Desarrollo personal

Mi esposo no me ayuda

mi esposo no me

Mi marido no me ayuda en casa‘, ‘Mi pareja no me ayuda con los niños‘ y frases semejantes, son las que suelo leer en muchas de las consultorías que recibo. La corresponsabilidad ha traído más frustración que liberación en muchas parejas al comprender que, más allá de ser un gran avance lingüístico, no es un paso firme en la realidad. Estoy convencida de que somos la ‘generación consciente’. Estamos concienciados sobre el desequilibrio entre roles, somos conscientes de que un hogar no debe ser la mochila de un solo miembro, como explicara Alberto Soler en este mítico texto y sin embargo, no hemos ido mucho más allá del concepto. Es un gran avance, dado que generaciones anteriores obviaban o anulaban la realidad de la mamá en casa, dando por hecho que los niños, el hogar, la alimentación e incluso la economía eran facetas a cubrir por su perfil como algo identitario. Ojalá la próxima sea la generación de la acción y pasen de la conciencia del problema a la resolución del mismo. Nuestra contribución a ello pasa por educar a nuestros hijos. Pero la verdad es que, a día de hoy, el paso no está dado y la corresponsabilidad es una anécdota.

Sin embargo, hay algo que me preocupa honestamente y es la ansiedad que genera el no asumir esto y dejarnos influir por el mediático son de ‘cómo deberían ser las cosas‘. Las tareas del hogar no son de la mujer, pero tampoco son a dividir al 50%. Los niños no son del padre o de la madre. Pero cuando la realidad se planta en tu casa y mientras se conquista Roma, vivir amargada por no ser un hogar modélico no es una opción. Este no es un artículo sobre feminismo para buscar la igualdad. Es una llamada al sosiego mental dentro de tu realidad diaria. 

¿Eres la que limpia en tu casa? ¿Te enfadas cuando todo lo relacionado con los niños parece ser tu única responsabilidad? ¿Te gustaría que tu pareja te ayudara más en casa?

Comienza por organizar tus días desde una calendarización individual y en solitario sin sufrimiento. No esperes una ayuda externa dada por supuesto y no te obceques en el manido 50%: la administración de una familia no responde a porcentajes. Si tu pareja no hizo algo y puedes hacerlo tú, adelante. No prejuzgues pensando en el por qué no lo hizo (‘no me escucha’, ‘no le importa’) o qué estuvo haciendo en su lugar (‘yo aquí y él…’, ‘en vez de ayudarme se dedica a…’). ¿No te das cuenta de que esos pensamientos son externos y aprendidos? Son frases de corrillos, estereotipos sobre los que quejarse. Tú eres una persona capaz, has descubierto una necesidad y puedes cubrirla. No pienses en términos de hombre/mujer porque la proactividad no es cosa de sexo.

Si digo ‘hazlo con amor y sin resquemor’, me tildarán de machista pero espera, no limites tu mente. Se trata de tu propio bienestar mental, de vivir libre de expectativas y de angustias, de responder a las necesidades sin sentir ofensa. No obstante, la primera fuente de acción sea pedir ayuda en una comunicación no violenta. Aunque te parezca asombroso, puede que tu pareja no sepa que necesitas más colaboración y aquí no distingo de hombres o mujeres. Te encantará ver este cómic sobre ello.

Si quieres orden en tu vida, si quieres un cambio, los primeros pasos habrán de ser los tuyos. No seas una mamá con quejas, sé una mamá con iniciativas.

La igualdad de género es un concepto social que aún no encuentra su respaldo en lo físico. No somos iguales, no actuamos igual, no nos importan las mismas cosas y simular todo lo contrario es un gasto de energía innecesario. No pierdas energía en frustrarte por una pila de platos que te prometió que lavaría: la realidad es que no están lavados, tú has sido consciente del problema y además eres capaz de intervenir.

