Minimalismo

El desapego de uno mismo

Un paso más allá del desapego a los objetos y a la relación con el otro, está el más complejo de todos, el desapego a uno mismo. Comprender que no eres irremplazable y que tienes un cuerpo temporal para transportar algo mucho más importante que tu físico. Aprehender que la vida de los demás no gira en torno a la tuya, al igual que tú no operas en razón del otro. Y sobre todo no buscar en lo material el refuerzo de lo interno.

Este estadío del desapego ayuda a eliminar tus temores. Te hace más fuerte en tus decisiones y te reporta una felicidad inmediata. Pero ¿puedes contármelo con ejemplos de cada día? Seamos más concretos.

Los escaparates navideños ya están repletos de ropa ‘temática’. Seguro que tu cerebro, de manera automática te ha mandado la orden de buscar/comprar algo de ropa idónea para vestirte en Nochevieja y Nochebuena. Pero una mente desapegada de la imagen física entiende que para cenar con tu familia y amigos no necesitas lentejuelas, color champán o terciopelo negro. De hecho no necesitas adquirir nada nuevo porque seguro que tienes ropa elegante, algo más habitual quizá. Lo importante estas fiestas será escuchar al otro con tanta intensidad que puedas disfrutar de su compañía. A todos nos gusta que nos escuchen y se aprende mucho si les dejas hablar. Y cuando hables tú, déjate de quejas y de agravios: eres una persona camino de la plenitud, trabajando cada día por ofrecer alegría a los demás. Y para eso, tu físico no es crucial.

¿Cómo practicar el desapego a uno mismo?

Prueba a reducir el tiempo que pasas frente al espejo estos días y recuerda que el carmín y el gloss es una tontería si vas a beber y a comer turrones. Una persona desapegada de su físico es una persona que brilla por su emoción y su calma: el estrés se reduce cuando entiendes que nadie está tan pendiente a los detalles de tu vestuario y maquillaje como tú lo estás frente al espejo. Péinate, acicálate brevemente y ve directo a disfrutar.

Este año pasa de los selfies para enviar a tus amistades. Envía palabras o, mejor, llama. No te cuelgues en las redes con pose estudiada porque todo el mundo sabe que estás de fiesta (todos lo están) y no aportas nada a la vida del otro con ello.

Estas fiestas te invito a comprometerte con tu yo real, a expresar a tus seres queridos lo que en realidad eres, lo que potencialmente deseas ser aunque estés en el camino. No somos perfectos, no somos increíbles, somos guapos para nuestra madre y nuestra pareja pero no para todo el mundo. No somos imprescindibles, ‘llamativos’ o ‘sexys‘. Tu mente es poderosa y merece un trato en consecuencia: exhibe lo que llevas dentro y desapégate de lo que se ve afuera.  

 

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6 comentarios sobre “El desapego de uno mismo

  1. Me ha encantado el artículo, totalmente de acuerdo, yo llevo años usando el mismo vestido para estas fiestas y lo mismo para los bodas, para un rato que me lo voy a poner no de me estropea y además me encanta como me queda, en esto si que soy práctica.
    Es verdad que la gente no se fija en lo que llevas puesto, si en lo que dices, así que menos comprar y más conversar, que con tanta tecnología se está perdiendo el trato humano…Felices fiestas a todos ?

      1. Si jeje me cuido y procuro mantenerme y la verdad que después de dos partos estoy mejor que hace unos años atrás, se ve que la maternidad me sienta bien…felices fiestas ?

  2. Me gusta mucho el post. La verdad es que tienes razon. Mi pareja y yo pasamos la navidad en familia metidos en casa asi que ni vestidos ni maquillaje ni nada. Ropa calentita y si acaso una fina raya en el ojo porque para comer , reir con la familia y disfrutar no hace falta nada mas. Solo eso disfrutar y tener amor. Felices fiestas. Un saludo a todas

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