, ya me contarás…).

Y hasta aquí una lista que parece bárbara pero que una vez superas la barrera de la adicción (suena fuerte pero esto está demostrado científicamente), es sencilla e indeseable.

¿Qué me pasa cuando tomo azúcar?

Si en algún momento decido tomar azúcar (confieso que casi siempre es en un evento social, aunque he rechazado tartas de mucho chocolate en cumpleaños), ocurren ciertas cosas que para mí son clave a la hora de seguir pensando que obro bien sin ingerir azúcar blanco. Cuando tomo azúcar siento una sensación de ebriedad. Sí, así es. Es como si hubiera tomado una copa de vino, incluso la lengua se me vuelve lenta. En una boda a la que fui no bebí nada de alcohol pero sí tomé postre y salsas… fue igual que ‘coger el puntillo’. También me duele la cabeza de manera instantánea. Desde que como frutas y verduras, no he tenido más dolores de cabeza NUNCA y justo cuando tomo azúcar ¡boom! arrastro dolor de cabeza para toda la tarde. Además, el dolor de dientes es insoportable. Es como si toda la boca se llenase de caries instantáneas, no se pasa con agua, ni con sal. Las encías me duelen, los dientes se ponen muy sensibles… es desagradable. Hoy he tomado pan y un postre en casa de mi tía (todo delicioso, además me honró con un menú vegetariano ¡gracias infinitas!) y sentir todas estas sensaciones de nuevo, me empujaron a escribir sobre ello por si alguno tiene curiosidad. Por último, vuelvo a sentir esos picos de energía donde pasas de estar eufórico a querer dormir. Y me pongo de mal humor… esto es lo más triste, ver que me enojo con los niños con facilidad me hace entender que el azúcar es un indeseable en mi vida.

¿Y no te diviertes?

Las cosas azucaradas son deliciosas, yo no estoy loca ni digo lo contrario. Sin embargo, en mi balance vital, el peso de un placer temporal con su efecto en mi cuerpo, siento que puede ser sustituido con otro placer. Mi vida no está exenta de placer, sino plena y curtida en ellos. Estoy rodeada de placeres vivos que no se pueden comprar con dinero y mis elecciones no son insípidas ni tristes. Yo soy feliz y elijo lo que como.

Y lo que no como.

*Este artículo tiene una segunda parte en mi revisión de ¡1 año sin azúcar blanco!

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15 comentarios sobre “¿Qué supone no consumir azúcar blanca? 3 meses sugar free

  1. Mira que nunca me han gustado lis sabores muy dulzones, pero de un tiempo a esta parte, me he reconocido como una yonki del azúcar :-(. Cuando consigo superarlo y limitar el consumo, me doy cuenta de que mi cuerpo me lo pide cada vez menos. En fin, hay que perseverar.

  2. Uf yo reconozco que cuando no tomo azucar y sí fruta y alimentos energéticos tipo frutos secos estoy mejor, mas activa, pero eliminarla radicalmente de mi vida no puedoooo aunque he conseguido limitarla mucho y es verdad que me siento mejor.

  3. Hola! yo me he hecho el propósito de comer más sano, y en esto entra reducir el azúcar y la sal y como tienen sospechas de posible celiaquía, solo tomo arroz y muy esporádicamente. He quitado harinas, pan, etc.
    Con la sal no tengo problema, condimento la comida con hierbas aromáticas y como tiene «sabor» no me acuerdo de ella (romero, tomillo, etc)
    Peeeeero, con el azúcar tengo que contenerme en serio! he empezado a tomar mucha más fruta, más de 6 raciones diarias porque me encanta, también he comprado dátiles para cuando no aguanto más y necesito psicológicamente dulce… pero hay días que si no me contengo me doy atracones de azúcar sin sentido y además no puedo parar! ésto es peor que dejar de fumar! vamos, dejo temblando la caja de las chuches de mi hijo (donde guardo lo que le dan en cumpleaños y demás para dárselo de cuando en cuando) y me apetecen cosas que nunca me han gustado mucho, caramelos, piruletas, gominolas y sobre todo chocolate…
    Vamos un desastre! parezco poseída por el monstruo de las galletas pero en versión azúcar refinada! vamos que me está requiriendo de muchísima voluntad, muchísima más de la que me imaginaba… tengo mono 🙂

    1. Te comprendo, al principio es horrorosa la sensación de dependencia. Además una vez que comienzas, el azúcar demanda más azúcar así que el atracón está asegurado. Lo mejor, como siempre digo, es no tener al enemigo en casa. Seguramente, como tú misma te has dicho, es algo psicológico, una necesidad por cubrir. A veces es estrés, miedo, cansancio… el cuerpo se ha acostumbrado a dar energía con el azúcar y tienes que enseñarle a demandar la energía en otros alimentos. Pero sigue luchando, en cuestión de quince días de aguantar, habrás superado el mono y con una sola semana notarás el cambio. Te deseo lo mejor.