Antes de que me echéis a la hoguera por compartir una visión sin presiones, te diré que soy una gran feminista (que no hembrista), con una tesis doctoral de género y que actualmente desarrollo estudios sobre la conciliación familiar. Pero lo que digo no es incongruente: es una actitud ante la vida, sin expectativas, angustias y estrés por apoyarnos en ‘lo que debería ser’. EXPRESA TUS NECESIDADES SIEMPRE. Recuerda a tu equipo, niños incluidos, que sobre ti cargan demasiados esfuerzos si así lo sientes. No solicites ayuda ‘para ti’ porque el hogar no es tuyo. Hazlos conscientes del espacio que les rodea y de las necesidades que implica. Haz a tu familia consciente de sus propias capacidades, de aquellos fuegos que pueden apagar ellos mismos, de los focos donde pueden actuar. En la casa no se debe operar por turnos, sino por competencias, sin preguntar o reprochar a quién le toca, sin adjudicar a la mamá tareas por ciencia infusa. Si queremos compartir tiempo de ocio, debemos compartir tiempo de tareas, así de sencillo.

Las tareas cotidianas no son tuyas por añadidura pero puedes escogerlas desde la dedicación consciente y motivada. Planchar y fregar no son tu tarea por ser mujer o mamá, pero sabes que son tareas esenciales en el engranaje del hogar: si no es tu responsabilidad por sexo, es tu responsabilidad como habitante de la casa y eres consciente de las necesidades a cubrir. Elige ser una persona proactiva, implicada y capaz. Elige hacer, en lugar de indignarte. El cambio empieza por ti.

Porque escucha: Nadie que te quiera te dejará trabajar hasta la extenuación. Te asistirán, te ayudarán cuando vean la enorme fuerza de tu voluntad. Eres ejemplo.

Sé que todo esto es controvertido, que en algunas de mis frases puedes haber visto dañadas las bellas frases de la defensa de género. Pero yo vine aquí a construir felicidad, no a vivir dolida porque las cosas aún no sean como debieran ser. 

 

 

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Postdata: ¡Ya tenemos ganadoras del sorteo! María O. y María José D. han ganado una camiseta y una bolsa respectivamente. ¡Enhorabuena y gracias por compartir los contenidos de Mamá Valiente!

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16 comentarios sobre “Mi esposo no me ayuda

  1. Bea, particularmente consideraría lo siguiente: un marido nunca ha de ayudar. El marido, el padre, ha de asumir sus responsabilidades en la familia y por ende en el hogar. Si hablamos de ayudar es porque se entiende que la responsabilidad es de la mujer. Y la responsabilidad es de ambos. Cada uno de acuerdo a sus competencias, habilidades y disponibilidad. Pero la responsabilidad es de ambos.

    Como marido y padre, reconozco y me avergüenzo por ello que, siempre que he podido me he escaqueado de mis responsabilidades en la casa. Con el tiempo y ahora que ya voy para mayor y parece que voy tomando más consciencia de mis responsabilidades, asumo más fácilmente la responsabilidad que tengo en las tareas del hogar, por ejemplo.

    Como siempre, me es grato leerte, porque tus artículos son modelo de cordura para estos tiempos que estamos viviendo.

  2. Tema controvertido donde los haya!! Pero en efecto cuantas más veces le digo a mi marido haz o esto o lo otro más pasa. Ahora que es ponerme yo a hacerlo sin decirle nada y magia! Se levanta y se pone él también!

