Desarrollo personal

Ojo con el ‘Me lo merezco’

me lo merezco

Existe una frase de uso común y un alto peligro: ‘Me lo merezco’. Usamos esta frase como justificación para la ley de compensación y con ella nos concedemos premios de todo tipo: de tiempo de ocio, de compras materiales, de ingesta de deliciosos dulces, siestas, copas de vino, ropa de marca… Está bien premiarnos por un trabajo duro, es un método fantástico para que la lucha del día a día valga la pena y el sudor. Somos seres fabulosos y merecemos tratarnos en consecuencia. Sin embargo, como en casi todo, el ser humano estira y estira hasta perder de vista el sentido de la propia frase.

Recientemente una marca bien conocida creó un jingle con ello: «Te lo mereces y lo sabes...» con el que, con un obvio sentido consumista, se valían del abuso que hacemos de la expresión para invitarnos a darnos una palmadita en la espalda a golpe de compra.

¿Por qué es peligrosa la frase ‘me lo merezco’?

‘Me lo merezco’, ‘Me toca’, ‘Me corresponde’ y ‘Me lo he ganado’ son peligrosas frases de compensación que nosotros mismos nos dedicamos para premiarnos y te diré dónde está el peligro de decirlas tan a la ligera.

¿Alguna vez has dicho tan resuelta «El mejor regalo que me ha dado la vida son mis hijos» y después has gritado estresada, clamando por un ‘tiempo exclusivo y merecido‘? ¿Eres uno de esos padres que piden silencio porque ‘merecen un descanso‘ después del trabajo? ¿O bien te reconoces excediéndote con el postre porque ‘te has ganado un premio‘ con esta semana loca?

Ojo que, como digo, es necesario y fabuloso premiar los éxitos y los esfuerzos pero, si buscamos recompensa por algo que nosotros elegimos, como los hijos, nuestra pareja, las amistades o la vocación profesional… algo hacemos mal y nos tiene incompletos. Esta filosofía del merecimiento es la misma que nos empuja a pedir comida a domicilio tras un día duro o a regalar extra de azúcar a nuestros hijos cuando se han portado bien donde debían (o para que lo hagan a continuación).

Sé sincero contigo mismo

Con este tipo de pensamiento hemos caído en la más burda y longeva trama del consumismo. Y nos la hemos creído hasta al punto de hacerla adalid de nuestras elecciones. Lo cierto es que una tarde con tus hijos no debería ser más recompensada que con la alegría de tenerlos cerca. Un día en el trabajo que quieres y al que eliges ir a trabajar cada día, no debería premiarse con copas nocturnas. O con comida basura y unas carísimas vacaciones. Si quieres darte un baño extra largo, comerte un dulce de chocolate y caramelo o pedir una pizza, escoge la frase ‘me apetece‘. Y olvídate de convertirlo en premio para justificar que has hecho méritos para ello.

Sé sincero contigo mismo: te apetece y punto. Normalmente, por razones que no comprendemos bien, como que busquemos la sensación de placer del chocolate o la calma de ansiedad del pan (¿sabias que la leche y el trigo son alimentos opiáceos?), o la enajenación del alcohol. Lo que deseamos en el fondo, es liberarnos el estrés y es válido tomar partida y poner remedio. En lo posible, escoge para ti remedios que no dañen tu cuerpo ni la vida familiar. Porque además, y aquí sí cabe la frase, tu cuerpo y tu mente MERECEN ser tratados con respeto y amor. Ello conlleva no engañarlo con objetos nuevos que nos hagan olvidar nuestros verdaderos vacíos, ni engañarlo con alimentos vacíos que aplaquen nuestra ansiedad en días de estrés.

Trátate bien, haz otro tanto con los tuyos, sé fiel a lo que eres y lo que deseas y exprésalo sin justificarte.

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Un comentario sobre “Ojo con el ‘Me lo merezco’

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