  4. Hola Mama Valiente !! Recién acabo de aterrizar en tu blog en mi camino hacia el minimalismo. Desde hace tiempo me alimento de una manera consciente y deje el azucar hace años. Me ha resultado sincrónico, jejeje que justo cuando te estoy leyendo acabo de darme cuenta, por la descripción que has realizado de tus síntomas cuando comes azucar, que eso fuė lo que me pasó a mi ayer. Fuí a comer a casa de mis padres y claro no pude rechazar el flan casero de mi madre….pasé una tarde fatal…a todos los efectos secundarios que tu describes añádele que además a mi, ipso facto, se me descompuso la barriga…no me daba ni tiempo al llegar al wc…
    Toda la tarde preguntándome que me pasaba…y al comentarselo hoy a mi madre me dice que será cosa mía, que a ninguno más le sentó mal el almuerzo…grrrgrrrr.
    ¡¡ Aaaiinns !! ¿ que se hace en estos casos ?

    Después de esta parrafada, jijijiji, mis más sinceras felicitaciones por tan maravilloso blog…es genial.GRACIAS.

    1. ¿Pero cómo puedes vivir sin azúcar?
      🙂
      Dice tu madre ‘Será cosa tuya…’ o de tu adaptación a la vida feliz. Los cuerpos se habitúan de manera asombrosa tanto a lo que le damos como a lo que le quitamos. Mi último desapego fue el chocolate y cuando lo tomo, ardores al canto. Para estos casos, lo mejor es la calma: pensar que te sentará mal conseguirá justo ese efecto. En lo personal si un día decido tomar algo que no está entre los alimentos que mi cuerpo necesita, elijo la noche para hacerlo y tener más horas para que mi cuerpo se limpie así como para que los efectos no me impidan llevar un día genial. Dicen que las infusiones de Cardo Mariano hacen maravillas, pero no lo probé.

      Gracias por tus ánimos

  5. Hola mamá valiente, al hilo de esta entrada quería preguntarte algo. Ahora nos hacemos para merendar enincluso a veces cenar batidos de fruta, pero he leído que no es bueno tomarla licuada si no entera…y digo yo la ingesta de azúcar (fructosa) es la misma, que más da si es entera o no? Yo suelo tomar dos piezas de fruta en el trabajo e incluso un zumo de naranja a veces en el desayuno y luego algunas tardes ese batido que te comento, es mucha azúcar? Ya no sabe una que tomar! Pero si me apetecendulce prefiero eso que atracón de bollería industrial, es que nos lían ya con tantos cambios.
    Adjunto enlace donde lo he leído

    1. Estela, un batido no es lo mismo que un zumo. Un batido se hace licuando las frutas enteras en un procesador de alimentos o batidora y el zumo se hace bien en extractora, bien en exprimidor. La diferencia está en la fibra: un zumo es la fruta sin la fibra, lo que se resume básicamente en azúcares, osea carbohidratos. Pero el batido contiene los mismos nutrientes que la fruta entera, y lo más importante, conserva la fibra, tan necesaria para el funcionamiento de nuestro cuerpo y el mantenimiento del peso ideal (amén de otras funciones que la hacen IMPRESCINDIBLE). La fructosa es estupenda pero la naturaleza la presenta en su formato con fibra, esto es, la pieza entera. Sin embargo, son recomendaciones muy generales. Yo he llegado a desayunar zumo de 11 naranjas (1l.) y en mi dieta esto no es un problema puesto que ingiero muchísima fibra por otro lado. Julio Basulto es un gran experto de la nutrición, pero como ves, habla de zumo, no de batido. Te recomiendo que veas ‘Gordo, enfermo y casi muerto’ y cómo el protagonista cambió su vida bebiendo zumos verdes. ¡Abrazos!

      1. Gracias Bea! Ahora quiero ir introduciendo vegetales en los batidos, peor a mi marido y a mi niña les puede echar para atrás, aunque lo conseguiremos!

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