Embarazo, parto y posparto

Tienes la misma barriga que tu bebé

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Todos los días mirándote al espejo con un catálogo de frases horribles sobre tu aspecto. Te cuesta mucho ser feliz con tu barriga postparto pero hoy te voy a dar un enfoque más sano y divertido. ¿Te has fijado en lo bonitas que son las barrigas de los bebés? Nos generan una ternura instantánea. Sin embargo no toleramos eso en una mujer pero ¿quieres saber qué tienen en común tu barriga postparto y la suya?

Yo solía decir que las barrigas solo quedan bien en niños y en embarazadas pero desde que me trato con más cariño, hay días que mi barriga me resulta divertida y, qué locura, bonita. Me parezco a mis bebés. De hecho, nuestro torso tiene muchas similitudes en estos instantes y eso hace que, de alguna manera, yo me sienta conectada a ellos.

¿Qué hace que parezcas tener la misma barriga que tu bebé?

  • Falta de musculatura. Sus músculos abdominales aún no están desarrollados así que no poseen la fuerza suficiente para mantener la tripa en su sitio. ¿Te recuerda a algo? Nosotras perdemos nuestra tonificación en los rectos y los órganos caen sin muro de contención hacia fuera. Vale, ni tú ni él estáis en forma, hay mucho por trabajar pero camináis juntos. Él irá poniéndose fuerte, tú irás recuperando tu barco. ¡Ojo! Él irá tonificándose con juegos, aprendizaje y diversión ¿por qué no ibas a hacer tú lo mismo? Elige la manera más indulgente, amable y divertida de recuperar tu abdomen, sin obligarte nunca a tediosos ejercicios que hacen chicas en otro estado físico y otro momento vital.
  • Grasa Parda. Tu bebé tiene un tipo de grasa en su barriga que le ayuda a mantenerse caliente a falta de poder salir a correr para calentarse así como le sirve para producir energía. Esta capa protectora de tejido adiposo también fuiste creándola con tu embarazado para protegerte a ti y proteger el crecimiento de tu hijo. Él la irá perdiendo conforme no la necesite y otro tanto te ocurrirá a ti si mantienes hábitos saludables en tu vida diaria (alimentación, descanso y ejercicio físico). Se creía que la grasa parda existía únicamente en bebés pero estudios recientes han confirmado que mantenemos ciertas cantidades de esta grasa en la edad adulta y, sobre todo, las mujeres.
  • 18 meses. Hasta los dieciocho meses, esta barriga abultada es una característica de los bebés. Nosotras no aguantamos ni tres meses con ella. Pero lo cierto es que la vida sigue un curso muy claro y determinado y no aceptarlo supone frustración y energía negativa de nula utilidad para tu recuperación.
  • La postura. Están aprendiendo a vivir y hacer camino. Andar es verdaderamente difícil si no lo has hecho nunca y aún más mantener todo ese desproporcionado cuerpo en equilibrio. Es relajante ver un niño caminando con la barriga hacia fuera: no les preocupa en absoluto, están concentrados en el equilibrio, caminar, andar, desplazarse. Están concentrados en la realidad de la vida, el movimiento y la acción. NUNCA JAMÁS EN LA APARIENCIA. Tú cuerpo se desalineó con el embarazo. Nuestras columnas cambiaron y después volvieron a cambiar. De nuevo serás tú, cuida tu postura y evita andar con los hombros caídos o sentarte encorvada. Respira hondo y camina con la cabeza elevada.

El mundo es nuestro, señoras.

 

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