  3. Me encanta. Uno de mis mayores aprendizajes es no dar nunca nada por hecho. Hay que decir las cosas. Con serenidad, sin rabia contenida.
    Y la felicidad depende ante todo de uno mismo, no podemos esperar que venga de fuera.
    No eres machista, Bea, eres valiente (una vez más). Cuánta presión social recibimos en cuestión de género, y cuánto daño hace… A veces, cuanto más se habla de «progreso» y «liberación», más se nos atrapa en estereotipos y clichés.
    Me quedo con lo de «vivir libre de expectativas y de angustias». Mi lema este año (cada año elijo uno) es: «haz las cosas con amor y tómate la vida con humor».
    Y muy de acuerdo con lo del ejemplo. ¡Mueve más de lo que creemos! No seguimos a los buenos oradores, sino a las personas que son ejemplo para nosotros.
    En cuanto al tema de la conciliación familiar, que mencionas de pasada, por si te interesa te cuento que mi marido y yo estamos disfrutando una excedencia por cuidado de hijo compartida (por turnos). Trabajamos una semana cada uno. Al principio fue difícil organizar el trabajo, pero una vez cogido el ritmo es la mejor decisión que hemos tomado hasta ahora. Perdemos dinero, claro, pero ganamos tiempo, tranquilidad y calidad de vida (downshifting!). Y la organización doméstica vino sola. Al que no le toca trabajar (de forma remunerada), se ocupa de la comida, la compra, la limpieza… y de cuidar al peque. Cada uno lo hace a su aire y a su estilo (también es importante aprender a tolerar las distintas formas de organizar la casa).
    Y por supuesto, el pequeñajo está feliz 🙂

    1. Gracias por tu testimonio, lleno de felicidad. Seguro que sois puro amor. Nunca había escuchado un caso de excedencia por cuidado compartida, así que agradezco que hables del tema en el blog, me parece una aventura maravillosa y un ejemplo de acción. Ánimo valientes, os admiro.

  4. A mí me pasa igual y soy recién casada mi pareja es un completo inútil no ayuda en nada en el hogar se la pasa en Youtube todo el día y viendo televisión hace poco perdió el empleo y me dejo sola con el hogar y lo económico . He sido dura con el porque dice que no sabe hacer las cosas y tiene 30 años. A las mujeres como madres nos toca enseñar desde pequeño a los hijos niñas y niños a colaborar por igual, por enseñanzas machistas se crearon los hombres inútiles y las mujeres sobrecargadas de tareas. Son la mayoría de mis amigas quienes me cuentan que sus esposos tampoco ayudan en el hogar. Somos mujeres que valemos no esclavas de una manada de inútiles. No sigamos en lo mismo criando niños flojos

  5. Estoy pasando por lo mismo y me agobia, tengo una niña de casi 9 años y una bebé de 10 meses, me desespero por que estamos solas todo el da, mié esposo llega muy tarde del trabajo y soy conciente que llega cansado y no le pido nada, pero cuando está en la casa el no levanta ni un vaso, no le pido que trapee el piso que lave el baño, no cuesta nada levantar la mesa, recoger los juguetes, etc. Pero lo que más me preocupa es que es muy irresponsable, no le importa si la niña falta al colegio o llegue atrasada, si fuera por el la niña no iría jamás! Cuando hay reunión de apoderados en el colegio me dice que para que voy a ir… Cómo no voy a ir! Siento que cada día todo esto me supera más, me siento sola, abandonada y sin querer me e transformado en lo que nunca quise ser, una mujer amargada, triste. No sé por que, dandome cuenta de las cosas, siempre estoy esperando algo de él, a pesar de que a estas alturas ya no debería, sigo esperando. He pensado en el divorsio muchas veces por que de verdad esto ya me está superando, soy muy infeliz, yo quería un marido, un compañero, no otro hijo.

    1. Cynthia, respira. Puedo comprenderte pero todos estos pensamientos están minando tu crianza. Elige mejorar vuestra comunicación. Evalúa qué cosas necesitas. No cosas concretas como que limpie o que vaya al colegio, sino necesidades emocionales: sentirte acompañada, tener un espacio para realizarte, afecto… sobre todas nuestras necesidades diminutas están las grandes necesidades que deben ser cubiertas y expuestas a la pareja. Ningún hombre que te ama tan profundamente como para hacer familia contigo te privaría conscientemente de tu necesidad de afecto, amor, compañía… Hablad con palabras claras y buscad la mejor manera de encontrar consenso. Pronto lanzaré mi visión sobre las expectativas que ponemos sobre la otra persona y cómo deshacernos de ellas nos hacen ser más felices. Te abrazo.

