Alimentación·Lactancia·Ser múltiples

Dar el pecho me da sueño

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Si estás amamantando, seguramente lo habrás experimentado: no ocurre solo durante las tomas nocturnas, sino que, independientemente de la hora en que tu hijo demande comer,  al rato empiezas a notar un intenso sopor… Ay, ay que me duermo. ¿Por qué nos ocurre esto?

En un principio nos puede parecer que tener sueño está justificado por la constante demanda de los bebés recién nacidos, pero conforme los bebés crecen, esta sensación no parece desaparecer. En mi caso, aun durmiendo bien, habiendo pasado un año de lactancia y llevando una alimentación energética, pueden darme ganas de acostarme a las 11 de la mañana si, ¡curioso! estoy amamantando a los mellizos. ¿Has sentido esto en mitad del día? ¿Te gustaría acurrucarte con el bebé y olvidar que el mundo sigue girando? 

Te cuento por qué dar el pecho da sueño.

Cuando amamantamos, nuestro cuerpo genera dos hormonas culpables de la modorra. La más conocida es seguro la PROLACTINA, la hormona encargada de estimular la secreción de leche y de relajarnos mientras damos el pecho (a ti misma y al bebé). La otra, no ta famosa, es la COLECISTOQUININA o colecistocinina (en adelante CCK para los amigos), una hormona procedente del intestino que actúa como neurotransmisor y es causante de la ‘somnolencia postpandrial’, ese sueño que entra después de haber comido, amén de la sensación de saciedad. Así lo explica La Liga de la Leche:

En el bebé la CCK se eleva en dos oportunidades. La primera elevación ocurre inmediatamente termina la toma y es probablemente inducida por la succión; la segunda ocurre 30 a 60 minutos más tarde debido a la presencia de leche en el tracto intestinal del bebé. La caída de los niveles de CCK 10 minutos después de terminada la toma puede ser una oportunidad para despertar al bebé y ofrecerle el otro seno o permitirle reiniciar la succión y recibir así la leche rica en grasa. Esperar 30 minutos después de la toma antes de acostar al bebé y así aprovechar el segundo pico de CCK, puede ayudar al bebé mantenerse dormido.

¿Y por qué ocurre esto? Parece que la ciencia no tiene ni idea, puesto que además no se trata de hormonas que la madre traspase al niño a través del pecho, sino que cada uno tiene su propia producción, su propio motor de sueño, relajación, armonía. Sentir paz cuando das el pecho es una alegría, pero seguramente no te apetezca mendigar por un café cada vez que tu hijo te demanda. Puede que el cuerpo te induzca a descansar pero, si tu bebé es un alto demandante o si tienes múltiples, no querrás pasarte el día adormilada. 

El bebé no escapa al sueño; seguramente no ha sido una, ni dos, ni diez, sino más, las veces que tu bebé se ha quedado dormido a tu pecho hasta dejar la cabeza caer con la boca abierta. Tu leche lleva L-TRIPTÓFANO, un aminoácido esencial favorecedor del sueño que externamente podemos encontrar en alimentos como el plátano, los dátiles, el chocolate, el amaranto, los huevos, la calabaza, la espirulina… a mi suegra le gusta tomar un plátano a la noche y yo le digo que hace bien en escuchar a su cuerpo, porque seguro le ayudará a relajarse (si os apuntáis, hacedlo como ella, horas después de haber cenado, consumiendo la fruta en ayunas). Ayuda a liberar serotonina y por tanto producir un efecto relajante y ansiolítico: si tu bebé está intranquilo, dale teta. Limón se traspone con los ojos vueltos de placer cuando mama, es maravilloso y envidiable a partes iguales. También es culpable la liberación de OXITOCINA, esa hormona traicionera que te ayudó a generar contracciones durante el parto pero que, antagónicamente, es hormona del placer e inductora de la relajación. Además de recibir este cóctel hormonal, el movimiento de la mandíbula los desgasta y los agota.

El sueño que produce el amamantamiento no merma conforme el niño crece, aunque sí que es cierto que el distanciamiento de tomas, te dará un respiro (no tanto si disfrutas de múltiples). Es decir, si pretendes una lactancia prolongada, este sueño te acompañará varias veces al día y está justificado -vigila siempre tus niveles de hierro-. Pero podemos ponerle remedio.

¿Qué medidas tomar?

  • Empezando por lo más sencillo, si puedes dormir en ese momento, hazlo. Aprovecha el descanso del bebé para dormir con él, o practica el colecho para que ambos os quedéis placenteramente dormidos mientras mama. Este es uno de los grandes placeres de la maternidad. Puede que tengas reparos con el colecho, puede que te genere miedo. Mi consejo es: pruébalo, porque es precioso y es una oportunidad únicamente favorable a las madres. Ponte de lado en la cama, ofrécele el pecho y… descansa.
  • Aliméntate bien. Comer bien no es comer de todo: los lineales del supermercado están llenos de productos que no son comida pero intentan convencerte de ello. Escoge una alimentación energética, vigorizante, real. Ofrécete lo mejor porque de ti depende tu tribu y además eres la fuente de la beben tus hijos. Come limpio, trata tu organismo con higiene y no me refiero a usar el lavavajillas sino a alimentarte con salud. ¿Sabes que sería fantástico? Que al menos una de tus comidas (un desayuno, una cena), fuera totalmente cruda. Ofrécete un batido verde y mucha, mucha fruta. Descubrir esto me cambió la vida, te aseguro que soy la mamá más enérgica del parque y ya no me quedo dormida en el sofá. Es más, ni siquiera me apetece dormir siesta ¡tengo las pilas cargadas! Si deseas informarte sobre raw food, te enlazo a Elka de LalaKitchen, un espacio que te va a enamorar seguro. Un libro: Mamá come sano, de Julio Basulto.
  • Distribuye tus energías. Más adelante te contaré lo que es para mí EL POZO DE ENERGÍA. De momento te basta saber que cuentas con unas reservas finitas de energía física y mental. Dormir y comer bien te mantiene en pie pero nada es mágico si estás sacando demasiada agua de tu pozo. Si tu jornada tiene más tareas de las que logras resolver, tu planteamiento está siendo erróneo. Escoge, planea y di no sin miedo. Despídete de compromisos forzados, de cosas accesorias. No vayas tanto de compras, no relaja tanto como nos han hecho creer. No hagas tanto mamá.

Si lo estás haciendo bien, que seguro, no te asustes. No te falta ninguna vitamina, estás sana, eres normal y tan solo es que, dar el pecho ¡DA MUCHO SUEÑO!

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4 comentarios sobre “Dar el pecho me da sueño

  1. Hola buenas!
    Aunque yo no soy mamá, también me encanta leer tus consejos para mamás! Espero acordarme de tí cuando lo sea! Eres un inspiración!
    Y también me ha encantado darme una vuelta por el espacio de Lala Kitchen! Ufff Se me ha pasado una hora volando! Pero ya tengo algunas recetas que deseo probar!
    Un abrazo!

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