      1. Eso es verdad, por eso me exaspero por que por mas que haga yo en la casa de ambos , el solo se dedica a ver tv, y mira que ya lo he hablado , espero caiga en cuentasu y no sea tarde.

  6. Pues yo estoy a punto de separarme no lo soporto más, no sólo no ayuda, sabe que estoy reventada, que no duermo desde que nació el niño, que he empezado a trabajar y ni se apiada y piensa que vengo exhausta del trabajo y tengo que limpiar toda la suciedad qué dejo mi hijo de 17 meses y él, sigo dando pecho por lo que no sé lo que es descansar, yo siempre he procurado que el no haga nada y descanse pero, le da exactamente igual si yo descanso o no, es muy egoísta de su parte, prometió ayudarme y si no que metiese a una mujer a limpiar y no quiere pero, tampoco quiere limpiar se excusa en que tiene lumbago, llevo 4 años esperando que cambie esta situación y lo veo cada vez más difícil, esta destruyendo nuestro hogar, muchas veces lloro muchísimo porque yo me he esforzado mucho para que el pueda descansar estando yo con el niño y la casa pero, ve que puedo con la casa y con el niño y no ayuda, se queda con el niño para que yo trabaje cuando tengo turno de tarde porque por las mañanas lo llevamos a la guardería, he encontrado un trabajo en el cual me pueden hacer fija si les gusto en cuanto me hagan fija me busco un estudio y me separo, esta situación es insoportable y lo estoy pasando muy mal, ya que lo he hablado mucho con él y hace lo mínimo, a veces me siento menospreciada, no valorada, no puedo esperar que el haga lo mismo por mí porque no lo hace, me fui 8 dias a ver a mis padres y le pedí que limpiase la casa, y cuando llegue aquello parecía una pocilga y me puso la excusa de que estaba enfermo, me tiré 5 horas limpiando encima si discuto me dice que yo no trabajo ni hago nada y que nunca he trabajado cuando siempre he trabajado, y he hecho mil cosas, trabajar, la casa, su puto perro, estudiar y estar embarazada y el solo trabajar y ya se acabó no soporto mas esta situación, cada vez me da más miedo volver del trabajo pensando en lo que me espera en casa, no tiene ninguna consideración conmigo y menos la voy a tener yo con él a partir de ahora hasta que me vaya porque estoy reventada tanto física como psicológicamente.

  7. Pues yo estoy desesperada, tengo un niño de casi 4 años y es obligación pura y dura mía… Habláis de mantener una con esa ion educacada con nuestros maridos, yo no se los vuestros, pero el mio imposible, todo se lo lleva a lo personal y se defiende echando cosas en cara o insultando…. Nos vamos de vacaciones y está los 8 o 10 días durmiendo, no hace nada y encima me exige… Lo siento pero a mi esto no me cuadra, me enseñaron y educaron para ser libre y feliz no para ser la chacha de nadie, yo también trabajo y me ocupo de absolutamente todo… Hasta de arreglar los aparatos que se rompen.. Que se supone q a ellos se les da mejor.. . En fin, me he desahogado… Perdón.

    1. Nada que perdonar, puedo entender cuanto sufres y lamento que los canales de comunicación entre vosotros estén dañados. Quizá el foco no sea tanto las tareas domésticas, esto es lo más tonto de nuestros días. Lo importante es que sanéis la forma de hablaros y una vez restablecido esto, la limpieza se verá como algo muy chiquito dentro de vuestros días. Te deseo lo mejor, valiente.

  8. Me parece increible que una mujer diga que agachemos la cabeza, dejemos de luchar, no esperemos nada y asumamos nuestro rol.
    No te casas para limpiar el suelo a nadie. Si yo quiero a alguien no tengo la cara de estar tumbada y ver como el otro me friega el suelo. Y esto todos los dias.

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